Palahniuk la hace otra vez


El peor enemigo de un novelista es uno mismo.

Particularmente, luego de un libro éxitoso.

Daría la impresión que uno necesitaría 20, 30, quizás 40 años para poder destilar los jugos creativos y escribir una segunda novela novedosa, de esas que hacen cuestionar a uno si está leyendo lo que está leyendo, pero Chuck Palahniuk prueba que para él el asunto tiene una normalidad que asusta.

Rant es su nueva novela (la octava en su carrera, que inició con The Fight Club). Para mí, que me gusta estudiar los artificios de la construcción narrativa, de inmediato le encuentro un valor sumamente genial: la novela carece de un narrador intermediario entre la acción y el lector.

Por el contrario, se desarrolla toda en discurso directo: los testimonios de diversas personas acerca de la vida de Rant, quien es Buster Casey, un personaje que nunca habla en la novela puesto que desde la primera página se nos dice que ha muerto.

Killer, eh?

Todo lo que conocemos de Rant -su pueblo natal de Middleton, agudo sentido del gusto y el olfato, sus incursiones entre los Nighttimers, grupo contrapuesto a los Daytimers, etc.- viene en boca de otros hablantes que son entrevistados a lo largo de la novela, y cuyos testimonios a vecescoinciden, pero otras veces se cancelan.

Multifocalismo a lo William Faulkner en exceso de cafeína.

Pero nada sale de la nada.

De todos modos, se requiere dominar el medio para lograr montar una novela donde toda la caracterización del personaje principal, sus acciones y consecuencias, es indirecta.

La cúpula cerebral se estremece. De pronto nos encontramos con que la novela es nos habla de una distopía.

Y eso no es lo mejor.

Lo mejor es que cuando Rant (Buster) muere en medio de una competencia de PArty Crashing, su cuerpo desaprece, y se especula que ha viajado atrás en el tiempo a encontrarse con Grimm Taylor Simms, que es él mismo en una vida anterior, para evitar que Grimm viole a la propia madre de Rant.

Back to the future anyone?

Mercy.

Esto es caviar de lectura para lectores exigentes, que buscan entretenimiento inteligente a expensas de un estiol narrativo visceral.

Ahí no acaba todo, pero no digo más.


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