/Maravilla rebanada/ en la UPR: jueves, 4:30PM

Si los romances caballerescos proveyeron a Edmund Spenser (The Faerie Queene) con un medio por el cual podía explorar la tiranía y la violencia de las estructuras sociales, Richard Marx Weinraub, en Maravilla Rebanada inventa su propia herramienta –la “sonovella”, o novela en sonetos- con la misma intención gráfica y poética de adentrarse en la turbulencia de lasprotestas estudiantiles, la represión política y la violación del personaje principal –Jimmy Toledo-, cuya ambivalencia sexual se convierte en metonimia de 510 años de colonialismo en Puerto Rico. Más aún, la subyacente alegoría de los asesinatos de Quito Coto y Héctor del Rosario (quienes caracterizan a Carlos Soto Arriví y a Arnaldo Darío Rosado), muertos en el Cerro Maravilla, nos revela que la forma poética, en el mejorde los casos, puede ser tan escapista como horrísona en su intento de mediar con la realidad.

Parte épica política, parte épica gay- Maravilla rebanada (una sonovella, o novela escrita en sonetos) portentaba la dificultad de traducir el pentámetro yámbico a endecasílabo. Por supuesto, los pareceres sintácticos entre los dos idiomas son tratados de manera distinta, y debido al frecuente encabalgamiento de los versos en el original, la rima consonante fue sustituida por otros artificios fonológicos como la aliteración, la asonancia y la rima interna, entre otros, que proveen un sentido probablemente más rítmico que el mismo texto original.

Mañana, en el seminario Lewis Richardson, del Departamento de Inglés de la Facultad de Humanidades, a las 4:30 PM, compartiremos una lectura bilingue. Luego habrá un micrófono abierto para los que quieran asisitir y leer sus poemas.

A continuación, los primeros dos sonetos del capítulo XI, uno de mis favoritos:


Las vistas desde el Salón de la Muerte,
—boricuas libres en capilla ardiente
bajo la corona del albo mascarón—
la heredada y gorda Constitución—
en cámaras, la matanza de San Cristóbal—
la rotonda del Capitolio, y de pronto
un modelo preparado a escala
para la romántica Maravilla:
Quijote gringo, cuyos molinetes
parece torres teletransmisoras—
el hemiciclo convertido en danzón
de fotos que barritan los vientos del poder:
Rosario— jirón soplado y sesgado—
el rostro de Quito— es pan rebanado.


El rostro de Quito es pan rebanado
esta sensación se hunde en mis entrañas.
Recuerdo la montaña— como corrí—
y temí— muy atenuado— incapaz
de ser hombre cuando más debí serlo.
Como William Butler Yeats, cuya carne
flácida fantaseaba que era teta
dorada antes de obtener las joyas de
la corona— el Obispo en mi espejo
me adula y asalto pezones al alba;
sin garras andrajosas, soy camarón
y ahora ni mis hijos son mi engendro.
Quiero saber: ¿Fue Tom, Dick, Ned? ¿Quién osa?
¿Murió Quito en nuestra cama de rosa?


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