Obscenidad

The-Divine-Mother Arte obsceno. Así catalogaron la exposición  From Soup to Saints en Eureka Springs, Arkansas, coordinada por el colectivo The Artery, una idea original de Charlotte Buchanan, quien tuviese la iniciativa de dar a conocer a una serie de artistas locales al conocimiento público. Las obras se despliegan a lo largo de una pared de 150 pies de largo en una de las “arterias” principales del pueblo.

Como meros billboards le han catalogado los residentes a la colección. Tapa faltas. Nada artístico. Sobre todo, ofensivo. Y obsceno.

Para mí, obscenos son el hambre y la miseria; la injusticia y la guerra; la intolerancia y la ignorancia.

Cierto es que hay arte, por ejemplo, que se dice erótico, pero que confronta serios conflictos para diferenciarse de Hustler. No es el qué, sino el cómo. Esto alude a todas las modalidades del arte y es tema más bien para otra entrada.

Pero en cuanto a From Soup to Saints, la exposición de este año abarca 27 nuevos pintores que reinterpretan obras de arte y artistas que nos preceden en la memoria, como las latas de sopa condensada de Warhol, pasando por la imagen de un Elvis gordo y desgastado, hasta la imagen de la que debería ser la santa custodia de Puerto Rico : “Nuestra Señora de la Perpetua Procrastinación”.

Obsceno. Right.

Una de las obras que más sensibilidades ha herido es la que aparece en la foto, “The Divine Mother”, en donde la figura representativa de la creación es transpuesta a su condición de Super Model. La pintura contiene un texto: “Does This Halo Make Me Look Fat?”. Los marianos ofendidos dicen que ha sido una afrenta contra la “imagen” inmaculada de la Virgen María. Pero su creadora nos aclara: “No es la Virgen María; es la Madre Creadora”.

Así que queda problematizado un hecho ineludible: las cosas no son lo que uno quiere que sean sino lo que el otro entienda del mensaje.



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