El tamaño importa cuando la brevedad no conviene, o Philip Roth screws up

philip-roth2 El tamaño sí importa cuando la brevedad no conviene.

Si uno es Philip Roth, el asunto puede sonar tan certero como mezquino, puesto que en la más reciente novela del laureado escritor, The Humbling, predomina el tema de la impotencia ante la violencia del tiempo. Para los que conocen a Roth, esto no es nada nuevo. Es más, todo el espectro temático de las novelas de este escritor queda activado en apenas unas 140 páginas que comprenden su trigésima obra. Pero para el protagonista Simon Axler, la tercera edad también reclama la certidumbre sexual. Axler entonces despierta su infatuación hacia Pegeen Mike, una despampanante lesbiana de cuarenta años y que pertenece al mundo de la academia.

El problema de Axler se torna en símbolo del conflicto principal: es un actor teatral que ha perdido la gracia de su arte. Dildos, dedos y deslices cruzan la comunicación de un lado a otro hasta que una noche, Axler y Pegeen recogen a Tracy en un bar y se conforma un triangulo de interesantes excesos y perversiones. Demasiado para 140 páginas, creo yo.

Ahora, cualquier novela que proponga las aventuras sexuales de un viejo verde pudiese ser considerada obscena –yo mismo escribiré una si llego al menos a los 60-, o tal vez pudiese ser tomada como indicio de que la gran mente creativa de Roth también se cansa. En efecto, en The Humbling la debilidad, a mi entender, parece ser que Roth ha caído en la trampa de la novela corta y se ha quedado a medias, como un coito interrumpido por un repentina baja del flujo sanguíneo.

The Humbling es parca en los rasgos vitales de la caracterización y de la función agencial de los personajes, dejando el entramado argumental en manos del nivel temático o de la significación, o peor, en las facultades adivinatorias del lector. Incluso, hay partes de la trama que padecen de hiatos secuenciales, muchos de los cuales se pierden sin explicaciones. Aparte de los aciertos estilísticos que se le atribuyen a Roth, la novela vaga en escenas eróticas que más bien parecen remediar una carencia que justificar una gana.

Al parecer, Roth ha pasado por alto que una novela corta no consiste precisamente en que sea de pocas páginas, sino en cómo se acortan, se tensan y se controlan las proposiciones narrativas que a la larga dispondrán del rumbo de la novela. Por tanto, hay demasiado sexo sin sentido, carente de función propia dentro del desarrollo de la novela, como si hasta el propio Roth perdiera la noción de la coherencia y simplemente quisiera ser un viejo verde y nada más.

Que conste: este es el mismo Roth que publicó en 1972 una novela de corte kafkiano titulada The Breast, en la que un hombre se levanta convertido en una enorme teta de mujer.

Algo loco, ¿eh? Wicked.

Pero en The Humbling no hay mucho más qué decir. Sólo que uno espera que exista algo así como una Viagra para levantar el estímulo literario.



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