El guardián abandona la guarida: muere Salinger

JD_Salinger Murió encogido por el éxito. Al principio, marginado y atacado por sus contemporáneos. Luego, leído y admirado por generaciones más jóvenes. Su último trabajo fue publicado exactamente 45 años atrás. A partir de entonces, vivió oculto en las sombras de la reclusión voluntaria.

Adios al mundo, dijo entonces Jerome David Salinger. Apenas el miércoles abandonó la materia física de una vez por todas.

No es tan fácil irse cuando uno escribe The Catcher in the Rye. Tampoco es fácil escribir otra cosa después de una obra que marca una época.

Exactamente deja eso y un poco más: una novela, la colección de cuentos Nine Stories, y dos compilaciones de trabajos misceláneos. J. D. Salinger no dejo muchas fotos, pero éste perfil basta. Con poco, se retiró. Dejó mucho. Y a los que de algún modo hemos sido alguna formulación de un misfit, nos dejó a Holden Caulfield.

The Catcher in the Rye fue una de mis primeras lecturas cuando ni siquiera yo pensaba en ser wanna-be de escritor. Era la edición clásica, tipografía amarilla sobre fondo rojo. Era la edición que tenía que ser, herdada de mi hermana mayor. ''I'm not going to tell you my whole goddam autobiography or anything,” dice al comienzo de la novela. Tras Holden, Salinger hablaba.

Con el silencio de Salinger, poco podría decirse de sus cenizas. Después de todo, como dijo su familia tras el deceso, Salinger siempre señalaba que él vivía en este mundo, pero no de éste.



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