Das [kulturell] capital

devorador_de_cultura Truncar la cultura de un país acarrea en la eventual desaparición del pueblo que la manifiesta. Si bien, por un lado, la cultura es un entramado de constructos en constante modulación, por otro habría que aceptar que esa dimensión espiritual o de manifestación de lo intangible en el ser humano requiere de las condiciones apropiadas para expresarse.

This is the dead land.

Es en este sentido que los problemas de la cultura en Puerto Rico –por retomar el título de aquel foro convocado en 1940 en torno a una preocupación similar- confieren una proporción de espacio, o la reciente reducción de éste. Se afecta, de manera proporcional, todo tipo de artista, desde la plástica hasta la literatura. Sin expresión de arte, somos, como en el poema de T.S. Eliot (“The Hollow Men”), seres huecos.

This is the cactus land.

Ciertamente, mi comentario surge, en primer lugar, porque me incluyo en este último campo, y, segundo, porque es a través de la palabra escrita –la forma más contundente del decir- que codificamos esa necesidad de modelar lo abstracto.

Is it like this
In death's other kingdom.

O sea, alegría y pena, esperanza y miedo, bondades y perversiones, entre muchos, toman forma artística.

Es la obra de arte –en este caso, la palabra escrita- la que nos lleva al reconocimiento como individuos, como sociedad, como pueblo y como planeta.

Sightless, unless
The eyes reappear.

El arte es una manera de existir, una manifestación del sistema de actitudes que regulan a un sujeto frente a una comunidad. El arte es la manera de concretizar ese reino amorfo de los pueblos que es su Capital Cultural.

This is the way the world ends
This is the way the world ends
This is the way the world ends
Not with a bang but a whimper.

(Imagen: Devorador de cultura, por Arsmephisto)



You may also like

Blog Archive