Los mejores narradores jóvenes en español, según Granta

granta La función poética, nos decía Jakobson, proyecta el principio de equivalencia del eje de selección al eje de combinación. Seleccionar y asociar confieren otra operación, que es la de discriminación. Pero como el mensaje es el medio (McLuhan, anyone?), cuando evaluamos quién hace el escrutinio, quién ejecuta los procesos de selección y asociación, quién discrimina, entonces surge, casi por semiótica deconstructivista, la gran interrogante: ¿cuál es el fin? Y de ahí a lo demás, pues la narrativa de la cultura. ¿Quién produce? ¿Quién consume? Pues digamos que el aspartame, que aunque sabe a azúcar, lo no es.

Así, de la relación espacial que se ambienta internamente en los campos literarios (Bordieu, for dessert?), de ese «estar dentro-estar fuera» foucaultiano, nos refiere bien la publicación de habla inglesa Granta acaba de moverse hacia lo que será el futuro de la literatura iberoamericana para la segunda década del siglo XXI y publica, a partir de noviembre, en su primera edición de habla española, la lista de «Los mejores narradores jóvenes en español». La edición, por supuesto, también saldrá en inglés y se espera que su impacto sea similar a la edición de hace veinticuatro años donde anunciaban los mejores narradores británicos.

Que conste: de Granta han surgido Salman Rushdie, Ian McEwan, Paul Therox, Sherman Alexie, Rodrigo Fresán y Jonathan Franzen, que, de existir un juego tipo Fantasy Baseball para escritores, estarían en mi selección de cartas.

El conjunto de jóvenes narradores propuesto desde Granta “busca refrendar un pacto de reconocimiento previo, de señas de identidad, que en diez años podrán corroborar la vigencia de este arsenal de referencias consensuadas”. O sea, que a menos que le hagan un boicot a alguno de ellos o los pongan en la lista negra, los veintidós autores seleccionados muestran en su escritura el tejido de las obras que retan el tiempo.

El seleccionado incluye a Andrés Barba, Oliverio Cohelo, Federico Falco, Pablo Gutierrez, Rodrigo Hasbún, Sonia Hernández, Carlos Labbé, Elvira Navarro, Matías Néspolo, Andrés Neuman, Alberto Olmos, Pola Oloixarac, Antonio Ortuño, Patricio Pron, Lucía Puenzo, Andres Ressia Colino, Santiago Roncagliolo, Samanta Schewblin, Andres Felipe Solano, Carlos Yushimito del Valle y Alejandro Zambra.

¿Los culpables? Un oráculo compuesto por Edgardo Cozarinsky, Francisco Goldman, Isabel Hilton, Mercedes Monmany, Valerie Miles y Aurelio Major, quienes constituyeron el comité de selección por el año que les tomó llegar al consenso.

¿Y de seleccionar y asociar? Pues, según los editores, el escogido se conforma en torno a proyectos del autor como figura artística -no de obras sueltas- de al menos cuatro nodos regionales (Barcelona-Madrid, Buenos Aires, Lima-Bogotá y México).

¿El resto de Latinoamérica? Como siempre, no existe –en particular el Caribe, que es el «estar fuera» inconcluso–, porque los autores andan ocupados mirándose el ombligo, adobando el ego, planificando asesinatos literarios, en Facebook o esperando que les sirvan cócteles. O, en el peor de los casos, con su manuscrito en espera de ser descubierto.



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