Una Rata llega a Genérika y somos 250,000 (visitantes, no todos roedores)

warning-250000-visitasDurante el día de hoy, a dos semanas de cumplir nuestro quinto año (en línea desde febrero de 2006), Genérika ha registrado su visitante número 250,000. El agraciado que marca el cuarto de millón de visitas fue El Rata, jodedor de parto profesional y uno de los editores de El Ñame. Próximamente, anunciaremos la entrega de las Llaves de Genérika, acompañado de $250,000 dólares para jugar Monopoly y un combo de $2.50 en un restaurante de comida rápida en el que se pueda comer con $2.50. Quizá mejor será tranzar por una cerveza.

No todos los visitantes son roedores, debo aclarar. Seguro que hay otra gente de similar coolness y encanto intelectual también.

La visita es simbólica por demás: muchas veces me han llamado ratón de biblioteca. Me encanta, además, Firmín, la rata literaria de Sam Savage; y me recuerda aquel cassette célebre de UB40, Rat in the Kitchen, que me acompaño muchos domingos a la playa. Sin embargo, paso con Mickey Mouse.

Este logro sin precedente (nunca antes había tenido un blog, claro), ha sido , por supuesto, a pulso: sin fan club –el hate club no cuenta, porque se supone que sus miembros no me lean-, sin corrillo, sin bolas de naftalina, ni molotovs, ni siquiera con lodo; sin cuadrilátero rodeado de alambres de púas y sin conejos apareciendo de la chistera o mujeres rebanadas con sierra; sin discursos de romanticismo incandescente, de esos que son muy cómodos decir porque siempre han sido dichos, o con el fin de decir justamente lo que se espera escuchar; sin purismos ni esnobismos, ni depuraciones lingüísticas, pero sí con mucha honestidad, poética o de cualquier otra índole, pero una buena honestidad, a fin de cuentas.

Debe ser por ello que, según las estadísticas, 80% de mis lectores provienen de otros países, un signo feliz de que no soy profeta en mi tierra.

Después de todo, mi tierra es Genérika, que es el término que describe este continuo de la realidad post-industrial caribeña. Curva en el tiempo o enana blanca, es un espacio adimensional que se recorre siempre de manera estriada, pocas veces de manera lisa. En Genérika, los fragmentos de experiencia borincana (centros comerciales, cadenas de restaurantes, casa prefabricadas de techo plano, cadenas de restaurantes, entre otros) recrean la sensación de linealidad existencial. No importa dónde vamos, todo parece lo mismo, aunque sea desigual.

La forma de vestir. La cerveza que tomamos. La manera en que escribimos. Las narrativas que repetimos y que creemos que pensamos. Todo marcha con el tatuaje mnemónico del déjà vu inmaculado.

Y de ahí la geografía desplazada de este blog.

Espero que nos leamos en 250,000 visitas más.



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