Los funerales de Facebook


Las minucias que se dan en esta Generika me sorprenden cada más, donde la ficción le pide la bendición a la realidad.

Hace poco recibí a través de Facebook -esa adictiva comunidad de socialización virtual- una invitación muy particular: un entierro.

Esto es el macondismo posmoderno puro que inevitablemente ha ido adentrándose en el ciberespacio.

AnaIve me dijo una vez que la jibarería, como la nacionalidad, no es necesariamente inherente al espacio geográfico. Es una actitud, o un estado de miopía conceptual. O whatever.

Digo, he recibido invitaciones para asistir a out-of-the-closet parties, recogidas de café, aniversarios de divorcios, reuniones de clases graduadas, fiestas griegas, baby showers, sleep overs, all you can-eat and drink argentenian fiesta, barbacoas, conciertos, bautismos de muñecas (de las que se inflan), bendiciones de libros, para observar ovnis (yeah, right...), para esperar el rapto del Señor, etcétera, etcétera y etcétera. Pero, con todo el respeto de los que sufren, ¿un sepelio?

Para mi sorpresa, encontré como cinco funerarias, y hasta una de ellas tiene un Facebook Group de "Amigos de la Funeraria".

Como diría mi Soph: "Holy Maccaroni!"

A saber.

A la muerte, para alcanzarme, no le hacen falta brazos.


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