Put Your Hands Up (Reprise): Yolanda Arroyo y Gary Morales Mix

Tocar y ser tocado. Creo que lo había dicho antes en un poema. Crear bifurcaciones de ese otro espacio que es el espíritu. Eso es esto.

El año constituía el quinto aniversario de Terranova. Así lo consigné en el entry Put Your Hands Up In the Air en marzo pasado. Comenzó bien y ahora acaba mejor en tiempos malos.

El Pen Club de Puerto Rico, en su premiación anual a los libros publicados el año anterior, ha destacado el libro El centinela y otros minicuentos, de Gary Morales, con el Premio Nacional de Cuentos 2007.

Gary, profesor de música en la Universidad Interamericana de Puerto Rico, sabe orquestar sus cuentos. Trabajamos conjuntamente hasta dejar un libro ameno, seductor, sólido. Quita aquí, pon allá. De su baúl de minicuentos extrajimos cerca de quince piezas adicionales que quién sabe por qué razón estaban allí dormitando. Sustituimos las menos efectivas. Voilá. Habemus Papa.

Estoy contento por Gary.

El año pasado, ese mismo honor se lo llevó Rubén Javier Nazario, con La soberbia venganza del verbo, que igualmente vi darse a prensas desde mis manos.

La narrativa parece que pesa. Constituye una total propuesta de descentralización el hecho que, antes de estos premios, tanto Gary como R.J. eran desconocidos en el ámbito literario. Así que en algún lugar de la Tierra Nueva se anda cosechando algo bueno.


De esto, es Yolanda Arroyo Pizarro quien valida la gesta, pues su libro de cuentos Ojos de luna acaba de ganar el Premio Nacional de Literatura 2007, otorgado por el Instituto de Literatura Puertorriqueña. Okay, oficialmente, le dieron el segundo lugar, pero dado que el primer puesto fue declarado desierto, yo sé que una presencia ante una ausencia equivale a una presencia, como que 1-0=1. Yola ganó. That’s right.

Pero no solo de narrativa vive el hombre: en el renglón que corresponde a la poesía, cuyo premio nacional fuera conferido a la amiga poeta Myrna Estrella, Javier Ávila obtuvo un tercer premio con Criatura del olvido y Abdiel Echevarría una mención de honor con Estoicismo profanado. Igualmente, Lowell Fiet obtuvo reconocimientos en la categoría de ensayo con Caballeros, vejigantes, locas y viejos: Santiago Apóstol y los performeros puertorriqueños.

Ya a principios de diciembre, Lydia Gil, de Agencia EFE, reconocía, entre los libros latinos de circulación en Estados Unidos, a “los cinco poemarios publicados en la primera mitad del año por Terranova Editores, en conmemoración de su quinto aniversario, entre los cuales se destaca La carencia de Guillermo Rebollo-Gil, y más tarde, La tumba de Buenaventura Roig en formato bilingüe del poeta Martín Espada”. Entre esos cinco, aunque no son nombrados, se cuentan Un abecedario para Eva Leite, de Israel Ruiz Cumba, y Vicios de construcción, de Elido La Torre Lagares.

Lo que me recuerda que a principios de año, el libro inédito Ensayo del vuelo, del mismo sujeto de los vicios, recibió el Premio Nacional de Poesía Julia de Burgos 2008.

Y estaba sentada la rana cantando debajo del agua…

It's all good.



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