Vuvuzelas, béisbol y des-occidentalización, o jamás superar a Charlize Theron

charlize o vuvuzela Aparte de las sorpresas de los equipos tradicionalmente underdogs en los campeonatos de la Copa Mundial de Fútbol, la estrella de la edición del 2010 ha sido la vuvuzela, una especie de corneta plástica de un metro de largo que en cantidades de 50,000 y 60,000 fanáticos, suenan como la trompeta de Azrael proclamando la ruptura del séptimo sello apocalíptico. La vuvuzela, que produce un ruido de 120 decibelios suficiente como para causar daño permanente al oído y que constituye la exportación sudafricana más excitante desde Charlize Theron, ahora llega a los parques de béisbol en Estados Unidos.

¿Qué? ¿Cómo?

El sábado pasado, 15,000 fans de los Marlins de Florida distribuyeron el ruidoso cornetín, causando desconcierto y confusión entre árbitros y jugadores e influyendo sobre una jugada crucial para el desenlace del partido. Como resultado, los Mets de Nueva York, que ganan siempre para perder, recientemente anunciaron que tendrán su “Vuvuzela Night” en el Citi Field. Nueva York no será la misma.

A America, the beautiful, la que Dios bendice en la séptima entrada de cada partido, la acaban de desoccidentalizar.

Los puristas del béisbol reclaman que “There’s no vuvuzela in baseball!”. Los más radicales, como el dirigente del Chicago White Sox, Ozzie Guillén, dicen: “¿Quién se creen que somos? ¿Tiger Woods? ¡El béisbol es para hacer ruido!”

La vuvuzelada del sábado se equipara a grandes fracasos promocionales del béisbol, como la noche de cerveza a 10 centavos en Cleveland en 1978 –que terminó con todo el estadio borracho y con varios arrestos por motín-, la noche de las pelotas en Dodger Stadium –que terminó con los fanáticos arrojando al equipo contrario las bolas de béisbol obsequiadas esa noche-, o el día del bate en Yankee Stadium, que terminó como una escena de la película “The Warriors”: a batazo limpio entre los fanáticos rivales, razón por la cual los Yankees ya han anunciado la prohibición de la corneta en su nuevo y lujoso parque.

En fin, le doy la bienvenida a las vuvuzelas en mi deporte favorito, que entonces es como conjugar dos deportes favoritos.

¿Y de Charlize Theron? Bueno, al menos es un dulce fabricado en Johannesburgo. ¿Las vuvuzelas?: Made in China.



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