Money for Nothing: a los 30 años de MTV




"Damas y caballeros, rock and roll."

Esas fueron las primeras palabras transmitidas por la cadena de television por cable MTV hace exactamente 30 años. En efecto, un 1ero de agosto de 1981, MTV cambió no solo la manera en que veríamos la música, sino también la manera en que producíamos y consumíamos la cultura.

Esencialmente, los hijos de la generación MTV, que luego fue denominada la Generación X, pasamos a ser la primera generación mediatizada y globalizada. La profecía de McLuhan. Es decir, fuimos la primera generación con un sentido de desplazamiento a través del planeta, y no importaba si nos localizabamos en Shanghai, Tokyo, Estados Unidos o Puerto Rico, compartíamos una misma manera de definirnos, fuera de los contornos geográficos, topográficos o inclusive, más allá de los reclamos patrios. El espacio ya para entonces era una esfera virtual.

Curioso que durante esos mismos 30 años, el video, sin duda, desplazó a la radio, pero también atestiguamos la manera en que Internet mató al video, el MP3 se cargó al CD, de la misma manera que el CD había aniquilado al cassette, que en su lugar había sustituido al disco de vinilo, o de pasta.

MTV era el estilo de vida del super-estado, como dice Jameson, y por tanto, se equipara al concepto del fetishismo de bienes del que hablaba Marx. MTV era una especie de monoteismo, porque no había nada que lo igualara. Y todos queríamos nuestro MTV.

Nada muy posmoderno en ese sentido.

Mas MTV ejemplificaba la posmodernidad venidera porque retaba las categorizaciones y delimitaciones establecidas por las jerarquías tradicionales, obliterando las líneas que dividían los géneros musicales, formas de arte, periódos históricos, así como las distinciones entre alta cultura y cultura popular. MTV era un pastiche visual, un collage ininterrupido 24 horas al día, 7 días a a semana, subvertiendo el sentido del tiempo: nunca se daba prestaba importancia a la hora del día o se distinguía entre pasado, presente o futuro. Y en el proceso, se derrocaba cualquier sentido de estética dominante.

Fue a través de MTV que muchos desarrollaron conciencia de la política global. Los No-Nukes, el SIDA, la caída del Muro de Berlín, los Reaganomics convergían con imágenes de la poesía Beat, el presidente Bill Clinton tocando saxofón en sus Ray-Ban Wayfarer y el Papa Juan Pablo II cantando "Pater Noster" al ritmo de un beat hip-hop, si tan sólo para dar paso a algún episodio de Beavis & Butthead.

Todo esto, por supuesto, se ha perdido. Todos los que comparten mi grupo demográfico tenemos algún recuerdo agradable que nos ata a algún video en particular.

¿Para qué negarlo? Muchos decimos aún: “I Want My MTV”.


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