Epifanía de verano: Merry Christmas, San Juan!


Los taínos tenían una palabra para los señores de importancia que se daban buena vida: Guami. De ahí el refrán: "Se te acabó el Guame". O sea, se te acabó la buena vida.

Hoy entendí en todo el plano de su significación lo que quiere decir el refrán. Así que, luego de casi tres semanas sin dar un tajo -ni siquiera bajo el alegato de defensa propia-, vuelvo a mi vida laboral.

Pero sarna sin gusto no pica. Y a nadie le amarga un dulce. Por tanto, me escapé a terminar unas compras para el surrepticio "back to school" y entonces fue cuando, al entrar a K-Mart, centro inamovible del universo, me encontré con el letrero que leía "Merry Christmas".

Pensé que soñaba, que aquello era una extensión de uno de esos largos sueños que me tumbaban en julio, pero no... los carritos de compra, el olor a chili dogs y los altavoces eran reales. Como reales eran los renos, las bombillitas de colores, las figuras de los Tres Reyes Magos y el magnánimo arbolito artificial.

Surreal. Totally.

And sick. Very, very sick.

Los motivos de copos de nieves y trineos creaban un disonante contraste con los 94 grados F de calor que quemaban más allá del cubo refrigerado de la megatienda. Eso sin contar que el índice de humedad hacía sentir la temperatura a 102.

Las maracas, los palos y los güiros (made in China, por supuesto) hasta estaban en especial. La parranda queda sugerida y el jolgorio, emplazado. Wepa. Wepa. Y wepa otra vez.

Oh... Dios... mío... y tan sólo es agosto.

De alguna manera, en este archipiélago post-industrial caribeño, el "guame" es un estado de Nirvana que insistimos en que exista.


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