Neuman nos da la ficción; Goytisolo, la realidad

andres N Andrés Neuman (Buenos Aires, 1977) acaba de ganar el premio el XIIº Premio Alfaguara, dotado con 175.000 dólares (unos 133.000 euros), con su novela El viajero del siglo, la cual el autor describe como una novela futurista que se desarrolla en el pasado.

Al parecer, la literatura especulativa ha encontrado su lado cómodo. Eso es bueno.

"La narración está ambientada en la Europa de la Restauración, en la Alemania posnapoleónica, en un momento de crisis que se resolvió con valores conservadores, como está ocurriendo en la actualidad. El año de la acción es 1827, aunque no mencione la fecha en la novela, y el lugar es una ciudad inventada, si bien podríamos situarla cerca de Berlín", dice el autor.

Dice el comunicado:

Basada en un lied de Franz Schubert, El viajero del siglo cuenta el encuentro entre Hans, un forastero, y un anciano organillero. Como ha relatado Neuman, "el personaje, un viajero misterioso, piensa pasar una sola noche en la posada de la localidad, pero distintos acontecimientos lo retienen durante un año entero". Mezcla de novela histórica, misterio, relato amoroso y reflexión sobre la emigración y los cruces de culturas, El viajero del siglo también incluye una crónica de una época en la que algunas intelectuales alemanas comenzaron a reclamar la emancipación femenina.

Dos cosas se han resaltado del texto: el sentido de la construcción estructural y el estilo. De lo primero, dice el presidente del jurado Luis Goytisolo que se erige sobre las cuatro estaciones del año; de lo segundo, resalta que la obra premiada “está escrita con la prosa de un autor peninsular, pero algunas expresiones no se corresponden con un español de la Península”.

La prosa de un autor penínsular: algo opuesto a la prosa de un autor no peninsular. Pregunto: ¿Importa tanto la localización u modalidad geográfica de un idioma que se habla como lengua oficial en 22 países en el mundo? ¿Tanto, como para constituir un criterio de excelencia que le haya ganado un premio literario a alguien?

La relevancia de los comentarios de Goytisolo asaltan mi atención más que el premio mismo: España, se infiere, sigue siendo el barómetro para las publicaciones en castellano y el español que allí se habla, el bien último.

Go figure.

Al parecer, el español que no sea peninsular constituye alguna forma deformada del idioma, como diría Fanon, “casi igual, pero no tanto”.

Joder, majo.



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