Cabeza de radio en la era del I-Phone


De los '90, salieron pocas bandas de música rock memorable. Kurt Cobain y Jeff Buckley se suicidaron. Los Smashing Pumpkins fueron importantes. Y Pearl Jam cayó en la trampa del éxito y la moda del grunge de Seattle, aunque hicieron un comeback magistral hace poco. No obstante, al resto se los tragó el Gangsta Rap.

El rock se quedó como una comodidad de segundo rango.

Pero de las bandas que perseveraron, la más notable es Radiohead, una banda compuesta por cinco músicos ingleses.

Ahora, quince años después de su primer CD -y cuando uno es fanático de una banda que lleva quince años tocando, se da cuenta que ha vivido un rato-, In Rainbows es un álbum que yo describo como la banda sonora para cerrar la primera década el siglo XXI: muy Euro y sofisticado.

Radiohead es todo ejecución y hacen sonar cuatro acordes como si fueran cuatrocientas notas diferentes. Es una música de una simplicidad compleja. Esto no es bubble-gum rock. Esto es música compuesta por una inteligencia que somete los instrumentos a su voluntad.

En sus mejores momentos, la música guarda cierto blue, cierta melancolía que se yuxtapone con las texturas de música electrónica, lo cual reclama la atención del audiófilo por la manera. Esto, en mi apreciación, le imparte cierto humanismo a una música que a todas ondas suena extraña, un tanto avant garde, otro poco post-punk experimental, eventualmente el pop del 2020.

Las letras, eso sí, no son grandes poemas, pero sí son bastante oscuras, como el coro de "Bangers and Mash":

"if you stare into the dark,
the dark will stare backback into your soul
"

Indeed.


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