Palabra cedida: José E. Santos sobre la violencia

jose-santos-goth Nota: con este escrito de José E. Santos, autor de la novela Los viajes de Blanco White (Callejón, 2006) y del libro de cuentos Archivo de oscuridades, inicio incorporando aportaciones de otros escritores de mi preferencia y selección cuyas visiones me parezcan extensiones de ese continuo imaginario que de algún modo todos perseguimos.

Es curioso que pase el tiempo y que la contundencia de la violencia (contundencia y verdad absoluta, inevitable) nos siga lanzando a pensar en la posibilidad de un mundo en que cese. Quisiéramos. Y eso es todo. Todos pierden en la guerra. Nuestro destino es perder.

Cuando escribo, usualmente llega con suma facilidad la violencia a lo que ejecuto (¡vaya verbo!). Igual es una idea, un personaje, una secuencia vital o acaso marginal.

Está allí.

Enlaza incluso varios de mis relatos, les tiende un puente de sentido. Y según pasa el tiempo me pregunto si ha de ser posible ese mundo sin violencia, o acaso ese mundo en que se decida con mayor sensatez. Me quedo entonces con el convencimiento de que no ocurrirá, y que como lo es el paisaje o lo es la selección de lenguaje, la violencia es parte del espejo, que se supone que sea el texto, de lo que configuramos ante la realidad.

De ahí que nuestro deseo, el que se plasma en el papel, se sumerge en una riqueza desconcertante. Y tal vez ese regocijo estético esté afiliado o haya evolucionado de ese sentido de” euforia demencial” del combate. Así se refería mi padre a esas experiencias que siempre deseó olvidar durante su vida.

Hoy me acerco nuevamente al drama palestino-israelí. Y siento que nuestra ficción colonial palidece ante aquella trama, tan abarcadora y tan real. Aquí, nuestro juego kafkiano violenta nuestra psiquis y nos lanza a ese espacio en que nada perturba porque las cosas “siguen su rumbo”.

El borrón continuo, la falta de memoria, y finalmente, la falta de voluntad (política, social, personal).

La violencia ha de reconocerse, entenderse, asimilarse. Fuimos generados por ella, la generamos, la sentimos cerca siempre. Hagamos arte con ella. Verdadero arte. No malas novelas como el drama de nuestro pueblo. Vivamos como podamos las epopeyas que generan sentido, como la reivindicación palestina, y tantas otras.
-José E. Santos



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