De McCondo, Shorts y otros demonios

A fines del año pasado, tuve la oportunidad de entrevistarme con Alberto Fuguet, cuya escritura, de entre los promotores de la literatura hispanoamericana joven, tengo en buena estima. Su reciente libro, Cortos, ha sido traducido, como mucha de su obra, al inglés, que es mi otra lengua literaria. Si la emergencia del posmodernismo, como dice Jameson, está estrechamente relacionada con la de este nuevo momento del capitalismo tardío consumista o multinacional, en Fuguet encontramos, a manera de cortos metrajes, a los hijos de una posmodernidad posboom.

En efecto, los personajes en Shorts son seres hijos e hijas de la disyunción del matrimonio que van destinados a reproducir el modelo aprendido, o, en el peor de los casos, a abstenerse de reproducir vida. Hay búsqueda continua de algo o de alguien, un sentido de pérdida irreparable que no se lamenta, como en “Lost”. Hay distanciamiento con respecto a nuestros predecesores, como consecuencia de que somos la primera generación computarizada, un tema bien trabajado en “Children”. Y también existe, como consecuencia, un desarraigo del sentimiento nacionalista en “Santiago”, nombre tanto del personaje principal como el de la capital de Chile, donde se ambienta la narración. “Once, drunk at a party, I told some guy that I had outgrown Chile”, dice el hablante. Uno intenta captar como es la vida y la vida está estructurada así: fragmentada, me dice Alberto.

Entonces, le pregunto: ¿Cómo enfrentarnos al mundo cinético en constante reformulación y proliferación de Shorts?

“Gabriel García Márquez anunció el tema, pero creo que no lo ha explorado del todo” me dice Alberto. “Cuando tituló su novela Cien años de soledad, sin querer, anunció que este es un continente de gente sola. Es raro: la gente cree que no es así, que todos somos latinos y nos la pasamos abrazados y bailando. Quizás fuimos así pero, de a poco, nos hemos ido quedando solos y a la deriva”.

De ahí el resentimiento que Alberto siente contra la literatura que se venía produciendo en su país y en el resto de Latinoamérica. “Uno siempre habla –y escribe- por la herida”.


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