Las minucias que se dan en esta Generika me sorprenden cada más, donde la ficción le pide la bendición a la realidad.

Hace poco recibí a través de Facebook -esa adictiva comunidad de socialización virtual- una invitación muy particular: un entierro.

Esto es el macondismo posmoderno puro que inevitablemente ha ido adentrándose en el ciberespacio.

AnaIve me dijo una vez que la jibarería, como la nacionalidad, no es necesariamente inherente al espacio geográfico. Es una actitud, o un estado de miopía conceptual. O whatever.

Digo, he recibido invitaciones para asistir a out-of-the-closet parties, recogidas de café, aniversarios de divorcios, reuniones de clases graduadas, fiestas griegas, baby showers, sleep overs, all you can-eat and drink argentenian fiesta, barbacoas, conciertos, bautismos de muñecas (de las que se inflan), bendiciones de libros, para observar ovnis (yeah, right...), para esperar el rapto del Señor, etcétera, etcétera y etcétera. Pero, con todo el respeto de los que sufren, ¿un sepelio?

Para mi sorpresa, encontré como cinco funerarias, y hasta una de ellas tiene un Facebook Group de "Amigos de la Funeraria".

Como diría mi Soph: "Holy Maccaroni!"

A saber.

A la muerte, para alcanzarme, no le hacen falta brazos.
La vida lleva banda sonora todo el tiempo.

A veces estridente, otras veces melódica; cinematográfica o jazzy; misteriosa o simplemente un sing-a-long-diddy...

Eso.

Si yo fuera a editar la colección de temas que musicalizan la historia de mi vida (tomo el título, a manera de préstamo, de Social Distortion), seguramente necesitaría un box set para cuatro CDs, un booklet y el Companion to Understanding Elidio La Torre Lagares' The Story of My Life Life Full CD Box Set In Progress.

Por supuesto: son cuatro CD's, uno por cada una de las décadas vividas.

Un virus espantoso, problemas de las vías respiratorias, desgaste físico y mucho trabajo después, culmina otra etapa de mi vida por lo bajo, low key, con muchos estragos pero con pocos decibeles.

Y es que este tipo de Chikhai Bardo -el bardo de la muerte, no necesariamente física- solo conduce a un destino: el Sidpa Bardo, o el bardo del renacer.

What-e-ver.

Al menos casi termino la maldita novela, que hasta el título original ha perdido.

Y de todas maneras, I'm back no sería el título del primer corte, sino del último.

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