El mundo del escritor de acuerdo a Ronaldo Menéndez

Al parecer, el eterno reto del escritor latinoamericano es trascender las pequeñas células en las cuales se forma su escritura.

No quede duda: en todos los países de habla hispana -incluyendo a Espana-, el trabajo “sucio” le toca a las editoriales locales, llamadas a veces independientes, otras veces pequeñas o medianas, que a través de diversos medios y asociaciones -en complicidad muchas veces con el propio autor-, dan a conocer a una figura literaria. Una vez el escritor se estabiliza en la “escena”, entonces puede que atrape la atención que merece.

De parecer muy particular y en concordancia con este punto, me he disfrutado un artículo de Ronaldo Menéndez (miembro del Bogotá 39, mi editor y colega en la antología Pequeñas resistencias, publicada en Madrid por Páginas de Espuma) que se publicó en Babelia hace tres semanas y que se titula "El escritor local y el mercado internacional". En el mismo, Ronaldo, que suma kilometraje literario a pesar de su edad (38 años), desglosa los mitos y falacias del mundo editorial internacional, que se resumen básicamente de la siguiente manera:

a. el mito del príncipe azul-concurso internacional
Esto es, el escritor gana un premio internacional y es como ganarse la lotería. Me consta, como a Ronaldo, que los ganadores de dichos premios generalmente no son elegidos en base a una depuración o profilaxis de textos sometidos hasta reducir la oferta al mejor, sino una asociación entre editores, agentes, marketing y los que reparten el bacalao. Un premio como el Planeta, digamos, que se cotiza en 600,000 Euros, no se lo dan a Juan de los Pardotes. Get real.

b. el mito de la búsqueda del templo perdido
Esto es muy común en Puerto Rico: la idea de la probabilidad matemática. O sea, que si se envían manuscritos a diez editoriales, al menos una cae. Lo malo es cuando no cae ninguna, lo que entonces conduce al mito d (ver más adelante). Y es que si la editorial es grande y poderosa, solamente tratará con uno por medio de un agente literario. Y si es pequeña, usted muchas veces tendrá que comprender que dichas editoriales trabajan con presupuestos limitados, asunto que confiere la posibilidad de que la editorial le proponga otros acuerdos para viabilizar la publicación. Claro, nadie obliga a nadie, por tanto, siempre queda la opción de hacer una edición de autor, como yo mismo hice en 1995, mondar la suela de los zapatos entregando libros y, sobre todo, lograr que el librero se los pague.

c. el mito del editor-hada madrina
Para Ronaldo, el mito constituye en la creencia que un editor descubrirá nuestro trabajo y se sorprenderá con el mismo y correrá tras nosotros y nos hará famosos. Esto me parece pertinente en cuanto al mercado de Puerto Rico se refiere, donde en los últimos 5 años, las editoriales han emergido en brote, pero tan sólo un puñado de escritores han logrado aceptación crítica y/o comercial. Sí, comercial también; libro vendido es lector ganado. Lo que nos lleva al siguiente punto.

d. el mito-enajenación de que el mercado corrompe la literatura
Aquí tengo que citar a Ronaldo: “Suponer que una gran obra es por naturaleza sólo para minorías y reacia al mercado es como pensar que porque existe un sujeto que además de ser inteligente es tartamudo”. Él lo llama el efecto Kafka, que se ha convertido como en algún tipo de autoconsuelo para aquellos que no reciben la atención que ellos creen se merecen. Lo cierto es que los escritores escriben para que los lean; que los lean implica que vendan los libros; y que vendan los libros nos dirige a aceptar que, en efecto, los libros son artefactos culturales de producción y consumo. Así que ninguna editorial puede existir sin fines de lucro, a menos que usted sea Coffee House Press, o algo en esa línea. Todo lo demás es desconocimiento, o pura bologna.

Estos mitos, dice Ronaldo, todo lo que logran es crear una periferia dentro de la periferia: el centro sigue siendo España. En Puerto Rico, sólo puedo mencionar cinco escritores que han llamado la atención en ese mercado en los últimos tres años: Luis López Nieves, Mayra Santos-Febres, Marta Aponte Alsina, Eduardo Lalo, Myrna Estrella, Pedro Cabiya y en menor grado, un servidor.

Mi propuesta es: ¿Por qué no ser nosotros mismos nuestro propio centro?

Creo que la subversión está en la unión de algo que ya sufre de demasiado fragmentalismo.

¿Cómo lograrlo?

Aaahhhh… and that, my friendo, is the question.


You may also like

Blog Archive

Search This Blog

Loading...