"Los huesos de mi padre" en Abocallena (acceder vínculo)

A la poeta y blogovecina Ninoska Mermoud-Santiago, le ha sido conferido el Thinking Blogger Award por su blog Mangulina, otorgado por un lector suyo, un periodista de Miami. Lo curioso es que a Ninoska, como le sucediera a Roberto Bolaños (quien una vez dijera "desconfía siempre de los premios literarios" luego de obtener el Rómulo Gallegos), al principio le pareció el asunto como un gimmick publicitario. Pero luego se convenció de que se trata de una cadena blogosférica, donde el galardonado tiene la encomienda de honrar otros cinco blogs.

Entonces, estas "Minucias de Genérika" le han merecido, a juicio de Ninoska, el mismo premio.

El Thinking Blogger Award es para aquellos blogs que hacen pensar a uno. No necesariamente implica una cadena de amigos o algo así por el estilo, aunque siempre digo que leer a una persona es intimar con ella.

Los que de algún modo tienen contenido que aporten a la vida intelectual de uno (todos la tenemos).

Ya preparo mi "Acceptance Speech". Pero como ando algo anclado en el ocio de julio, primero me encargaré de conceder mis cinco premios del

y ellos son:


1. Boreales, de Yolanda Arroyo.
La amiga escritora es la pluma que más empuje trae en la narrativa actual de Puerto Rico. Ahora va para Colombia, como delegada boricua al Bogotá 39. Su blog es uno de los que más visito.

2. Los años de Odradek, de Néstor Rodríguez.
El blog de Néstor siempre guarda variedad, gusto e inteligencia.

3. La inmaculada decepción, de Hugo Vera Miranda.
Con matriz en Chile, este blog se ha convertido en una de mis lecturas predilectas.

4. Comentario, de Jocelyn Pimentel.
Ok, los blogs de poesía exclusivamente no suelen ser mis favoritos -pese a que hay todavía quien diga que soy poeta-. Pero el de Joss se lee casi como ejercicio de bibliomancia. Los poemas son excelentemente logrados y breves, "to go".

5. Ohdiosas, de Mara Pastor.
Pues aquí la poesía se la aderezan a uno con crítica, crónicas, pensamientos, reseñas, citas y fotografía. Tremenda lectura del trabajo de la Mara.


Dos premios especiales se los daré a Alberto Fuguet y a Edmundo Paz Soldán, cosa que les haré saber en su momento. No los incluyo en mi lista porque sé que sus blogs tienen una agenda específica, y quiero que me envien a freír espárragos.

Por citar a Ninoska, este premio, cuyo logotipo aquí queda plasmado, tiene un reglamento, que es el siguiente.

1. Si eres uno de los premiados, tendrás que escribir un post con cinco links de blogs que quieras premiar.
2. Haz un link a este post, de manera que se pueda encontrar el origen de este premio.
3. Muestra orgulloso el Thinking Blogger Award, te lo has ganado.


La revista Leer de España ha escogido, en su edición de verano, los 99 escritores novísismos. Sería interesante ver si en Puerto Rico llegamos tan siquiera a los 40. De hecho, los novísimos son todos menores de 30 años. Como me dijo Sergio Ramírez una vez: "Los escritores jovenes comienzan en los 40".

En el mundo editorial, hablamos de escritores establecidos, los no-reconocidos pero buenos, los reconocidos pero no buenos (fruto del spam mail y el media blast), los jóvenes y los novísimos. Las primeras tres categorías son siempre círculos privados que se van formando con el aval de la crítica, la academia, el marketing y/o respaldo editorial. Puede que un premio literario importante ayude, pero, ojo con quién otorga el premio.

Los jóvenes y novísimos son los dos renglones para los de nuevo ingreso y generalmente se asocia con escritores no publicados, con poco millaje editorial y/o ganadores de premios que se catapultan del anonimato al ojo público.

Sólo una cosa se impone como denominador común: el trabajo literario, excepto en el caso de los escritores reconocidos pero no-buenos, que generalmente .

Pero hay taller. Para mí, de lo más impresionante que he leído están Jocelyn Pimentel (poeta), Joan Vidot (narradora), Karina Claudio (poeta), Juancarlos López (narrador), Eggie Aguilar (narrador), Daniel Valentín (narrador, autor de Neurastenia). Estos están/serán más o menos publicados.

Lo de ser publicado lo menciono porque es en cierto grado (a veces bastante determinante) la prueba de fuego. Generalmente, eso de poeta de gaveta no trabaja

Por mis ojos han pasado los narradores Jorge Valentine, Luis Ponce, Joel Feliciano, Renia Fermaint, y me gusta su escritura. Todos están en "publisher watch", código naranja.

Axel Alfaro es otro escritor que en par de años debe ser tomado muy en serio.

¿Cuántos llevo? ¿10 nada más?

Tendría que incluir a Mara Pastor y a Yara Liceaga, la primera publicada; la segunda aún no, aunque no son tan novísimas por su experiencia y calidad literaria. Igual sucede con Juanmanuel González Ríos, excelente poeta del colectivo del Sótano 00931, y Julio César Pol, palabrista del mismo grupo.

Por supuesto, que no se nos quedé the latest diva, Yolanda Arroyo Pizarro, y Rafa Franco, que acaba de ganar el Premio de Cuentos del Certamen del ICP con Alaska.

Por supuesto, tengo a los mid-novísimos Marcos Pérez Ramírez (mid-novísimo) y a Francisco Font, pero no sé si la edad los coloque en categoría de "escritores jóvenes".

Está el caso de Guillermo Rebollo-Gil y Gallego, que, aunque jóvenes, ya tienen tres libros el primero y dos el segundo. Igual pasa con Pedro Cabiya (tres libros) y Juan Carlos Quiñones (uno, y varios de literatura infantil). Estos distinguidos caballeros son "nuevos" o jóvenes, y no novísimos. A ellos les sumo Kattia Chico, Irizelma Robles, Noel Luna, Javier Ávila, Madeline Millán y Hugo Ríos (todos mayormente poetas), aunque creo que Noel, Hugo y Javier ya entran como establecidos.

Así que me quedé en 19 como quiera. Pero se aceptan sugerencias.

"Prosa Bop: 50 años en El Camino", ha sido publicado ahora en el Club de Brian, página de literatura originada en Monterrey, México. Pueden darse la vuelta por allí. Pronto publicaran otro ensayo titulado "Lo que todo boricua debe saber de Allen Ginsberg", un oldie del 1996, pero que he revisado para su actualización.
Pocas veces uno tiene la oportunidad de experimentar la isla de Puerto Rico como un archipiélago, prueba de que la experiencia de vida nunca es un todo unitario y homogéneo, sino más bien una fragmentación. Pero, como el mar a las islas, somos el fondo cohesivo que intenta unificar esos pedazos.

A pocas millas de la isla de La Parguera, así, se encuentran Caracoles y Mata de La Gata (arriba en la foto), entre otros cayos/ islotes que los locales han tomado como spots particulares. Es como tener pase VIP primera fila en el paraíso.

Excelente lugar para meditar, escribir, pensar o simplemente aprender de los pelícanos:



O sea, arrimarse a una orilla a comer y a flotar:




Todo se hace más accesible en un barco llamado "Joda":



Pero no tengo idea de en dónde se navega mejor, si en la "Joda" o en la "Patria":



Bueno, pues resulta que la "Patria" no era un barco a la deriva; estaba varado en la orilla...

En todo caso, uno siempre necesita la tripulación apropiada para estos viajes:


Eeeeeehhhhh... wrong picture... quise decir la tripulación apropiada:


Y, claro, se requiere de talentos especiales
para compenetrarse con la naturaleza:



Y no existe manera posible de que uno pierda el deseo de batalla:


Y al final, todo siempre es, como en el poema "La caída del cielo":


...es-pec-ta-cu-lar.

El amigo Ciudadanoem me ha enviado una invitación al MeMe -YoYo, o Yo-yo, as in me, myself and I, I suppose-.

Es menos un juego que una carta abierta a compartir cosas que son de uno. Como en la terapia grupal de AA o algo así. Yo no hacía una cosa de estas desde high school, pero, ¡hey, eso es bueno!
Lo más cercano a esto fue jugar la botellita entre adultos en un party durante un día de Halloween.

Anyway, las instrucciones son estas:


1. Cada jugador comienza con 8 cosas sobre sí mismo.
2. Las personas que han sido seleccionadas por el jugador tienen que escribir en su blog 8 cosas sobre ellas y escribir las reglas.
3. Al final de tu escrito tienes que seleccionar a otras 8 personas y escribir sus nombres/blog. 4. No te olvides de dejarles un comentario - que han sido seleccionadas para este juego - y leer su blog.

Las ocho cosas sobre mí mismo son las siguientes, aunque no están en orden de prioridad:

La libertad:
como canta Andres Calamaro, "creo que todos buscamos lo mismo". Poder hacer y decir (a lo Lord Piscis) es una de las grandes potencialidades del ser humano.

Crear:
Sea literatura o música, diseñar un libro o enseñar, la creación es la única modalidad del espíritu que me hace sentir vivo. Es vertirse de adentro hacia afuera.

Jugar con Sophia:
Con mi hija tengo la oportunidad de ser siempre niño (el complejo Peter Pan de todo geminiano). Ella me enseña como si me hubiese parido. Todo comenzó el día que dijo por primera vez "Pa-pá"...

Leer buena literatura:
Lo de "buena" siempre es una categoría arbitraria, pero me refiero a todo aquello que me hace pensar una de estas tres cosas: a-"Damn, yo escribo así"; b-"Damn, me gustaría escribir así"; y, c-"Damn al cuadrado, por qué no escribí algo así yo primero?". Broma fuera, la buena literatura para mí debe girar en torno a algo que sobrepase a uno en algún modo; algo que tiente; algo inasible, perturbador, cautivador, estremecedor y humano. Y otras cosas más.

Viajar:
como dice la canción: "I like New York in June/ How about youuuuu?". El México DF, Barcelona y toda Italia... damn, si todo lo que veo en este momento es Mar Caribe.

Amar:
Aquí voy a parecer panfleto de autoayuda, pero llámenme cursi, mongo, pajuato o pendejo: lo que salva el mundo es el amor. Como cantaba Rick Springfield (okay, llámenme bubble gum whipping boy): "You'd better love somebody". El asunto es que lo mejor es cuando aman a uno de vuelta. Aquí incluyo a diversas gradaciones del acto amativo: Ana Ive, a Soph; amo mi trabajo; mi familia; mis buenas amistades; la poesía de vivir.

Dar de uno:
Y aquí voy a parecer panfleto de conducta social y moral de los '60, pero ayudar a otras personas me hace sentir bien. He editado a varios premios de literatura y libros premiados. He estado detrás de muchos autores que antes de publicar eran desconocidos. Como le dijo un autor a un amigo mío bajo similares circunstancias: "Tú no haces esto por mí; lo haces por ti". Mi amigo se ofendió. Yo diría: "Seguro, pendejo, que lo hago por mí. Me hace sentir bien". Pero igual me siento con tan sólo ceder el paso en un cruce, aunque no le den las gracias a uno.

Ser agradecido:
Y ya que hablo de dar las gracias... no, eso suena a parodia de reportaje cultural. Pero devolver lo que la vida le va regalando a uno es regla especial de terreno. Acá entre nosotros, la existencia es todo dharma y kharma.


Por supuesto, estos son cualidades positivas. Si me preguntan de las negativas -que las tengo-, la peor sería que nunca olvido, aunque perdone.

Mis ocho víctimas son, entonces,: Jocelyn, Joel, Oquendo, Lord Piscis, Luis P., Media Naranja, Valentine y Ana Ive.

No me hago responsable de las respuestas que esta gente escriba ni de lo que se les acuse eventualmente.


Bueno, el pasado lunes 9 de julio terminé los cursos de creación literaria que venía impartiendo por algunas doce semanas. Pensaba que todo estaba listo para el magnánimo comienzo de unas esperadas vacaciones y entonces... kaput.

Todo terminado repentinamente por un extraño virus que me tiró a la cama por cuatro días.

Entonces, cambiamos a Nueva York por La Parguera. Ya sé, ya sé. Pero tengo rain check para irme a la Gran Manzana en octubre, así que no problem.

Ya recuperado, en Lajas recargo baterías. La Parguera es el hide out por excelencia de los La Torre. Mi hermana tiene una lancha por ahí que a veces me dan ganas de pedírsela prestada para dedicarme a dar tours por la bahía bioluminiscente y cobrar al menos $10 por tripulante. Con par de viajes nocturnos empato la pelea, seguro.

No, pero fuera de broma, La Parguera es el lugar ideal para descansar. El mar, la gente, la comida, todo tiende a indicar que uno descansa. Para escribir, no tiene precio.

Y gracias a la tecnología maravillosa, tenemos wi fi para comunicarnos con el mundo.

Algún día me compraré una casa aquí, como hizo mi amigo Gary.
Cuatro puertorriqueño, circa 1890. (www.cuatro-pr.org)


Mi concepto del cuatro de julio se remonta al recuerdo de un instrumento musical y un amigo que se llamaba Julio, que se sabía todo el repertorio de los Beatles; More than a feeling, de Boston, los Eagles y algunas de Bob Dylan, entre otros, todo ejecutado en cuatro. Me refiero al instrumento musical, claro.


Para los que no conocen el instrumento, el cuatro requiere tres pares de cojones para sacarle melodía, ¿eh? Y a Julio le daba con tocar clásicos del rock, cuya raíz es el blues.


Pues, como contaba, un día, mientras nos encontrábamos Ernesto, Edil, Julio y yo en un bar-hopping por los campos de Adjuntas, llegamos a un negocio de esos que parecen arrancados de una estampa costumbrista y uno piensa: «so much for posmodernity», porque pareciera que la modernidad nunca llegó, excepto por las neveras que conservan las cervezas frías y una única bombilla en medio del local. Pues en este negocio, además de conservas en lata (¿otro signo de la modernidad?), la barra sólo tenía Palo Viejo, blanco y oro. Dos terceras partes del negocio pertenecían a una mesa de billar con el paño rasgado por las esquinas y un desnivel que hacía que todos los malos tiros cayeran en las bocas del medio y que los buenos fueran a dar a ningún lugar.



Llegamos allí Ernesto, Edil, Julio y yo en el Jeep descapotado, como personajes de un cuento. Entonces, Julio se apeó cuatro en mano, porque no lo dejaba a solas ni para ir al sanitario, que allí era una letrina. Uno de los clientes del lugar, al vernos llegar, dice: «Llegaron los del pueblo». No sé a qué pueblo se refería, pero me imagino que se refería al área urbana de Adjuntas.

Bueno, pero para hacer el largo cuento corto, el cliente, jíbaro aguzao, ve a Julio con su cuatro y le dice tócate algo, a ver si el gas pela o no pela. Julio, que con nada tenía, respondió con Hotel California. El jíbaro, espantado, sacó su popio instrumento de detrás de la barra y entonces nos dimos cuenta que se trataba del cuatrista del house band del chinchorro. Soltó par de mazurcas, un seis chorreao y un bolerito, todo de un tirón. Julio, agitado, tocó Stairway to heaven y la vocalizó. Al finalizar, el silencio dominaba la pequeña barra.

—¿Y qué carajos fue eso?—reclamó el jíbaro.

—Led Zeppelin.
—Como un zepelín vas a salir tú ya mismo.
—¿Qué pasa? Eso es Stairway to Heaven.
—¿Qué?
—Escalera al cielo.
—Pues por ahí mismito te voy a poner a subir a ti ahora, pa' que respetes.

El indignado músico extrajo, del mismo lugar donde antes guardaba el cuatro, un machete.


Y a correr como maleantes en redada.


En la prisa, Julio golpeó su cuatro con el marco de la puerta, quedando el instrumento degollado.


Saltamos al Jeep. Arrancamos en Fa mayor.


En el camino, Julio lloraba su cuatro. Era 23 de septiembre.


Los demás simplemente lamentábamos la caneca de Palo Viejo que pagamos y que dejamos atrás en la huída.

Con el tiempo, Ernesto se hizo abogado; Edil se fue a los Marines; yo me convertí en lo que soy. Por su parte, Julio permutó una carrera de roquer folk por una de director musical en una iglesia protestante, pero ya no toca cuatro desde que comenzaron a cantar "Ríos de agua viva" al ritmo de reggaetón.

Todos los 4 de julio recuerdo esta historia.


Oficialmente, llega julio y con él, la vagancia. Es el mes nacional del ocio, aunque muchos pudieran montar el caso de que en Puerto Rico todo el año es para el ocio.

Piensen en los taínos. En una tierra en que casi todo lo que se siembra se da, que propicia que uno ande por ahí con la menos ropa posible, y que estimula las tardes en la hamaca y/o al pie de una playa, ¿quién querría trabajar?

En julio gozamos cuatro privilegiados días festivos que hacen de cualquier empresa una futilidad, pues no hay quien haga entrar a los empleados en el mode laboral. Para los que celebran esas boricuadas, creo que tenemos récord mundial en días festivos en un mes: el 4 de julio, por supuesto; el día de Luis Muñoz Rivera; el día de Barbosa y el día de la constitución del ELA, que es el mismo día de la invasión estadounidense en Guánica. Hay para escoger según el gusto ideológico, mas en realidad, creo que la gente tiende más a desentenderse del entorno que otra cosa.

Por eso, en julio hago poco trabajo creativo. Demasiado sol, diría yo. Eso sí: leo bastante, hasta que llega septiembre, y entonces el clima cambia, y entonces me siento más cómodo porque el clima es más variante y así puedo escribir mejor. Bueno, who cares, anyway.

De todos modos, julio significa que luego viene agosto, y entonces, después del back to school, iniciamos el countdown hacia las Navidades.

Ya hasta en Halloween la gente se disfraza de Santa. Es terrible.

El vacilón inmaculado.

Piensen. En una tierra en que casi nada ya se siembra, que nos han dado la ropa pudorosa, y que casi no tenemos tardes para pasar en la hamaca y/o al pie de una playa, ¿quién querría trabajar?

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