Lluvia de estrellas


Anoche, mientras esperaba por una lluvia de estrellas, pensé que si yo fuera a ser otra cosa diferente a lo que soy hoy, sería astrofísico o algo en esa línea.

No me hace mucha diferencia, de todos modos. Al parecer, vivo obsesionado con las ciencias inútiles. Como con la poesía, tal vez uno nunca sea capaz de llegar al nervio del infinito caos universal.

Pero deben pagar mejor, de eso estoy seguro.

Todo esto lo pensaba mientras, sentado en el deck, buscaba los rastros de Las Perseidas, una lluvia de meteoros conocida en el mundo hispano como las Lágrimas de San Lorenzo.

Perseo era un semidios griego, hijo de Zeus; lo de San Lorenzo debe tratarse de otro palimpsesto del poder eclesiástico.

De todos modos, el asunto es que estaba yo sentado en el deck, y durante el tiempo que estuve en vigilia, no logré ver nada. Aparte de los reflejos de las luces de la ciudad, una persistente bruma ocultaba lo poco que se veía de cielo.

I should've known better.

No es la primera vez que busco algo en el cielo y no encuentro nada, excepto la música silente de un perfecto vacío, que, en alguna medida, uno sabe que está lleno de algo... algo...

A ver si esta noche veo una estrella, o dos (se supone que se vean a razón de 60 por hora).

Ver algo... algo... de lo que uno nunca tendrá conocimiento pleno.


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