Los 7 Días de Imbolc

Hoy me percaté que no escribía nada en este espacio desde el 2 de febrero, Día de la Candelaria, que no es otra cosa que un palimpsesto de la fiesta del fuego, o la fiesta de Imbolc, que solían celebrar las civilizaciones precristianas para anticipar el solsticio de primavera. Pero, bueno, ¿qué tiene que ver esto con la ausencia de palabras? Uf. Bastante.

Las palabras en la hoguera
En tiempos de antaño, el pasado primero de febrero constituía un día de gran celebración en las tierras en las que habitaban los pueblos celtas. Se trataba de la fiesta de Imbolc, o, en céltico antiguo, Ambiwolka. Era esta la época de las purificaciones y del fuego sagrado que purifica la tierra, propiciando la fertilidad y el despertar del sol en primavera luego del frío y gris invierno. Durante esta fiesta, los Druidas celebraban los ritos adivinatorios, y se hacían las pruebas de matrimonio.

Matrimonio no es casamiento
Pues me llama el increíble artista Rafael Trelles para iniciar un proyecto juntos, que si se da, va a ser algo tan inolvidable como será fugaz, porque se trata de una aventura en arte público. Rafy tendrá las imagenes y yo las palabras.



Isla doncella, de Rafael Trelles


El punto aquí es que descubro -tan sólo hay que mirar por unos segundos su pintura- que Rafy es tan pagano como yo, y apuesto que sabía el día exacto que me llamaría: 2 de febrero de 2007.

Requiem
Al mismo tiempo -y todo dentro de la rúbrica de la coincidencia- he comenzado a escribir un Réquiem con el compositor puertorriqueño Carlos Alberto Vásquez. Que conste: es un réquiem de verdad, con todas sus partes, o sea, el introito, su kyrie y demás; es un requiem-for-requiem's sake, no una impostura. El asunto aquí es que la pieza -que estará supuesta a inaugurarse en enero del 2008 en el Teatro de la Universidad de Puerto Rico- va dedicada a las mujeres víctimas de la violencia doméstica.

Por supuesto, no se puede hablar de violencia contra las mujeres sin considerar lo que la tradición cristiana hizo con las creencias de la diosa madre y yada yada yada nuevamente, cosa que para hacer todo más corto, !pam! Caígo de nuevo en el Imbolc, esta vez frente a Brígida, a quien los celtas le dedicaban la festividad por ser una de las advocaciones de la Triple Diosa, y que luego fuera admitida al santuario cristiano.

El Requiem de Vásquez /La Torre se remonta a la primera diosa: Brigit, víctima pública de la violencia que los hombres emprenderían por siglos contra las mujeres.

Conclusión
No existen casualidades en la vida.
Aún dentro del caos existen patrones secuenciados.



You may also like

Blog Archive