Pre-San Valentín: entre Eros y Thanathos

La fiesta de San Valentín, tan comercializada en estos días, y tan cristiana que parece, en realidad se trata de uno de los rituales de apareamiento más antiguos de los que tenemos conocimiento.

Para mí este año, no aspecta bien. Yo, que con decir "catarro" ya me contagio, caí de cama con la monga -el flu-. Thanathos me asecha. Bastard. Me he columpiado todo el día en ese estado tan cercano a la muerte que es el sueño.

Ahora, todos sabemos que mongo no sirve, y que hay que animar a Eros, por tanto, he preparado una serie de brebajes, que hasta dudo que algunos sean legales, para poder levantar el ánimo y gozar del día del amor y la amistad mañana.

Claro, uno no tiene que mostrar amor un sólo día al año, y menos si uno está casado 365 días al año, pero nadie despide el año el 6 de enero ni celebra Halloween en verano, ¿verdad? Así de necesarios son los ciclos en nuestra vida.

Tiempo de sembrar y tiempo de cosechar. Tiempo de trabajar y de descansar.
Todo tiene su momento.

Todo, excepto vestirse de rojo el día de San Valentín.

Yo puedo entender unos zapatos de charol rojo, o un traje rojo de escote pronunciado, y sobre todo la lencería carmesina y sexy, pero que uno escoja vestirse de jeans rojos y camiseta blanca el Día de San Valentín es quesudo-cheesy, charro-corny, sin contar ridículo.

Ya me imagino las decenas de parejas en Ponderosa mañana al medio día, entre ositos Teddy, globos en forma de corazón, rosas de $1 y, con Mon Cherie o Whitman's, y de seguro, vestidos de rojo y blanco.

El rojo, sabemos, incita pasión y alude al corazón, pero a todo el mundo se le pierde el morbo del color en la celebración: el color rojo es el color de la sangre; lo que queda simbolizado es el sacrificio, o sea, matar o morir, más elocuentemente expresado por Bon Jovi en "I Would Die for You"; y exagerado por Enigma, que canta "I Love You, I'd Kill You".

Eros y Thanathos: Amor y Muerte, como música y letra, uña y dedo.
A ver si mejoro mañana.


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