Laboratorio de escritores



El Nuevo Día publicó ayer un reportaje realizado por Ana Teresa Toro titulado "Laboratorio de escritores", sobre los estudiantes del programa de Creación Literaria de la Universidad del Sagrado Corazón en Santurce. Todos los estudiantes muy elocuentes: de los participantes en el foro, Damaris, Renia, Leomaris, Luis Ponce, José, Luis Saldaña fueron estudiantes míos y todos son muy buenos.


El artículo, una vez se lee, da paso a una vieja controversia: sobre si el escritor nace o se hace.


Para mí, como bien apuntan los escritores del taller, el escritor se hace, pero escribiendo, no a fuerza de pura imagen. Claro, siempre hay alguno que otro que nace en el lugar y momento apropiado, pero en general, la escritura es reescritura que es la artesanía de esta profesión (sí, dije profesión, porque se trata igualmente de profesionalizar el oficio).


En un año que llevo en el programa, he visto cosas, y he visto cosas, claro, pero esto es, como suelo decir, como un Zen: sin ying no hay yang. Yo, que aunque discreto, suelo decir las cosas como las veo, prefiero hablar ahora que después: estos estudiantes van como flecha a su blanco.


El taller es trabajo. Y para el trabajo, trabajadores. De ahí la clave del éxito de que les espera a los talleristas. Así es que se hacen.


Creo que esa es la diferencia, como en aquel ensayo de E.B. White, entre la luz intergaláctica y la combustión de las estrellas.




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