El New Age de Björk



Me han pedido un escrito sobre la música New Age para un revista de música, cosa que he tomado con sospecha, porque generalmente se alude a los Baby Boomers la invención y propagación del género, y un Baby B promedio me lleva como veinte años.

Me pudieron haber solicitado escribir de U2, o de los Artic Monkeys, hasta de Cerati, pero no: me tocó new age.

Un amigo me dijo una vez que sabes cuando comienzas a ponerte viejo cuando te sorprendes a ti mismo mirando documentales en el Animal Planet y escuchando New Age.

De todas maneras, el new age es un subgénero de la música de ambient, que a su vez es descendiente de la música electrónica que comenzó a popularizarse en los años ’60 como parte de aquellas tendencias hacia la expansión de la mente y los sentidos con Lucy in the Sky with Diamonds.

Muchos críticos dicen que la mayoría de las piezas son desechables por su simpleza y unidimensionalidad; otros abordan el hecho que muchos músicos de grandes bandas, como Mickey Hart de los Grateful Dead, Neal Schon de Journey, Craig Cachico de Jefferson Starship, y hasta dos de los tres weirdos que componían la banda ochentona The Thompson Twins cultivan elaboradamente el género.

Cosa que... wait a minute...

¿Acaso no es Björk una compositora de música new age que se ha cruzado al pop electrónico? O en su defecto, ¿no sería lo contrario también posible?

Yo creo que uno discrimina contra el new age, pues ahora que lo pienso, el mejor ejemplo de las capacidades del género lo propone Björk en sus discos Homogenic y Vespertine, y un tanto en Medulla, aunque este último es más sobrio dentro de lo que es experimental.

La cantante y compositora islandesa ha logrado crear atmósferas y hasta melodías pop con ruidos. La facultad ordenadora en la música de Björk es que las partes es mayor que el todo.

Samplings de geizers, ruidos, ritmos computarizados, toda una amalgama de asonancias sobre arreglos para cuerdas, polifonías corales, frote de styrofoam, cristales rotos y arpas, entre otros "instrumentos", orquestado de una manera particular cuyo propósito es crear un efecto en quien le escucha.

El mismo principio de la música new age: crear un efecto.

Pero para el neo-pop-new age de Björk uno no está viejo, porque su tiempo no le ha llegado.

Not yet.


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