En tiempo discontinuo

por Héctor Aponte Alequín
Su editor fue un cáncer: el que le diagnosticaron a su madre, Rosa María Lagares.

El poemario se titulaba “Óbito”, era extenso y paródico. Pero cuando se enteró de la probabilidad de que su progenitora falleciera antes de ver ese texto en circulación, Elidio La Torre se vio obligado a adelantar su alumbramiento, con todo y los “Vicios de construcción” que aún le pudieran haber quedado al tomo así titulado.

“Recibo la noticia de que a mi mamá le habían detectado cáncer y de ahí es que sale el primer poema (‘Visitaciones de la muerte’). Yo quería que el libro lo viera ella y afortunadamente lo vio”, relata el editor del sello Terranova, responsable de la publicación del volumen.

De otra manera, el producto hubiera sido muy diferente al que se estuvo presentando en varias librerías Borders esta semana. Elidio es su propio editor.

“Corté mucho del material. Empezaron a salir poemas con una madurez, con un lenguaje poético de la memoria, con una mirada de cómo hacer las paces con todo lo que uno ha vivido, lo bueno y lo malo”, cuenta el socio de Ana Ivelisse Feliciano.

La única persona que tuvo acceso a ese proceso, confiesa, fue el crítico Julio Ortega. Este peruano leyó las piezas literarias y determinó que “hacía falta una urgencia, no necesariamente de publicarlo”, narra Elidio La Torre.

“Lamentablemente, esa urgencia fue el cáncer de mi madre”.

El proceso de abandonar la parodia, no obstante, ya estaba en progreso, pues los poetas de principios de siglo 20 cuya visión de mundo quería abarcar desde una perspectiva irónica, “habían calado demasiado” en él.

“Iban allanando el terreno de lo mío y terminaron siendo fantasmas”, como la figura de Wallace Stevens en “Trece manera de pensar la noche” (“Thirteen Ways of Looking at a Blackbird”).
“Me gustó mucho que la imagen poética era creada con la intención de reparar una discontinuidad en el tiempo. Nos lleva a un intento de superar esa discontinuidad, y por eso siento que éste es el primer poemario donde la mayor parte de los poemas son serios”, establece el lirista de “Embudo: poemas de fin de siglo” (1994), y “Cuerpos sin sombras” (1998).

Elidio La Torre Lagares se encuentra escribiendo su tercera novela. Aunque dice que no le gusta adelantar detalles sobre trabajos sin finalizar, celebra la libertad de poder darse el lujo de que ésta sea larga, “como las de antes, de 200 o 300 páginas”.

Tampoco tiene reparos en revelar el título, “San Juan Sour”.

“Tiene esa cosa bien extraña de nuestra generación, la X, que ya estamos llegando a los 40, que nos ponemos viejos sin lamentarnos por eso”, detalla.

Asegura que su madre se encuentra fuera de peligro.


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