Plug Fiction: pulp caribeño en Derivas

Le llamaban pulp fiction, inicialmente en sentido peyorativo, porque se imprimía en papel de pulpa de árbol, que suele ser áspero, tosco y barato.

En la época de la Gran Depresión, la de los 1930, cuando la gente tenía apenas para comer, el concepto de diversión o entretenimiento eran esas publicaciones periódicas -semanal o mensualmente-, muchas veces en serie, que los lectores esperaban edición tras edición.

De esa tradición nacieron Ray Bradbury, Raymond Carver, Isaac Asimov, entre otros, y personajes literarios ya convertidos en arquetipo, como Flash Gordon, Fu Man Chu, Phantomas, The Shadow y hasta El Zorro.

El pulp fiction fue tragado, consecuentemente, por el libro hoy conocido como "mass market". O, como yo le llamo, literatura de supermercado.

Pero el pulp vive, dado el resurgir en los '90 gracias particularmente a los trabajos filmográficos de Quentin Tarantino, con la película titulada, apropiadamente, Pulp Fiction.

En el Caribe Post-Industrial, los escritores de Derivas.net se han dado la tarea de publicar una maravillosa edición "Pulp", editada por José Borges.

Esto es heavy metal, particularmente por la presencia de Rey Emmanuel Andujar, con su cuento "El orfebre". Otro cuento espectácular -brutal, o con un calificativo más específico y de uso común, cabrón- es el de Nydia Antonia Russé -favor de anotar el nombre-, titulado "Sun Maid Raisins". Otros relatos nos entraman con Luis Othoniel, Isabel Batteria, J.J. Rodríguez y Manuel Clavell.

También hay un cuento crudo de Elidio La Torre Lagares, titulado "Tortugo", una pieza desenpolvada de un libro de cuentos inédito titulado Gran vacío a boca llena, donde se trabaja con las "subcategorías literarias" como la ciencia ficción, fantasía, crime noir, y hasta el melodrama de los romances rosas.

Indistintamente de la presencia de mi cuento, el colectivo virtual de Derivas, que es trabajado por Margarita Pintado, Mayra Rivera y Axel Alfaro, el editor, ha logrado aunar una excelente colección de cuentos que se salen del comfort literario. A lo mejor, quién sabe, estamos ante el primer producto condensado que podríamos llamar Plug Fiction.

(fotografía: "Jackpot", de la colección Pulp Friction, de Thomas Allen [Detroit, 1963])


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