El laberinto del Fauno (Pan's Labyrinth)


Acabo de ver El laberinto del fauno, película ganadora de tres oscares en la más reciente edición de la estatuilla dorada, dirigida por Guillermo del Toro. Sencillamente, Ana Ive y yo salimos con sentimientos encontrados acerca del film.

Primero, se nos pareció mucho a Bridge to Terabithia, la cual fuimos a ver a petición de la gran Sophia. El hilo conductor de la trama en ambas películas: un niño (en Terabithia) y una niña (en Fauno) que evaden la realidad a través de sus elucubraciones y creaciones fantásticas de un mundo de hadas.

¿El edge? Bueno, se lo daría a Fauno, por su contexto político: se sitúa en 1944, en pleno apogeo del facismo español. Su padrastro, Vidal, capitan hijo de puta buona fide del ejercito franquista, tiene la misión de acabar con los últimos vestigios de la resistencia republicana, escondida en los montes de la zona.

Ninguna es para niños, que conste. Ambas resultan en muerte al final.

En ambas, no obstante, perservera el espíritu de la imaginación.

El final de Fauno, me parece, encierra una alegoría de la muerte inocente de una niña. Por supuesto, el tema es romántico, pero no por ello menos cierto. Ya William Blake lo concebía 200 años atrás: la infancia es un estado de divinidad del cual se sale al abrirnos al mundo de la experiencia de vida.

En todo caso, es una excelente meditación sobre los mundos posibles dentro de nosotros -que por estar ahí, no dejan de ser reales. O posibles.


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