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El proyecto de desarrollo de talentos literarios de Terranova Editores convoca al Taller de Novela Breve “El texto fragmentado” dirigido por el narrador  Rey Emmanuel Andújar, a celebrarse a partir del sábado, 3 de octubre en la sede de la editorial ubicada en el Cuartel de Ballajá en el Viejo San Juan.
El taller de 24 horas de duración tiene como propósito “generar un texto compuesto de pequeños fragmentos pulidos que puedan sustentarse como piezas individuales al tiempo que conforman una unidad”.

El curso abordará aspectos propios de la novela como lenguaje, trama, tiempo, espacio y voz narrativa entre otros, al tiempo que se estudiarán aspectos como la fragmentación, la estética, la cotidianidad y la potencia de la brevedad.
Rey Emmanuel Andújar posee amplia experiencia ofreciendo talleres de creación y es autor de las novelas Candela, éxito de ventas, y Amoricidio, por las que ha recibido excelentes críticas.  Además de narrador, Andújar es actor y su trabajo ha sido premiado internacionalmente.

“El texto fragmentado”  inicia así la séptima edición de los talleres ofrecidos por Terranova Editores y que han sido impartidos por destacados escritores puertorriqueños, entre éstos Elidio La Torre Lagares, Yolanda Arroyo Pizarro, Guillermo Rebollo Gil y José Borges.
El taller incluye el material didáctico, acceso a la plataforma de educación online de Terranova,  un ejemplar de Candela autografiado por el autor y 30% de descuento en los libros de Terranova durante la duración del curso.
Para información y matrícula los interesados pueden comunicarse con Ana Ivelisse Feliciano al 787.668.8071. 787.725.7711 o mediante correo electrónico a anaivelisse@gmail.com

Para Gean Carlo Villega, Agent Provocateur

Rara vez se tiene la sensación de que iluminan a uno con meras palabras.

John Freeman, editor de la revista literaria Granta le hizo una entrevista a uno de los escritores que tienen muy alta estima en mi santuario: Paul Auster. En la entrevista, Auster habla de la intimacía emotiva y juegos de intertextualidad en su novela más reciente, Invisible, que sale al mercado en octubre.

Curiosamente, como sucede con la más reciente entrega de Thomas Pynchons, la novela es un regreso a los años ‘60.

Ah, los eternos campos de fresas!

Granta Paul Auster Interview from Granta magazine on Vimeo.

FFH_GD1_Keelyn Cuando Cáliz se publicó en el 2003, su propósito era, primero, recoger poemas sueltos que había escrito y publicado (algunos premiados y antologados) entre 1998 y 2003, y, segundo, darle un título a una editorial que apenas comenzaba. No había proyecto de libro, salvo, tal vez, por la voz predominante de los poemas, que es la encarnación del poeta-shaman de la ciudad, como sólo un Jim Morrison o un Rimbaud podían ser.

Indistintamente si lo logré o no, Cáliz contiene una serie de poemas que a medida que se alejan de mí en el tiempo, se materializan cada vez más ante mis ojos.

Uno de ellos, “[la caída del cielo]”, resuena terriblemente en estos tiempos, particularmente cuando, hoy, precisamente, en Puerto Rico –cuando todo parece agotarse, incluso la paciencia-, ha quedado plasmada la necesidad de aceptar una muerte para poder abrirnos hacia la próxima vida. Tomará algo en exceso de la sangre, el sudor y las lágrimas: se requieren cojones.

Les dejo con la primera secuencia de “[la caída del cielo]”:

I.

Acudamos a la caída del ciel: o,
allá, donde los bardos clavaron sus almas.
Veamos a la noche Mozambique
perder sus plumas;
allá, donde desembocan todas las lágrimas
y la nostalgia rima y reina—
efluvio de musas endémicas—
misas famélicas—
mortecinos ángeles de maravillosa ternura
que se deshuesan en el rojo horizonte de este pálido planeta.

Caminemos lentos y desnudos
que el tiempo se encarga de acortar los pasos.
Nuestros cuerpos visten todos la misma tristeza
de la materia que se queda a medio sueño.
Celebremos la majestuosidad humana
porque en su nombre hemos sacrificado nuestros hijos
y los hijos de esos hijos.

Acudamos a la caída del cielo, ¿por qué no?
y hagamos hogueras con sus pedazos
y escuchemos los poemas crispar en el fuego
un verso por cada beso perdido
un verso para cada madre desdichada
que la sangre es el vínculo, el misterio único
desde el primer sol de donde partieron los espejos.
Vayamos prendados de oraciones,
y el recorrido será menos solitario
porque hasta tal vez le encontremos uso a las palabras.

Podremos tolerar
cada acto fútil
que rompa nuestra carne
sólo si nos dejamos morir
en nombre de la experiencia.

gian paolo tomasi me faltan las palabras
para hacerte

discontinuidad        ausencia        códice
: un abismo de tu boca a la mía

ojos de cornisa    transientes         lumínicos
: la oscuridad atraviesa la voraz ciudadela de tu cuerpo

sostengo        el goce acrílico     en soledad
: mirando el sol ahorcarse entre el tendido eléctrico

las nubes        lentas             de silencio
: un cardumen entre el coral gris de los edificios

un verso         espera             su autobús
: adormecido por una ilusión de acuarela 

deslustrada        mustia             tierna   
: mi hambre reemplazada por el sentido del destiempo

la tarde         arropada          de cenizas
: (es)trecho entre el vacío y la memoria

tenerte
es una premisa agotable

(Foto: Gian Paolo Tomasi)

bisang la oscuridad
ha abierto

su vena
sobre nosotros

enmudecidos
por el cansancio y la culpa,

vemos dos palomas
despedazar media hogaza

apocados por
la memoria inmediata

mi muerte es codiciosa
y tu vida, un pez

una canción se hunde
en cada leve mordida

exacta tu espalda,
tu piel es un narcótico

en mis labios
según me aposento

en la sal caliente
de tu boca cristalina

donde el tiempo
ha de injuriarnos

como el polvo

de la tarde

(Foto: Bruno Bisang)

Odilon_Redon_Silncio El rotativo El Nuevo Día acaba de publicar un breve ensayo mío titulado “La violencia del silencio”. El mismo aparece en la página 59 de la edición impresa (miércoles 16 de septiembre de 2009, sección Perspectiva). Anoche estuvimos en Cultura Viva junto a Edgardo Rodríguez Juliá y coincidimos en varios puntos que dejo en manifiesto en mi escrito. Así, para nunca callar, les dejo aquí con el texto integro del mismo:

»Probablemente, de manera sinuosa, y de menos impacto físico en los individuos que constituyen una multiplicidad social, la censura se apura como un modo de violencia pasiva, pero, al fin y al cabo, un golpe contundente contra el estandarte fundacional de un pueblo, que es su pensamiento. No debe sorprender que la reciente postura asumida por el Departamento de Educación al prohibir terminantemente la divulgación de ciertos textos seminales de nuestra literatura puertorriqueña e hispanoamericana. La manera violenta con que se acallan las voces de estos escritores equivale a lo acontecido en la Avenida Universidad hace dos semanas atrás, donde unos estudiantes -a quienes se les delegará el país futuro- fueron atacados impunemente y sin razón.

La existencia humana es pluralidad y diferencia, un principio pedagógico que si bien estructura diversos acercamientos curriculares pertinentes en otros países, para nuestro sistema de enseñanza, decididamente, no parece haber tal apertura. Y todo esto surge cuando, justamente, los textos que nuestros estudiantes leen merecen ampliarse, no reducirse. Esa es la condición de espacio que rige el desarrollo intelectual de un pueblo, nación o mundo: la expansión del pensamiento y el libre flujo de ideas.

El mal mayor queda en la gesta, en la iniciativa de responder a unos ideales condicionados unilateralmente y, consecuentemente, en la formación descontextualizada en la que se desarrollarán nuestros estudiantes. Porque, hemos de reconocer, no hay palabras malas, sino las malas intensiones con las que se enuncian. El acto de violencia, precisamente, recurre en la manera en que se coarta al individuo de su libertad de expresión; violencia es privar a un individuo de completarse como un ser pensante en el tiempo.

De hecho, no debe quedar sin atribuir que los textos se rechazan por ser “burdos” y “soeces”, adjetivos que los avatares de nuestra educación utilizan como refuerzo de presunta lógica ante la medida censora, mas todo lo que queda al relieve es el hecho de que Educación fomenta un clasismo estridente, lo cual nos rememora otros notorios calificativos de reciente cuña en nuestra historia social y política, algo así como “crápulas” y “garrapatitas”. Esa manera de articular un desprecio hacia lo que por obra y desgracia del propio sistema de educación subraya las desigualdades sociales es peligrosa.

Hablamos ya de una narrativa de selección unilateral elitista y aniquilación del elemento disonante, disconforme y desigual. Hablamos de una ficción de vida que no compagina con la realidad social de nuestros tiempos. Hablamos, en el mejor sentido Foucaultiano, de disciplina y castigo como recursos de poder e imposición, no como reformación del sujeto. Hablamos de un discurso de desarticulación del elemento que precisa la construcción de una cultura: la pluralidad de pensamiento. Y todo se suma a la imposición de un estado de gobierno totalitario.

http://www.elnuevodia.com/columna/615696/

(Foto: Odilio Redón- “Silencio”)

nyc-times-square1997 La modernidad –y sus presentes retazos– se caracteriza, según Anthony Giddens, por la separación del tiempo y el espacio al desarticular la reflexividad institucional y los mecanismos de interacción social del individuo. O sea, que a uno le importe tres chipotes chillones el asunto si llueve o no llueve, si el precio de las papas sube o baja o si llegan los piratas de Somalia al Caribe y nos quedamos sin comer. Ya lo dijo, presta en inocencia, mi hija: “Pues si se acaba la comida, nos vamos a Chili’s”.

De todas formas, los rasgos esbozados por Giddens se sustentan en una cultura de lo efímero y lo superficial que se adjunta a una cierta apariencia de dinamismo y velocidad (la noción de que las cosas pasan muy rápido, y que vive hoy por si mañana no llega), lo que al final redunda en el control institucional, que no es otra cosa que el ejercicio del dominio y poder sobre los constituyentes de una sociedad.

El pie forzado es, claro, trocar el orden para sustentar el progreso, la atomización de los roles sociales y la identidad personal, así como la aceptación de un mundo tecnológicamente cambiante.

Dentro de este designio, cabría la posibilidad de reconsiderar la importancia de la ética y la moral en la articulación del nuevo orden, dado que los tiempos de la desintegración del sujeto propician esa distintiva “aridez moral”, ese concepto de vacío existencial, que hace la existencia menos significativa dado que toda nuestra realidad es mediada, ya sea a través de objetos externos a nosotros que, sin duda, metaforizamos para que signifiquen en nuestros adentros.

Sencillamente, la experiencia ha sido secuestrada. Con ella, se ha entregado el concepto de la moralidad a la tipificación y codificación de decretos y leyes.

De esta manera, hemos asentido a intercambiar libertades personales y el bien inmediato por lo que sería “moralmente” objetable, como, por ejemplo, vender la conciencia, complacerse en la conformidad y permanecer en perfecto mutismo mientras, como dice Fito Paez, “el mundo se cae a pedazos”.

(Foto: Times Square)

rodchenko El Departamento de Educación de Puerto Rico, y me entero por Ana Ivelisse Feliciano, quien a su vez se enteró a su manera, acaba de declarar como inaceptables a una serie de obras literarias entre las que se incluyen Antología personal, de José Luis González; El entierro de Cortijo, de Edgardo Rodríguez Juliá; Mejor te lo cuento: antología personal, de Juan Antonio Ramos; Reunión de espejos, editado por José Luis Vega; y Aura, de Carlos Fuentes. La razón primordial que proporciona el Dr. Juan J. Rodríguez, subsecretario para Asuntos Académico, es que las obras contienen lenguaje “burdo y soez”.

Y uno se plantea, dentro del carácter ontológico y epistemológico del asunto, lo mimo que se preguntaba Allen Ginsberg en Supermarket in California: “¿Adónde vamos, Walt Whitman?”.

Pues, a ninguna parte.

Tanto Whitman como Ginsberg fueron objetables por el contenido de sus libros. También se sabe que ambos poetas transformaron la poesía con casi 100 años de diferencia entre ellos. Pero claro: siempre la censura viene de mentes menores.

Marcelino Menéndez y Pelayo, en su Historia de los heterodoxos españoles, tiene como objeto argumental a la censura inquisitorial y su doble filo, que era identificar la herejía en autores, obras o proposiciones, según fuera el caso; y, por otro, controlar la propagación de la influencia de dichos herejes. Y en ese libro, Menéndez Pelayo expone que, a pesar de la censura, “nunca se escribió más ni mejor en España que en esos dos siglos de oro de la Inquisición. Que esto no lo supieran los constituyentes de Cádiz, ni lo sepan sus hijos y sus nietos, tampoco es de admirar, porque unos y otros han hecho vanagloria de no pensar, ni sentir, ni hablar en castellano. ¿Para qué han de leer nuestros libros? Más cómodo es negar su existencia”.

Pues eso es lo que hay que hacer, puñeta. Escribir, escribir y es escribir. Que la última trasgresión sea la ignorancia.

La medida, no obstante, si bien indica que mucha de la literatura que se produce en Puerto Rico no llegará nunca a los ojos de los lectores jóvenes, también propone un reto de generar una literatura de calidad superlativa y suficientemente poderosa para resistir el acallamiento institucionalizado.

En efecto, si la literatura puertorriqueña va a sobrevivir dentro de lo que aparenta ser una política educativa puritana y purista, tiene que venir una fuerza de sentido inverso que arrase con todo vestigio de insuficiencia intelectual.

Hay una larga lista de escritores burdos (y sobre todo, soeces) que serán sepultados en la lista de libros censurados, una variación grotesca del cementerio de libros de Ruiz Zafón.

Y hay más: el Dr. Rodríguez agrega que Carlos Chardón, Secretario de Educación, ordenó la revisión de “todos los libros que contienen errores crasos, unos de ortografía, otros de contenido”. Y a todo esto, cuando Prensa Asociada le cuestionó a la Autoridad sobre el valor literario de las piezas, Rodríguez reconoció que no las ha leído.

Entonces, ¿estos son los doctos y duchos celadores del no-parking zone literario? ¿Los shamanes de la corrección política? ¿Los babalaos de la materialidad poética con la que se teje el imaginario de nuestra localidad?

I tell you, people: voy a sonar burdo y soez, pero estamos jodidos.

Curioso que esto ocurra en un 11 de septiembre, la fecha que marca el día en que vendimos nuestras libertades personales por la ilusión de una guerra que al final resultó injustificada y que originó todo el desmadre existencial que vivimos hoy. Curioso que un visionario llamado Ray Bradbury, en Farenheit 451, escribiera 57 años atrás sobre una distopia social en la que los libros –ese pasaje a la libertad– son quemados, y cualquiera que sea sorprendido leyendo un libro censurado, enclaustrado.

Y aquí estamos. In media res.

(Poster: "Libros de todos los temas", de Rodchenko, afiche para protestar la censura de libros.)

Todo el que ha conoce y ha escuchado a Blakevox y el proyecto de Guillermo Rebollo-Gil, La carencia, reconocerá el concepto al ver este video. Enjoy.


JIM MORRISON & THE DOORS - THE GHOST SONG
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jaeda el tiempo
corruga

con inmanencia
tóxica

tu forma
se escribe

en mi
hambre

*
la memoria
arefacta

en los huesos mudos
de lo inalterable

mientras
consumes

mi cuota
de materia

*
la posibilidad
larva

entre el polvo
del ático

pero te pierdo
al tenerte

*
ahora te has hecho
distancia

un espacio
en reposo

sin verbo
o salida,

un mero objeto
de apreciación

en pálida desnudez
y sibilante ardor

(poema de /PopSickle; foto de Jaeda de Walt)

La revista de libros Libro a Libro acaba de publicar el primer artículo de una serie de escritos en los que estaré colaborando a través de ediciones subsiguientes. La paga no es mala: dos chocolatitos Baci, por adelantado.

Esencialmente, y partiendo de un artículo del novelista Lev Grossman, me hago la gran pregunta que nos hacemos todos los escritores: qué sucede con la gente que ya no tiene interés en leer.

En verdad, tal vez sea no sea un asunto tanto de si se lee o no, como lo sería del qué se lee. Por muchos años, los escritores –irónicamente, ante la caída de las utopías- nos hemos fascinado con poéticas irremediables, engrudos líricos de imposible penetración y textos cuyo norte reside en la propia intención de saberse sin norte. O en todo caso, el norte es el Yo supremo del autor a quien los demás mortales debemos acudir. Claro, si no me equivoco, ¿ser un escritor no implica lo contrario? O sea, ¿llegar a otros para que lean a uno?

Pero si bien siempre habrá quien tenga un penthouse en su torre de marfil, por fortuna se percibe una nueva tendencia entre las modalidades literarias que suceden en el tiempo: el regreso de la trama.

Conozco un caso de un escritor, por ejemplo, que ante la indiferencia del público lector frente a su obra, decidió hacer una quema personal de libros, publicados e inéditos. Lo mismo sucedió con otro autor que decidió arrojar todo por la borda: corrugó casa, familia, trabajo y tiempo como la hoja de papel de un texto malogrado y que uno arroja a la basura, todo para encontrarse en la misma situación. El escritor, heredero de ese afán romántico de ver al poeta como mediador de planos existenciales entre Dios y los demás mortales; ese mismo que Whitman llamó el traductor del mundo; ese que, en su papel social, asumió la voz, como clase letrada, de los órdenes sociales y políticos en las emergentes naciones hispanoamericanas del siglo XIX y que degeneró en esa figura única y absoluta que es el dictador; ese es nadie si nadie le lee.

Pero, bueno, que si les interesa leer el escrito, que es menos intenso que lo expuesto aquí, pueden accederlo en Libro a Libro.

12 pesado sobre tu pecho,
siento tu corazón
redimirse

la astucia de la sangre
conduce a un cansancio
iluminativo

¿de dónde
come
la gana?,
preguntas

por alguna razón,
las palabras

acallan
en remisión

el alma
vive un modo

de muerte:
la satisfacción

¿habría manera
de ser más que

dos cuerpos?,
insistes

tal vez, ¿dos mares?
a lo mejor, ¿dos estrellas?

mi mano
burla

y orla
tu boca

somos más que eso,
pronuncio

un secreto,
o quizá más:
un imposible

(foto de Jürgen-Kurt Wegner)

embudo edicion 2 low Quince años luego de mi primer libro, Embudo: poemas de fin de siglo, veremos la edición original, con los poemas originales que fueron descartados por aquello de hacer el libro menos voluminoso y, por consiguiente, menos costoso de producir.  El mismo, al igual que Ensayo del vuelo, estarán disponibles en línea para producción en demanda antes de salir en la edición de Terranova.

Januszek Tajemnicz 2 la tarde inmóvil y gris
enfebrecida
por un sol espectral
retrata
el aura de la tristeza
que ha llegado
hasta el horizonte
de tus labios

tus manos en Cape Cod
de espalda al Atlántico,
tu iPod sin contenido
es otra ficción
por escribirse

tu sexo
asiste in siste
tibio
en la levedad del olvido

ramifíca
húmedo
en el movimiento de mi lenguaje

articulas
un sudor fresco,
algo no dicho antes
por provenir
de algún miedo
o método del deseo

tu boca
suscribe
latencias

y al descenso del pulso
tenemos dos historias
cuyo pasado es común

así comienza nuestro libro

(poema de /PopSickle/; fotografia de Januszek Tajemniczy)

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