Peor que ver a los New York Yankees humillados -ahora que se fue A-rod y medio mundo- es ver a la hija de uno declararse fanática de los archirivales y hoy campeones mundiales Boston Red Sox.

Eso es así: Sophia Angélica se ha declarado seguidora de mi némesis y me ha frotado en mi decaído rostro el triunfo arrollador de Boston sobre Colorado.

Perdí, además, una apuesta terca -de esas que uno hace por aquello de "dile no a Boston o dame la muerte"- con Ana Ive. Todo el mundo conocía lo que sucedería en cuatro días de baseball, pero no, Elidio La Torre se muere con las botas puestas.

Pues sí: ahora tengo cincuenta toletes menos en mi wallet. Y el logo de los Red Sox en mi blog.

Debí habermelo anticipado.

Damn it.

Tal vez el año entrante... o el después de ese...

A los 21 años, yo estaba... déjame ver... hmmmmm... ah, sí... con una guitarra por ahí y leyendo para pensar que escribía.

Pues a los 21, James R. Cantre es un poeta y filósofo que tiene un futuro inmenso por delante.

Esta noche presenta su libro en una actividad artística en Arabá Café Teatro. A las 7:30PM. En Santurce.

La ciudad está lluviosa, y nosotros los boricuas vemos cuatro gotas y nos encerramos, pero aquellos que sean waterproof y deseen darse la vuelta, la entrada en gratuita.

Sobre S/X, diría que es uno de los poemarios más contundentes escrito por alguien de su generación.
Big Head, by Bob Dob

Pedro Cabiya es seguramente el cuentista de más sólida presencia en los últimos 10 años en Puerto Rico. Para mí, es el Donald Barthelme de su (mi) generación.

Fact: se le extrañó por el Bogotá 39. Y no sólo lo digo yo; lo dicen los mismos escritores.

Ahora se lanza a la novela con nada más y nade menos que un trabajo titulado La cabeza.

Se estrena en la República Domincana a fines de este mes, pero ya para el viernes 9 de noviembre, a las 7:00 pm, la Isla Negra Editores y la Maestría en Creación Literaria de la Universidad del Sagrado Corazón la inauguran con el conversatorio: “Del cuento a la novela”. Al otro día se presenta en La Tertulia a las 4 pm.

Sobre La cabeza de PC, ya se dice lo siguiente:

“Esta novela de sexo-ficción tiene la lógica del horror clínico y la pesadilla del deseo gótico.”
–Julio Ortega

“Pedro Cabiya es lectura gourmet.”
–Juan Duchesne Winter

“En pocas palabras: sexo, drogas y mutilación. La fórmula perfecta.”
–Juan Carlos Quiñonez

La cabeza remarca el lugar preeminente que el autor se ha labrado en las letras latinoamericanas de las últimas décadas.”
–Néstor Rodríguez

La cabeza es un artefacto (ex)céntrico de escritura combustible que nos lleva a nuevos pactos con la lectura.”
–Federico Irizarry

No sabemos si el libro viene con un bobblehead doll de Pedro o de Carlos Roberto, su editor.

Uuuuhh... the plot thickens...


el logo shamánico

Como editor para Terranova me han pasado cosas y me han pasado cosas.

Desde que nos formamos en el 2003, nos han dicho cuanta cosa se pueda nombrar, buena y mala.

No obstante, una cosa todo el mundo acepta de nosotros: después de nuestra incursión en el mundo del libro, la complacencia del orden editorial que había hasta entonces se perturbó.

Casi a cinco años desde nuestra fundación, ayer en una conferencia de prensa, el comite organizador de la Feria Internacional del Libro de Puerto Rico 07 (FIL), que se celebrará en el Centro de Convenciones de Miramar del 13 al 18 de noviembre, anunció que honrará la figura del cineasta, dramaturgo, actor y poeta Jacobo Morales con el Gran Premio Nacional, compartiendo otros premios escritores como Mayra Montero, José Luis Ramos Escobar, Blanca Berio, y los fenecidos ensayistas José Juan Beauchamp y Arturo Meléndez, entre otros.

Y en lo que a nosotros respecta, Terranova ha sido reconocida por su excelencia editorial con el Gran Premio Nuevas Publicaciones.

Y aunque lo voy a recibir yo, el premio es de Anaive, Sophia, Felix, Sam, Eddie, Javier, Yara, Yola y todos los que han trabajado con nosotros.

Y, sobre todo, de los autores: Noel Luna, Néstor Rodríguez, Kattia Chico, Javier Ávila, Madeline Millán, Néstor Barreto, Etnairis Rivera, Rubén Nazario, Mercedes López-Baralt, Marcos Pérez, Mara Pastor, Sofía Irene Cardona, Iris Miranda, Amir Valle, Aurora Arias, Yolanda Arroyo, Abdiel Echevarría, Leticia Ruiz, James Cantre, Lowell Fiet, Moisés Agosto, Estelle Irizarry, Felix huertas, Carmen Montañez, Edgardo Soto, Eddie Ferraioili, Ángel Darío Carrero, Maribel Ortiz, Mario R. Cancel, Isry Gary Morales, y los que vienen, como Ebrahim Narvaez, Jose J. Bonhomme, Luis Asencio, Samuel Medina, Luis López Alvarez, John Dickey, Martin Espada, Victor Hernández Cruz, Urayoán Noel, Guillermo Rebollo-Gil, José María Lima, Martha Batiz, Sylvia Figueroa, Pedro López Adorno, Juancarlos López, Juan Carlos Quintero, ¿Juan Carlos Quiñones?, Marta Aponte Alsina, Zoé Corretjer y -jadeo- si se me quedó alguien, también queda convocado.

Que conste: ninguno de estos autores ha bebido sangre de iguana ni se ha tatuado el logo de Terra en el brazo y tampoco nos han vendido el alma.

A pesar de que en este país solemos condenar y atacar el éxito, estamos, en verdad, llegando a la tierra nueva.

Me escribe Nestor Rodríguez temprano en la mañana y me dice que en la edición de hoy domingo 21 de octubre de 2007, el periódico La Jornada de México acaba de publicar, en su suplemento dominical La Jornada Semanal, el ensayo En el camino: medio siglo beatnik.

El escrito ya es conocido porque ha corrido bastante desde Puerto Rico a Chile a España a México a Nueva York. De paso, es el ensayo principal o artículo de portada del suplemento semanal.

Dice la presentación a la revista:

"Con Allen Ginsberg y William S. Burroughs, Jack Kerouac es una de las tres figuras míticas de la Generación Beat, bautizada así precisamente por el autor de En el camino, novela fundacional que este año celebra su medio siglo de vitalidad indiscutible. A esta "metáfora de búsqueda del desvanecido sueño americano", como dice Elidio La Torre Lagares, dedicamos las principales páginas de este número, que se completa con un poema de Takis Sinópoulos, un cuento de Leticia Martínez, una entrevista con Guillermo Samperio, una crónica de Agustín Escobar desde Los Ángeles, así como un artículo sobre el primer libro póstumo de Julio Cortázar".

Yo siempre lo supe: un tercio de mi corazón se quedó una vez en México. Así que, para no conformarme con comer burritos y tacos en Margarita's con Yolanda Arroyo y su familia, me fui hecho cuerpo de palabras.

Quizá tenga que ir a buscarme.

Mexico city blues.





Yo crecí con The Police.

Como con Kiss, fue mi hermana mayor -hoy seria mujer de leyes, punk rocker by then- quien llegó con Outlandos D'Amour a casa y luego con Regatta de Blanc. Era una música cruda, de poca elaboración de estudio, pero ese bajo de Sting era hipnótico. En realidad, The Police era una banda reggae cuyas primeras canciones eran rip-offs de Peter Tosh y Bob Marley.

La historia de la banda cambió, por supuesto, y luego llegó la sofisticación the Ghosts in the Machine y Synchronicity. También le llegó el coqueteo con el pop. Y finalmente, le llegó el rompimiento.

Una banda así no tenía futuro, porque ya la promesa se había cumplido. Solo quedaba un destino: desbandarse.

De no haber sucedido esto, The Police hubiese sido la banda de los '80, honor que en mi altar le pertenece a U2.

Todo esto para decir que hoy comienza la venta de boletos para el concierto de The Police en San Juan, que será el 11 de diciembre.

And I'm so there.

Como la canción de Eddie Grant, cantada por The Clash: I've been running... police on my back.
Juan José Millás amaneció feliz el martes por la mañana. Tenía 600,000 razones en euros para sonreír (unas 800,000 en dólares).

Bajo el seudónimo de "Tiresias", Millás obtuvo el Premio Planeta de Novela por su obra El mundo.

Según el autor, en entrevista para El País, lo de Tiresias no es casualidad: "Ser vidente y ciego son las condiciones del escritor, que para ver tiene que escribir a ciegas".

Sobre el título aseguró: "No podía llamarse de otro modo porque refleja el proyecto de un adolescente de escapar de esta calle, pero se la encuentra por todas partes porque el mundo era esa calle".

Increíble propuesta.

Luego añade: ""Si se navega en la vida de los escritores, siempre hay algo que se rompió. Escribimos para rehacer lo que se rompió".

Por una cita así nada más, yo le hubiese dado el premio.

Doris Lessing acaba de recibir el Premio Nobel de Literatura 2007. Contrario a cuando Pamuk lo ganó -y fui muy sincero en la prensa, pues para entonces yo no le conocía y así lo hice saber-, Lessing si me es familiar. Particularmente por una novelita muy extraña y oscura titulada Briefing for a Descent into Hell, aunque su obra máxima es The Golden Notebook (1962), que es la que le gana el premio.

"De las ruinas y el caos emergen cualidades básicas que le permiten a Lessing mantener la esperanza en la humanidad", dice la Academia. Lessing es una escriba de la escritura del cuerpo femenino.

Pero esto no es quema de sostenes, no. Lessing es una escritora de una minuciosa formalidad al escribir. Sus trabajos son cuidadosamente planificados y estructurados, como se puede leer en Notebook. Hablo de una conciencia de lo que son las proposiciones y secuencias narrativas. Es una novela que todo aspirante a novelista debe estudiar -más que leer-.

El premio, sin duda, debe iluminar otros caminos más oscuros hasta entonces, porque la misma rigurosidad estructural de Notebook se repite en Briefing.

Lo curioso es que Briefing for a Descent into Hell es una novela de ciencia ficción, que muchos críticos han catalogado como psycho-drama.

Lo de psycho-drama viene por la vía autobiográfica: Lessing luchó contra las sombras de la locura por años. Therefore: el descenso al infierno.

La reserva en denominarla Sci-Fi ha sido simplemente porque este género es considerado por la alta cultura como un subgénero- algo así como una especie inferior de literatura. Los escritores de este tipo de literatura no eran tomados en serio como para darles un Nóbel-- hasta ahora.

Con el premio, al igual que como sucedió con Pamuk, la posmodernidad comienza a dejar su traje de rebelde nihilista y se pone el business suit de oficina. Después de todo, el anti-canon siempre pasa a ser, de algún modo, el canon.

Listen to Lessing.

De las ruinas y el caos emerge la esperanza.

Los héroes, en su viaje, siempre regresan del infierno.

Miei amici, como el post de ayer aparentemente provocó curiosidad por la obra de Ray Bradbury, y dado los comentarios que he recibido por correo electrónico, les recomiendo la selección de cuentos que aparece en la Biblioteca Digital Seva. Los cuentos aparecen en español, por supuesto, y solamente "Calidoscopio" y "El cohete" pertenecen a El hombre ilustrado. Muy buena muestra para los que no le conocen.

Asismismo, me entero de su nueva novela, Farewell Summer, la secuela a Dandelion Wine.

Nota personal: luego un día leer El Hombre Ilustrado, procedí a devorar Dandelion Wine y The October Country.

Al final del ecstasis, me senté un mes de septiembre a escribir un librito de cuentos titulado Septiembre.

portada original de Jim Burns

Dieciocho historias encadenadas por un hombre que exhibe su cuerpo tatuado por un mujer que le ha visitado desde el futuro. Vaya premisa para un libro, ¿eh?

Las historias son cada uno de los tatuajes que el Hombre Ilustrado lleva en su cuerpo. Cada una va tomando vida a medida que el narrador, que se encuentra al hombre en una estación del tren, las va apreciando.

El alcance del libro nos ha legado un clásico del rock de los '70: "Rocket Man", de Elton John.

El Hombre Ilustrado, título apto que auna la colección de cuentos de Ray Bradbury, es uno de mis tesoros escondidos. Ahora, Zack Snyder, director de 300, dirigirá la versión fílmica de los cuentos de Bradbury.

Ya en 1969 había salido una adaptación del libro, protagonizada por Rod Steiger y Claire Bloom, y dirigida por Jack Smight (el de la tan parodiada Airport 75). Para entonces, Smight seleccionó "The Veldt", "The Long Rain", y "The Last Night of the World".

No sé sabe que historias escogerá Snyder, pero de mis favoritas, creo que le recomendaría "The Visitor" y "The Man". Esta última tiene de protagonista a Jesucristo en Marte.

Aunque las historias parten de la fantasía, su traslación es hacia la ciencia ficción. Y aunque las historias se desarrollan dentro de la ciencia ficción, lo que las sostiene es el drama humano. Bradbury nunca se queda en el campo especulativo de la ambientación proto-posible, sino que, como buen escritor, sustrae sus conflictos de la misma aventura que llamamos vida.

He tenido como tres copias de El Hombre Ilustrado que presto y nunca me devuelven. Resultado: ya no presto libros.

Junto a The Rum Diaries, y On the Road, ya serían tres de mis libros predilectos que llegan a Hollywood en el 2008. Espero no desilusionarme, como me ha sucedido con otros de mis textos predilectos llevados al cine, entre ellos The Mystic Masseur, de V.S. Naipaul y Siddhartha, de Herman Hesse.

Bradbury, diseñador del Epcot Center, ha sido autor de una gran obra literaria.

Leerlo es una experiencia, y no hay que ser fanático de la fantasía o la ciencia ficción para degustarlo.

Charles Grant: Culture Mix II

¿Dónde está la cultura?, canta Pastora, el ecléctico grupo de lounge español.

Hoy día, pues, valdría la pena revivir aquel Foro del Ateneo sobre los Problemas de la Cultura en Puerto Rico de 1940, donde muchos grandes pensadores dijeron otras grandes atrocidades que se han repetido consecuentemente a través de la historia puertorriqueña.

Y es que, en la era de la información, la impresión que tenemos sobre la cultura en Puerto Rico es que no sólo somos un país nórdico, sino que somos consumidores de una alta cultura ajena y distante, elitista e inaccesible. Tanto como en 1930 como hoy, seguimos equivocados.

La cultura, sabemos, no es natural –no se nace con ella–, sino que se construye. De ahí su capacidad de transformarse. Nuestra existencia –la de los seres humanos- no sólo se da en un plano físico, material, sino que también se da en el mundo de lo simbólico: un entramado de significaciones, valores y asociaciones que se representan en lenguaje y toman la forma de arte, religión y/o mito. La cultura se convierte entonces en un cúmulo de posibilidades verificables. La cultura es la suma de una pluralidad.

Al presente, la cultura en Puerto Rico, cuando no la tratamos como un club para privilegiados, la tratamos como un programa de chismes al mediodía.

Si la cultura es un espacio de transformación de las condiciones de la experiencia (la existencia), estamos jodidos- estamos muertos. Lo que no evoluciona, ya dijo Blake, se muere.

Siempre es más fácil destruir que construir, claro.

En sus facetas de producción y consumo –o, en su defecto, la falta de éstas–, el problema de la cultura en Puerto Rico es el origen de los problemas económicos, sociales y políticos.

¿Donde está la cultura?, canta Pastora. ¿Donde está la aventura?

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