Class Reunion à la L.A. Noir: vuelve Bret Easton Ellis

8005_ellis_bret_easton No existe mejor alquimia entre la novela literaria y la novela negra que la lograda por Bret Easton Ellis (1964), autor de American Psycho (1991) y The Rules of Attraction (1987). Confeso discípulo de Raymond Chandler, Easton Ellis acaba de publicar Imperial Bedrooms (séquela a su novela debut Less than Zero) y la que se nos presenta como una ficción fitzgeraldiana del siglo XXI. La entrega sucede a Lunar Park (2005), que irá al cine protagonizada por Benicio del Toro.

De Zero (publicada en 1985, cuando Easton Ellis tenía 21 años), recordamos la adaptación hollywoodense con Robert Downey, Jr. en el papel que absorbió su carrera hasta el jubiloso regreso del actor en Sherlock Holmes.

En la primera novela de Easton Ellis, el protagonista Clay es un estudiante que regresa a California durante un receso académico y la historia se sumerge en la crisis de su relación con Blair, sus aventuras bisexuales y su amistad con Julian, una adicta a las drogas que ha tenido que dedicarse a la prostitución. Less than Zero es la historia de una clase media rebajada a menos en los plenos ’80, la década de la opulencia y el exceso.

En Bedrooms, tenemos un ‘class reunion’ de los personajes treinta años después. La historia comienza con una alusión hipertextual: “Hicieron una película sobre nosotros”, y donde el autor real se revela como personaje: “La película estaba inspirada en un libro escrito por alguien a quien conocíamos”. Easton Ellis deja que el nuevo Clay, ahora convertido en escritor autodestructivo, borracho, todavía bisexual, mas aun maduro, regrese a California para escribir el libreto de una película. En el proceso, Julian ha pasado de prostitura cara a dirigir un servicio de escolta. Blair se ha casado con Trent luego de haber tenido una aventura lésbica con Julian. En fin, los personajes se repiten como sombras de otras sombras, incluyendo a Rip, facilitador personal de las drogas que Clay consumía en Zero.

¿Lo mejor de la novela? La capacidad de traslación narrativa. Menos es más, es una lección de Raymond Carver que Easton Ellis aplica muy bien aquí. Mujeres fatales, rituales de tortura física, asesinatos aderezan esta historia de personajes ochentosos que se han desvanecido en un sentido de nowhereness estadounidense. El espacio es siempre marginal y oscuro, un detalle realzado descriptivamente en juegos de luz.

Imperial Bedrooms no es una historia linda, ni iluminativa, ni redentora. En todo caso, es una afirmación nihilista y bukowskiana de que el éxito es el hijo ilegitimo del azar y la desigualdad social, lo que necesariamente no refleja la valía de un individuo y su importancia en la sociedad.

El mensaje es devastador para los que pensamos que tenemos algún tipo de talento.



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