Notas al margen de una novela


Foto: "Get away from the light!", por Sophia Angélica

por Mario R. Cancel
Escritor
http://www.geocities.com/narrativa_puertorriquena/Tertulias_43.html

Gracia (2004), novela de Elidio La Torre Lagares, manufactura una fábula social y política del Puerto Rico de principios del siglo 21 centrada en la conflictividad entre Sam Eagle y Patria. El erotismo y la violencia sádica matizan la relación erótica hasta que la ruptura, ocurrida tras la experimentación de Patria con la droga de moda ve a dios. El acontecimiento puede leerse como un ritual de paso hacia un cosmos desconocido y por ello deseado. El acto resulta liberador y peligroso por el tipo de reto que representa para la autoridad de Sam Eagle y el misterioso Tío G. Pero el episodio también puede leerse como una reconstrucción del reto de Eva a la autoridad divina en el juego de la tentación y la seducción. Los paralelismos entre gracia y el soma en la novela de Aldous Huxley, Un mundo feliz (1932) no pueden ser pasados por alto.

El bajo mundo del narcotráfico y los espacios de lavado de dinero expresan la voluntad de La Torre Lagares de actualizar la narrativa puertorriqueña a la luz de su lectura del film noir y el pulp fiction. La recuperación de ese tipo de recursos genera una estética retro que celebra la violencia y da un giro peculiar a la obra de este escritor. En gran medida se trata de una reescritura del lenguaje de los narradores de la tradición de la Beat Generation poco observada por la crítica hasta el presente. El personaje del Yonqui que aparece y desaparece a través del texto y que resulta ser el mítico Arcángel San Miguel que vuelve a combatir contra el demonio, recuerda al Yonqui de la conocida novela de homónima de William S. Burroughs de 1953.

Este tipo de escritura de la violencia remite el thriller literario en la tradición del Paul Auster de la “Trilogía de Nueva York” o el Ian McEwan de El placer del viajero (1981) una pieza maestra de la “Nueva Novela inglesa.” En cierto modo la experiencia del recurso a la violencia marca una pauta que ya se había hecho notable en la literatura de ciencia ficción posterior a los años 1980 en el resto de América y que rompre con la tradición del boom y de la generación de 1970 en el país.

En Gracia se desarrolla un juego con múltiples remedos del lenguaje de las religiones finalistas, las ideoreligiones populares y el marco conceptual extático. El procedimiento es notable tanto en los capítulos en que se ofrecen los antecedentes del alucinógeno, como al momento de reconstruir los efectos de la poderosa droga controlada por el Tío G. también conocido como “El profeta.” El hecho de que el lenguaje utilizado para crear la impresión del éxtasis sea una representación paródica y caricaturesca del que usan ciertas ideoreligiones populares en la New Age, representa un comentario del presente en el cual esos sistemas imaginarios se han popularizado.

La novela está salpicada de una serie de apostillas sobre un orden social en crisis. El peso que tiene la terrible experiencia de Sam en Vietnam o el fracaso de los proyectos de Abel Pesares, estudiante de literatura que termina escribiendo esquelas funerarias son dos modelos de ello. La novela delata situaciones polémicas tales como las narco-guerras y la utilización del tráfico internacional de estupefacientes para el financiamiento de proyectos bélicos. No hay que olvidar el escándalo Irán-Contras de la época de Ronald Reagan, el asunto del opio en el mundo afgano previo y posterior a los talibanes la relación de la amapola y las luchas armadas en Colombia. La droga gracia representa una garantía para el flujo de dinero que los estados y las organizaciones violentas aprovechan a la hora de adelantar sus causas particulares. El balance entre la lectura simbólica y la lectura política de Gracia y la internacionalización de un título puertorriqueño producto de un autor de nueva generación, representa un acontecimiento literario valioso para la nueva narrativa puertorriqueña.


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