Manic Monday

La galleta se rompe de diversas maneras.

Me encontraba en la tienda de conveniencias del puesto de gasolina Shell esperando mi turno para pagar cuando entró una rubia en traje corto, oreja adherida al celular, hablando alto en inglés roto, pero daba igual. A nadie le importó verla entrar así, partiendo el aire acondicionado, toda maquilladita y con sus looks de Vogue. Excepto a la mujer que acababa de pagar.

La segunda mujer, tatuajes tribales en los brazos y una cara de muchos malos días y pocas buenas noches, se le queda mirando a la rubia y le dice que ah, sí? Mira que linda ella, toda una barbie. La rubia no le hace caso y entonces la mujer tatuada le insiste que mira, es a ti a quien le hablo, que no me escuchaste? Y la rubia dice esskiuss mi for e second, y mira, no tengo ganas de hablar contigo, okay?, y entonces la de los tatuajes le dice que si ah, sí?, que tú serás de lo más linda y todo eso pero te falta babilla, baby, baaaaa-biiiii-llaaaaaaaaa.....

Entonces, da la espalda, se levanta la blusa y se baja los pantalones y le muestra un espectacular tatuaje en forma de mariposa que le subía desde la ranura de la alcancía hasta la parte baja de la espalda. Y de no ser tan colorido y tan grande y tan mariposa, hubiese jurado que le hacían una luna a la rubia.

La rubia se quedó como que what the...?

La mujer de los tatuajes se fue traquilita entonces a llenarle el tanque a su carro.

La gente de la fila en el puesto de gasolina, que era mucha, se quedó como si mira qué lindos ojos tienes.

Y nada más.


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