Larssonmania

Girl_Dragon_Tattoo La novela negra se ha revitalizado hacia nuevas direcciones con el fenómeno del autor sueco Stieg Larsson (1954-2004), quien fuera periodista de guerra y novelista a escondidas hasta poco antes de su muerte, cuando decidió publicar Los hombres que no amaban a las mujeres (publicada en inglés como The Girl with the Dragon Tatoo, que leo al momento, y llevada al cine recientemente) la primera de su conocida Trilogía Milenio, la que completan La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina y La reina en el palacio de las corrientes de aire (a ser lanzada el 23 de junio). Elogiado por su precisión narrativa, Larsson ejecuta sus voluminosas novelas por medio de oraciones y párrafos de corta extensión, muy ágiles, que van formando pasajes minimalistas superpuestos sobre trasfondos, contextos y ambientaciones que retan al género mismo.

Larsson comenzó su trilogía en 2001, según él mismo admitiera durante su primera y última entrevista como figura literaria, como una diversión particular para consumo personal. La heroína de sus novelas, Lisbeth Salander, es una construcción especulativa de Pipi Långstrump, personaje infantil de las novelas de la también sueca Astrid Lindgren. Larsson admitió que luego de preguntarse cómo sería Pipi en su adultez, llegó al personaje de Lisbeth, chica de veinticinco años que se siente “como una extraterrestre entre la gente. No conoce a nadie ni tiene capacidades sociales en absoluto”.

La contraparte de la trilogía Milenio es Mikael “Kalle” Blomkvist, un periodista de cuarenta y cinco años que maneja su propia revista, que es la que le da nombre a la trilogía, Millenium. Aunque la acción transcurre alrededor de la oficina de la revista, la vida insipiente de Lisbeth Salander, una compañía de servicios de seguridad y varios policías también coaccionan constantemente para sacar la novela de sus situaciones límites.

Larsson, quien murió de un masivo ataque al corazón, no vivió el éxito que hoy se batallan varios miembros de su familia que reclaman la custodia de los derechos de autor.

Poco o nada se ha comentado sobre Larsson en Puerto Rico. No obstante, mi impresión es que pronto se convertirá en un escritor bastante comentado, pese a que a la novela negra todavía –en muchos foros– le miran por encima del hombro.



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