Julio, mes nacional del ocio


Oficialmente, llega julio y con él, la vagancia. Es el mes nacional del ocio, aunque muchos pudieran montar el caso de que en Puerto Rico todo el año es para el ocio.

Piensen en los taínos. En una tierra en que casi todo lo que se siembra se da, que propicia que uno ande por ahí con la menos ropa posible, y que estimula las tardes en la hamaca y/o al pie de una playa, ¿quién querría trabajar?

En julio gozamos cuatro privilegiados días festivos que hacen de cualquier empresa una futilidad, pues no hay quien haga entrar a los empleados en el mode laboral. Para los que celebran esas boricuadas, creo que tenemos récord mundial en días festivos en un mes: el 4 de julio, por supuesto; el día de Luis Muñoz Rivera; el día de Barbosa y el día de la constitución del ELA, que es el mismo día de la invasión estadounidense en Guánica. Hay para escoger según el gusto ideológico, mas en realidad, creo que la gente tiende más a desentenderse del entorno que otra cosa.

Por eso, en julio hago poco trabajo creativo. Demasiado sol, diría yo. Eso sí: leo bastante, hasta que llega septiembre, y entonces el clima cambia, y entonces me siento más cómodo porque el clima es más variante y así puedo escribir mejor. Bueno, who cares, anyway.

De todos modos, julio significa que luego viene agosto, y entonces, después del back to school, iniciamos el countdown hacia las Navidades.

Ya hasta en Halloween la gente se disfraza de Santa. Es terrible.

El vacilón inmaculado.

Piensen. En una tierra en que casi nada ya se siembra, que nos han dado la ropa pudorosa, y que casi no tenemos tardes para pasar en la hamaca y/o al pie de una playa, ¿quién querría trabajar?



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