La Copa Mundial, o “suckers for soccer”

World-Cup-Girls-Bodypainted-1 Un amigo me pregunta si eso del campeonato por la Copa Mundial es una competencia de mujeres con busto grande, y que de ser así, su suegra debería competir, porque de seguro ganaría. La verdad es que la idea no es mala, como también es cierto que, en Puerto Rico,  poca gente reconoce la magnitud de tal deporte. Y me refiero al fútbol, por supuesto, que se convertirá en uno de nuestros deportes nacionales algún día.

Digo, ¿en cuál otro deporte empatando uno gana?

Este es el deporte ideal para los boricuas. Es más: creo que en la República de Puerto Rico deberíamos comenzar a fomentar el soccer como deporte nacional, porque se nos hace natural. O se gana o se empata, pero no toleramos perder. Prueba de eso son las grandes semifinales de baloncesto como la de Santurce y Ponce, que terminó a botellazos, o los innumerables campeonatos de volleyball donde hay que evacuar los jugadores de las canchas para salvar sus vidas.

El fútbol es victoria o muerte.

Al escritor Salman Rushdie le importó poco la fatwa, o la pena de muerte que el gobierno iraní había impuesto sobre él, y en pleno clandestinaje ofreció de voluntario para ir a cubrir, en exclusiva para The New York Times, el mundial en Italia en 1990. Si me atrapan, que me maten, dijo. Rushdie aún vive y se ha casado con una super model.

El asunto es ganar o morir, ciertamente. En la Copa de 1938, entre Italia y Hungría, Benito Mussolini envió un telegrama a sus jugadores: “Vincere o morire”. Italia ganó 4-2.

Ah, el poder de convencimiento de un líder.

No podemos obviar el mundial del 1994, cuando Andrés Escobar Aldarriaga, de Colombia, metió un autogol en un juego contra nada más y nada menos que U-S-A, que ganó el partido. Escobar fue ultimado a balazos después de la competencia.

De la violencia en el fútbol recordamos también, como informa The Toilet Paper, al arquero Samiou Yessefou, quien fuera muerto a golpes por una enfurecida fanaticada luego de que su país, Benín, perdiera 3-0 ante Nigeria en el Campeonato de la Juventud Africana. Y como olvidarnos del fanático herido del Manchester United que arrolló a una celebratoria fanaticada cuando su equipo perdió ante el Barcelona la Liga de Campeones.

La Copa Mundial de Fútbol es como la Serie Mundial, la Final de la NBA, el Kentucky Derby y el Rapto Apocalíptico juntos. Es el corazón y la espiritualidad del planeta.

Como leía una camiseta de un fanático de Estados Unidos: “I’m a sucker for soccer”.

¿Que si la copa es grande o pequeña? No importa. Menos si el uniforme es pintado al cuerpo.



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