Rey

Hace poco nos sentamos Rey Emmanuel Andujar y yo a hablar de la vida. O sea, de literatura. Iva Yates pasaba por mi oficina de casualidad acompañada del Rey.

Hemos corrido, viejo. Él por un lado y yo por otro, con diez años de diferencia. Pero no importa: el dice que es más lector que escritor y yo digo que es más

Cosa suave la conversación. Hablamos de la Trilogía sucia de La Habana, de Pedro Juan Gutierrez, y de nuestro gusto por Paul Auster, y acerca de cuánta gente dice que lee a Auster y ninguno entiende su mundo encerrado, autosuficiente y autorefencial.

Le vi simpático a Rey. Inteligente y articulado, las palabras son tatuajes en el aire con Rey Andujar. Conversardor y conocedor de literatura, habla de su arte como mi primo del motor de su auto.

Es de las pocas personas con quien me he sentado a hablar sobre elaboración y estructura narrativa, desarrollo de pesonajes, todo con la malicia de quien elucubra un plan para destruir el mundo. Pero fue una conversación con las nalgas en la silla y los pies en la tierra, y nada de eso de pretender rehacer la rueda; más bien era trazar espirales que se se agrandan, como el huracán en Candela, su nueva y espectacular novela poblada de seres a los que les duele la existencia en el aliento, sin saberlo, porque solo le sienten, no lo ven; seres marginales, arquetípicos, míticos, como la propia Candela que le da nombre al texto, que es la mujer ancestral que ha visto y conoce todo de la vida y la muerte (el oficio de los poetas). O como Lubrini, una especie de Brahma -el dios hindú-, pues pudiese ser mujer y hombre a la vez, dada su dualidad sexual como personaje. Lubrini es hacedor de textos, tiene el don de la palabra, que es atributo intrínseco de los humanos, y lo que apunta al don de Brahma como creador de la raza humana.

Son personajes con contexto y proximidad, de esos que casi, casi uno puede palpar.

Rey me ha ganado. Es un gran escritor y una mejor persona. Es muy genuino, y sobre todo, lleva consigo el mejor atributo para acercarse a la grandeza: la humildad.


You may also like

Blog Archive