Textos para el Siglo XXI: Extemely Loud, Incredibly Close





Con la publicación de Extremadamente fuerte, increíblemente cerca, Jonathan Saffron Foer se encargó, él solito, de espantar centenares de editores que, intimidados por la manera gráfica y literal en que el texto comienza a desintegrarse en las páginas centrales de la novela, decidieron que era tiempo de volver a las historias. 

Simplemente historias. Nada que no se pueda leer. 

Y muerte a la posmodernidad.




Los juegos formales que alcanzan la frontera de la anulación y desintegración tipográfica en esta novela no tienen otro propósito que no sea rebasar los propios límites físicos del texto, haciéndola, incluso, ilegible en algunas partes. También proveen condición de libro-objeto y traza de novela experimental a un producto cultural de masas, una movida arriesgada tras el cómodo éxito de Todo está iluminado, la novela debutante de Saffron Foer. 

Tras la publicación de Extremadamente fuerte, muchos de los lectores habituales y parte de la crítica tradicional no entendió la representación textual de uno de los temas primordiales de la novela: la manera en que el arte es vehículo para copar con el dolor.

En el caso Extremadamente fuerte, el dolor es el de Oskar, el héroe de nueve años que perdió a su padre en los ataques a las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001.

Sally Ullman, crítico para el Harvard Book Review, dice que la prosa de Saffron Foer se abisagra en el desastre. Oskar -que se dice joyero, astrofísico e inventor, entre otras cosas- crea un mundo alterno de objetos y elucubraciones, quizá de manera paralela al horror que ha asfixiado su memoria desde la perdida de su padre. Extremadamente muerte trata de manejar la aflicción de la pérdida irreparable. 

Oskar pasa las horas reinventando maneras inaprehensibles –y muchas veces, incomprensibles para sí mismo- para olvidar a su padre. Un día encuentra una llave en una chaqueta que perteneciera a su progenitor y que descansaba olvidada en el ropero. La llave tiene una inscripción: “Black”. Acostumbrado a los acertijos que su padre creaba para él, Oskar reitera su corazonada: la llave es parte de un acertijo inconcluso y cuya resolución será ahora su búsqueda, su viaje del héroe.

Simplemente historias, ¿no?

Tras el dolor, siempre se impone la risa.

Extremadamente fuerte hace su aparición en los cines este otoño, con Tom Hanks, Sandra Bullock, John Goodman y Matthew Broadley.

Y también llega en mi lista de Textos para el Siglo XXI. 


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