madres de carne y madres de papel

mom Cuando uno es profesor universitario y editor de libros, más vale tener la madre de uno asegurada. Por eso, para mí, hoy es un día especial. De la mía, puedo decir muchas cosas, pero hoy se me antoja darle reconocimiento público y un MVP porque ha batallado el jodido cáncer a fuerza de voluntad. Te quiero, mami.

Mi madre es (será) un personaje en mucha de mi literatura.

Pero a propósito de madres literarias, Tatiana Pérez Rivera, que me consta sabe de ser madre de las über buenas, ha compilado en un artículo para el El Nuevo Día las siguientes opiniones de varios escritores sobre las madres literarias. Aquí le dejo con el texto íntegro:

Madres de papel”, por Tatiana Pérez Rivera

La gran ganadora es Úrsula Iguarán de “Cien años de soledad”. La matriarca de los Buendía en el clásico de Gabriel García Márquez encabeza la lista en las respuestas espontáneas de escritores de diversas nacionalidades al identificar una madre admirable creada por la literatura.

“Es adorable porque aceptaba”, resalta la nicaragüense Gioconda Belli, “a pesar de todas las cosas que le pasaron a ella y a los suyos tuvo una actitud de aceptación porque nada le parecía extraño”.

“Obviamente Úrsula Iguarán”, concuerda, de otra parte, el colombiano Santiago Gamboa. “En general las madres de García Márquez son las portadoras de la sabiduría. También pienso en la madre de José Cemí, en la novela ‘Paradiso’ de José Lezama Lima. Parece que es algo de la región del Caribe, donde casi siempre la madre es la positiva, la sabia. De (William) Faulkner pienso en la madre de Sartoris”.

Si de madres detestables se trata, el puertorriqueño Pedro Cabiya tiene dos candidatas que batallan por el primer puesto: Mrs. Bennet, de “Pride and Prejudice”, y Bernarda Alba.

“Mrs. Bennet era bien imprudente”, destaca Cabiya. “Les dañó todos los ‘chances’ de lograr un buen matrimonio a Jane y a Elizabeth. Y Bernarda fue más lejos porque les dañó la oportunidad a todas sus hijas. También la mamá de Benny, en ‘La Guaracha del Macho Camacho’, era detestable”. Pero reconoce que “en las increíbles”, está Úrsula Iguarán. “Cualquiera quisiera ser ella”, dice.

“Detestable era la Mamá Grande de García Márquez (‘Los funerales de la Mamá Grande’)”, contesta seguro el cubano Amir Valle.

“La manera en que manipula a su hija hasta el punto de prostituirse es terrible. Y si pienso en una adorable tiene que ser la Madre Coraje de (Máximo) Gorki, por la manera en que transmite a toda una familia una decisión de guerra y dignidad”, asevera Valle.

Magali García Ramis también escoge a Úrsula Iguarán porque “es decidida, es arquetípica de muchas mujeres del mundo latino y sabe querer sin la tontería de estar diciéndolo, ella hace, ella cuida”.

También incluye a Anna Karenina, protagonista de la novela de igual nombre de Leo Tolstoy, ya que “de verdad quería a su hijo”.

La cubana Karla Suárez se inclina por Cosette, de “Los Miserables”, por los sacrificios que realiza.

“Hace todo por su hija”, enfatiza sobre el personaje que ve con agrado, “hasta el punto que se quita sus dientes y los vende”.

“¿Detestable?, ésa era la madre de Lolita”, riposta la española Rosa Montero, al señalar la crianza impropia de la hija de este rol creado por Vladimir Nabokov.

Por su parte, Elidio La Torre Lagares resalta que “las mejores o peores madres son las que guardan cierta ambivalencia psicológica”.

“Hester Prynne”, indica el puertorriqueño, “la heroína de ‘La letra escarlata’, de Nathaniel Hawthorne, es una mujer despreciada por cometer adulterio, mas protege a su hija Pearl como a nada en su vida. Como madre, es capaz de desprenderse de su tragedia personal y darse a su hija. De las malas, Bernarda Alba, por su severidad imponente y manipuladora, al punto de dominar las vidas de sus hijas, aunque su intención sea justificable”.

La foto: Rosa María Lagares en sus días en Nueva York.



You may also like

Blog Archive