El diario del ron en Puerto Rico

Hunter Thompson con el Caribe Hilton de fondo (foto tomada por él mismo).

Para finales de los '50 e inicios de los '60, un joven periodista en Nueva York perdía su empleo por patear una máquina dispensadora de dulces que no le entregó la barra de chocolate por la cual ya el joven había pagado.

Era un acto simbólico: la máquina -metáfora del Sistema- lo estafaba.

Entonces, el joven de 22 años decidió venir a una islita que apenas se entregaba a los brazos de la modernidad bajo el proyecto promisorio del Estado Libre Asociado.

El reportero encontró una oferta de trabajo como periodista deportivo en The San Juan Star. Todo parecía bien. La economía prometía por un lado mientras los puertorriqueños abandonaban el país por el otro. Y pagaban en dólares. A ver quién estafaba a quién.

Perfecto. El paraíso caribeño. Right.

El plan procedía según pensado, excepto que el editor del Star, William Kennedy, pensó que al joven le faltaba potencial periodístico, pues no era muy objetivo ni ortodoxo. Eso sí: Kennedy le dijo al aspirante al puesto, luego de leer algunos de sus trabajos, que tenía talento para la ficción y que algún día escribiría "la gran novela puertorriqueña".

Años más tarde, Kennedy -discípulo de otro gran escritor que vivía en Puerto Rico para entonces, el premio Nobel Saul Bellow- ganaría el Premio Pulitzer con su novela Ironweed. Tanto Bellow (en su novela Herzog) como Kennedy escribieron parte de sus operas magnas en Puerto Rico. Y el joven, de nombre Hunter S. Thompson se convertiría en uno de los pilares en un nuevo tipo de periodismo que se conoció como el new journalism, dentro del cual creó su autodenominado Gonzo journalism. Kennedy y Thompson coincidieron y se conocieron en las clases de creación literaria que impartía Bellow.

Todo esto en el sótano de la Facultad de Humanidades, que aloja al Departamento de Inglés.

Thompson se quedó en Puerto Rico -vivía en Loíza Aldea- y escribió The Rum Diary, la cual no publicó hasta 1998, a insistencias del actor Johnny Depp. Depp siempre ha admirado a Thompson y hasta asumió los gastos de funeral de éste cuando murió en febrero de 2005.

The Rum Diary trata de las peripecias de un periodista gringo en lucha por la supervivencia en una isla políticamente inestable, socialmente caótica, turísticamente aburrida y perceptiblemente agobiada por la corrupción a todos los niveles (Sounds familiar?). Lo que queda es, pues, desgastarse en libaciones interminables con ron, como quien bebe de las aguas del Leteo.

Lo curioso es que esta visión del Otro es rara en nuestro imaginario, pero se hace necesaria. Digo, ¿no clasificaría como novela puertorriqueña, aunque no se haya escrito por un puertorriqueño? Tal vez es novela de la diáspora estadounidense, puesto que tal fenómeno, aunque negado generalmente, existe (un gran amigo mío, Richard Weinraubb, se retiró tras 30 años de servicio en la Universidad de Puerto Rico, vivió toda su vida entre Isla Verde, Condado y Viejo San Juan, pero nunca visitó los otros pueblos de la isla).  Mas, no obstante, si pensamos bien, ¿no es entonces esto una colonia de la metropolis? Por tanto, ¿puede haber diáspora revertida, esto es, ir de un país avanzado a uno en desarrollo, cuando generalmente el término funciona al revés? Quizá estaríamos hablando de The Rum Diary como una novela postcolonial, muy a la altura del Heart of Darkness de Joseph Conrad.

Si en algunos valores yo habría de profundizar, sería en la noción postcolonial de la novela, sin duda, aspecto que no descarto en el futuro.

Tal vez todas estas preguntas se contestan en la metonimia que hila la relación del personaje principal, Kemp, con la hija del gobernador de Puerto Rico, con la cual, de hecho, se escapa hacia Vieques. Es el gringo que llega y accede al poder isleño por medio de la conquista del cuerpo nacional, representado en la hija del gobernador (Preciosa, ¿hija del Caribe?). Es un acto de colonización desesperado, puesto que su verdadero amor es Chenault, su compatriota. De hecho, la infatuación de Kemp con Chenault convierte a esta novela sobre beber ron en Puerto Rico en una melancólica historia de amor frustrado. 

San Juan queda pintorescamente retratado, desnudado del romanticismo petulante, mezcla de grotesco, surrealismo y alucinación.

Ya pronto comienza la filmación de El diario del ron, como yo traduzco el título de la novela, pues juega con la noción del rotativo para el cual trabaja Kemp y donde todos se hartan del lícor (la edición de Mondadori la traduce como Días de ron). Protagonizarán el filme Johnny Depp y Benicio del Toro, reunidos anteriormente en Fear and Loathing in Las Vegas, otro clásico de Thompson llevado al cine y que trata sobre el sueño americano en mezcalina, vagando por el desierto. 

Por ahora, espero la película, que dirigirá Bruce Robinson.



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