Karma malo: (di)solver la d(e)uda

Object_Graveyards_03Decir que Puerto Rico es un país en descontrol es un casi oxímoron. Hay una fatiga constante en eso de definir lo que es ser puertorriqueño que nos agota y se nos confronta como un pareo mal hecho. De pronto, 2 más 2 no da a 4. Es el efecto de las narrativas que se anudan de maneras crónicas, ininteligibles, o en su mejor momento, cínicas. Por un lado, nos dicen que el país es una cosa y de la banda opuesta nos dicen que es otra, cuando somos todo a la vez, o nada de ésto.

La situación no es fácil  de asimilar porque socavan la integridad misma de décadas de modelación y construcción de la psique isleña. Es como un karma malo, que otro oxímoron, porque no hay karma bueno, aunque de las experiencias limitantes uno siempre extrae algo de enseñanza. No hacerlo, declara un grado de estupidez severa, porque la inteligencia es saber sobreponerse a los obstáculos. Ese ha sido, tal vez, el problema de la Academia en Puerto Rico: nos preparan para ser empleados de otro, nunca para ser uno mismo su dueño. La futilidad realmente estriba de estudiar carreras como administración de empresas, o contabilidad, o inclusive administración hotelera: ¿qué empresas quedan administrar? ¿El dinero de quién vamos a contar? ¿El hotel de qué compañía, sin contar que, como decía Emilio S. Belaval, fundamentar un país en el turismo es perpetuar el servilismo? Y después hay quien diga que estudiar humanidades es una pérdida de tiempo.

Karma malo.

Recuerdo que desde comienzos del año pasado, hemos perdido más de 100,000 empleos. Durante el mismo período, una tromba marina arruinó la inauguración de unos desabridos Juegos Centroamericanos y del Caribe, la Madre Naturaleza no hay dejado de sorprendernos con lluvia y frío (sin habernos tocado un huracán, que conste), y hasta la tierra tembló en Nochebuena. Asimismo, la melodiosa e inspiradora canción “White Christmas”, sublimada en himno navideño por Bing Crosby, la hemos tornado en un “Red Christmas”, dado el hecho que el país se ha empantanado en un gran arrabal y los ciudadanos somos blanco de tiro.

Ya al comienzo del año 2011, un joven que caminaba con su padre fue impactado de muerte por una bala perdida. Lo curioso es que durante la investigación se recogieron cerca de 22 casquillos de bala de diversos calibres y, por tanto, disparados desde diferentes armas de fuego, pero ninguno pertenecía al proyectil mortal, lo que nos dice que más de una persona hizo tiros al aire. Nadie ha visto nada, como siempre sucede.

Y entonces uno dice: «Son tiempos de aferrarse a la familia», pero la paranoia es superior a la fe cuando nos enteramos que, en el pueblo de Florida, un hombre le prendió fuego a su familia durante una cena de año nuevo. Como consecuencia, murieron dos jóvenes y apenas hoy en la mañana murió la madre del pirómano, afectada con quemaduras en 50% de su cuerpo.

Si pensamos en estos casos, ya no hay norte social, ni como parte de una comunidad ni en la unidad mínima de una sociedad, que es la familia. Tampoco hay un norte económico, ya que Puerto Rico despunta como una de las peores economías mundiales.

La pregunta es: ¿es este el país futuro? ¿Son éstos boricuas, para que lo sepamos? ¿Es este el consabido ‘pueblo de Puerto Rico’ con el que se todo el mundo, desde artistas hasta políticos, se llena la boca hablando en su nombre? ¿Somos el país que persigue criaturas míticas como La Gárgola y El Chupacabras?

A todo esto, durante la celebración del Día de Reyes, el gobierno de Puerto Rico entregará juguetes bajo una nevada hiperreal que caerá sobre los presentes. Para colmo, escuché a alguien decir que ojalá la nieve se torné verde y se convierta en billetes.

Karma malo. Sin duda.

Seguimos. Feliz 2011 a todos!



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