De la historia del sexo



Sexo, sexo, sexo.
¿A quién le amarga un dulce?

Durante la semana he venido siguiendo la serie "The History of Sex" que transmite el History Channel. Aunque desconfío de cualquier medio de comunicación cuyos últimos cuatro dígitos de su teléfono es 1776, admito que ha estado entretenida, divertida y reveladora por demás. Los episodios de la sexualidad en los tiempos pre-cristianos, aunque conocía del tema, resultaron iluminadores. Luego vino San Agustín y cambió todo. Entonces, llegamos a la época victoriana y la mentalidad totalizadora de la modernidad decimonónica.


Oooooh, brother...


Manuales para seguir con el ímpetu de un "How to make your love to your wife". La condenación al amor homoerótico, mejor representado por el juicio y encarcelamiento de Oscar Wilde. La exploción de la prostitución en Inglaterra. La formalización del "porn". En fin, actitudes contradictorias como antípodas bipolares que nos llevan a preguntar cómo una sociedad que logró tanto avance de progreso científico e industrial-económico pudo haber tenido una postura tan represiva de algo tan natural como es el sexo. Esa misma sociedad, aclaro, era la que se leía a escondidas la traducción de Richard Burton del Kama Sutra.


Lo más interesante de todo este periodo es que las mujeres se catalogaban en "good girls" y "bad girls". Las buenas debían ser vírgenes a la hora del matrimonio y no debían mostrar ningún tipo de gusto, satisfacción o inclinación sexual hacia su marido y así ha sido consignado en diversos escritos de la época. Las malas, pues, eran lo contrario a las buenas y generalmente hacían el papel de concubinas, putas, o ambas cosas.


La gente se moría de enfermedades venéreas y de ahí el auge del "rouge" y del maquillaje que ayudaban a ocultar las imperfecciones sintomáticas de males como la sífilis. Era obvio: había que ocultar el hanky panky.


Todo esto dista del mensaje que leí en aquella T-shirt que lelvaba una vaquera en el aeropuerto de Austin: "Good girls go to heaven, but bad girls go anywhere".


Pero, con relación al sexo, aún quedamos truncados por un mito que nos enseñó que el sexo era malo, y que por eso nacemos sucios y pecadores


Un-jú...



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