El TV Hat: lo que anda mal en USA



En más de una ocasión he escuchado la pregunta de carácter retórico «¿Qué rayos anda mal en la sociedad estadounidense?» Si bien las contestaciones se agolpan, se empujan, se agreden, se arrastran y se arrojan gas pimiento en los ojos por llegar al altar de la Gran Verdad, la comunidad científica e intelectual me estará agradecida de mi reciente descubrimiento como respuesta a esa gran pregunta.

Y es que, como si desenterrara el Santo Grial, o el Eslabón Perdido, o los restos del Arca de Noé; como si fotografiara a Nessie, o al Chupacabras; como si encontrara el gen maldito en nuestra cadena del DNA cultural, ese gen que hace que nadie nos entienda; o como jugar Angry Birds contra Dios y ganarle, hoy les presento, viajeros errantes de esta región de Genérika, el TV HAT!




Lo primero es: ¿Quién va a comprar eso?

Cosas veredes, Sancho.

El desdichado invento sólo podía ser inventado en América the Beautiful. Como pueden ver, hace ver al usuario como un mutante, cuerpo de humano y cabeza de pato. Es ideal para los Coño-Carajos (esa persona a la que uno le dice: «Coño, qué cuerpo; carajo, qué cara»). O para los que les gusta andar por ahí enmascarados, sobre todo si es un banquero de Wall Street u oficial del Banco Popular y se avergüenza de serlo.

El TV HAT es ideal para evitar el contacto con la realidad circundante y usted no tendrá que preocuparse de otra cosa que no sea que su iPhone o Droid tenga carga suficiente. Y de seguro, cuando se quite el sombrero, probablemente le habrán robado cuanta pertenencia haya usted dejado de vigilar, pero como ojos que no ven, corazón que no siente, pues no problem.

El TV HAT cuesta US $29.99, pero si usted llama ahora, le dan dos, para que así lo comparta con su esposa y no tenga que mirarla más a la hora de acostarse y, pues, si no hacen el amor con frecuencia, usted ni se entera. Igual sucederá cuando el resto del mundo se ría de usted. 

Pronto lo veré en Walgreens, Walmart y otras tiendas que son ya parte del patrimonio nacional boricua. Y en menos de lo que uno dice veintinuevenoventinueve-más-el-ivu-, veremos a cuatro idiotas luciendo el TV Hat en algún centro comercial, meeting político o cine cerca de usted. 

¿Qué rayos anda mal en la sociedad estadounidense?
La facilidad de convertirse ella misma solita en un criadero de consumidores idiotas. 


Y de estas cosas, los puertorriqueños aprendemos con suma facilidad. 



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