Pérdidas y perdidas


A principios de la década del 2000, comenzó a ocuparme la preocupación de adónde se dirigiría la literatura contemporánea de mi país. Cuento viejo hoy, pensé entonces en todos los escritores cuyas obras pasarían sin tinta ni consecuencia directo al olvido.

Por ahora, cualquier trabajo que yo haya hecho en dirección a revelar talentos literarios es –como se espera-, invisible, pero no puedo negar que el tema de la obra desaparecida es todavía de mi interés. Por ello, en algún momento, me di al interés de rescatar el “Canto a la locura” de Francisco Matos Paoli, El Aguinaldo puertorriqueño, El Álbum puertorriqueño, y la poesía de Clara Lair, entre otros.

El tema me aborda cuando encuentro un listado compilado por Megan Gambino y publicado por Smithsonian.com en el que comentan las diez obras literarias que ya nunca podremos leer porque se desconoce su paradero, a pesar de prevalecer constancia de su materialidad en algún momento.

1. Margite, de Homero
La fama de Homero, que vivió en el siglo VIII a.c., llegó algo tardía a Europa, cuando un monje calabrés lleva en 1337 copias de la Iliada y la Odisea a Roma. Ya para entonces se hablaba del Margite, obra que se cree devorada y perdida en el infame incendio de la Biblioteca Imperial de Constantinopla.

2. Los libros perdidos de la Biblia
Se sabe de la existencia de estos libros por la mención e interrefencialidad que de ellos se hace en otros libros existentes de la Biblia. Por ejemplo, El Libro de las Guerras de Yavé que se menciona en el Libro de los Números. También se nombra el Libro de los Justos y el
Libro del profeta Natán. La existencia de los libros "Las crónicas de los reyes de Judá" y "Crónicas de los Reyes de Israel” se consigna en el Libro de los Reyes en el Antiguo Testamento.

3. Cardenio, de William Shakespeare.
Presuntamente, Shakespeare escribió su obra inspirado en el personaje que aparece en Don Quijote de la Mancha. La obra fue puesta en escena en mayo de 1613 en una función para el Rey Jaime I –un año posterior a la traducción de El Quijote que apareciera en Londres-. Sin embargo, se desconoce el paradero del texto.

4. Inventio Fortunata, o el Descubrimiento de las Islas Afortunadas
Se sabe que su autor fue un monje franciscano cuyo nombre permanece anónimo y que en el siglo XIV que viajo hacia el Ártico y describió impresionistamente la geografía polar. Una de las copias del libro perteneció al Rey Eduardo III, pero la obra, de la que se creía en existencia unas pocas copias adicionales, desapareció en el olvido.

5. Santiton, de Jane Austen
Al momento de su muerte, Austen había completado 11 capítulos de su última novela. La protagonista responde al nombre de Charlotte Heywood, quien visita el pueblo costero de Sanditon. Pese a que varias escritoras se han dado la tarea de terminar la novela, Sanditon permanece enigmática y perdida.

6. The Isle of Cross, de Herman Melville
Antes de escribir sus novelas del Pacífico y Moby Dick, Melville trabajó como marinero. En un viaje a Nantucket, el autor escuchó la historia de Agatha Hatch, la hija de un farero y quien salva a un náufrago de nombre James Robertson. La pareja se enamora, se casa, pero luego James la abandona. La novela está registrada como rechazada por la editorial Harper & Brothers en 1853, pero no queda rastro del manuscrito.

7. The Poor Man and the Lady, de Thomas Hardy.
De la novela quedan consignadas algunas menciones en entrevistas hechas al autor y correspondencia que éste sostuviera con el poeta Edmund Goose en 1915. La novela fue rechazada para publicación, pero, según los estudiosos, en la novela Desperate Remedies, así como en un poema de Hardy titulado: “A Poor Man and a Lady”, se detectan rastros de la obra original.

8. El borrador de Dr. Jekyll and Mr. Hyde, de Robert Louis Stevenson
Cuenta la leyenda urbana que Stevenson quemó el primer borrador tras su compleción, cuando recibió la critica de su esposa, quien incluso sugirió que el trabajo mejoraría si convertía el mismo en una alegoría moral. Luego Stevenson reescribió la novela tal y como la conocemos hoy.

9. Novela de la Primera Guerra Mundial, de Ernest Hemingway
La esposa de Papa Hemingway, Hadley, empacó un día en París con el fin de encontrarse con su esposo en Suiza. Una de las valijas de Hadley contenía varios escritos inéditos de Hemingway, incluyendo una novela sobre las experiencias del autor como corresponsal de guerra en la Primera Guerra Mundial. La maleta desapareció. Hemingway luego se divorció de Hadley.

10. Double Exposure, de Sylvia Plath.
La trama gira en torno a la relación de una poeta con un esposo que le es infiel. Demasiado contacto con la realidad. Tras el suicidio de la Plath, su esposo Ted Hughes, laureado poeta inglés, tomó posesión de los inéditos de la escritora. Entre ellos, Ariel, que llegó a ver prensas y gloria. La misma suerte no tocó a la novela de Plath. Hughes, quien ya había quemado varias páginas del diario de su difunta esposa, reclamó siempre que Double Exposure era un trabajo inconcluso.

En Puerto Rico tenemos nuestras obras perdidas: Walhalla Yankee, novela de Arístides Moll Boscana, y Elegía para Eleanor Rigby, de Manuel Abreu Adorno.

De la primera, no se sabe nada excepto las referencias que se hacen de ella en las historias de la literatura. De la segunda, puedo dar fe que la he visto, la he tocado y la he leído. 

Pronto escribiré sobre ella.


You may also like

Blog Archive