10367687-the-emerging-multicultural-marketDos equívocos no sintetizan un correcto.

Esto lo menciono a la luz de un artículo de opinión publicado por el Dr. Angel Rosa, profesor de ciencia política, titulado “Biculturalismo y la realidad puertorriqueña”, en el que el catedrático de la Universidad de Puerto Rico en Mayagüez alude a las palabras enunciadas por el gobernador de Puerto Rico, Luis Fortuño, con las que manifestó que en Puerto Rico éramos “estadounidenses y biculturales”. Lo que nos lleva al primer equívoco; el segundo viene, sin malas intenciones, de parte del Dr. Rosa, quien refuta al Primer Mandatario al decir que “Los puertorriqueños no somos biculturales”. El problema, entonces, me parece, se fatiga por la matemática.

Por un lado, Fortuño, en la respuesta que proveyó a la periodista española de El País durante la entrevista que origina el conflicto, define como “biculturalidad” el hecho de que, para él, somos ““boricuas, hispanos y americanos”. Ya aquí hay un problema: se mencionan tres pertenencias étnicas, o tres culturas, si así se entiende mejor, asunto que desproporciona al pensar que ser boricua es una mezcla de culturas, como lo es ser hispano y ser estadounidense (pues americanos somos todos). Pero el Dr. Rosa alude a que somos monoculturares, quizá un destilado “de más de quinientos años de historia, luego de la colonización española”, pues, como nos ilustra el profesor, “nos tomó casi trescientos años definir los rasgos de nuestro carácter cultural que vino a cuajarse en el siglo XIX, mucho antes del tan señalado 1898”. Entonces, surge otro obstáculo, lejos de los errores de cálculo del gobernador, en donde el mero hecho de que haya pasado tanto tiempo para conformarnos como pueblo deja sin sustancia el hecho de que somos monoculturales.

Y más aún, nos surge un nuevo cuestionamiento: ¿la identidad cultural puertorriqueña ha cesado de definirse? ¿Acaso está muerta? ¿Se quedó en siglo XIX cuando todavía no se reconocía la aportación del negro a nuestra cultura? (Ver Foro del Ateneo sobre los Problemas de la Cultura en Puerto Rico, 1940. Río Piedras: Editorial UPR, 1976). ¿Y acaso la salsa no fue una contribución al acervo cultural de la segunda mitad del siglo XX, nuestra mayor exportación cultural, como bien ha dicho Lilliana Ramos Collado? ¿Y el reggaetón? Mucho más burdo, pero no menos glorioso en nuestra discusión, ¿qué es el pavochón o el pincho, sino manifestaciones culinarias de una hibridez cultural en constante formulación?

El punto colisiona en el inevitable choque de dos narrativas establecidas y que obedecen a fundamentos políticos incompatibles.

No, no somos monoculturales ni biculturales; somos multiculturales, interculturales, una nación que no dista de ser la suma de muchas cosas, y en constante añadidura, como lo dejan ver las proximidades que tenemos, cada día más, con cubanos, dominicanos, venezolanos, colombianos y, aunque moleste decirlo, con los estadounidenses, entre otros, aunque sea a manera de reversión.

La complejidad que comporta el querer definir lo que es cultura en base a lo “local” y “popular” es uno de los objetivos de interés estudiados por Nelson García Canclini en su libro “Culturas híbridas”, donde define como hibridación el proceso por el cual ciertas prácticas o estructuras culturales concretas se combinan en nuevas formas. Como una matruska rusa, el problema con las estructuras culturales “concretas” es que ya en sí misma son también híbridas, según plantea García Canclini.

Este último aspecto contradice a Rosa, quien, al defenderse, dice que los puertorriqueños “somos un pueblo caribeño de rasgos eminentemente latinoamericanos. Compartimos con el resto de Iberoamérica una historia, un idioma, unas costumbres y una fe religiosa”.

Pero ser caribeño es, en sí mismo, plantearse en pluralidad. El criterio de exclusion, sin duda, invade el plantemiento del profesor, puesto que, ¿no son St. Marteen, Antigua, Barbados, Santa Lucía, Jamaica parte del Caribe y no son como nosotros, ni hablan el mismo idioma? ¿Es todo el Caribe latinoamericano?

Es más: ¿es todo Latinoamérica caribeño? La respuesta obvia a esta pregunta nos dice que, aún dentro de una aparente uniformidad, hay diversidad.

Y en todo caso, ¿qué es el Caribe?

¿Acaso no son Nueva Orleans, Belice y Guyana parte del Caribe?

Y, ¿acaso no fue el idioma y la fe religiosa producto de uno de los más horribles genocidios de la historia de la humanidad? ¿No fueron impostura? Y, en su defecto, ¿hablamos en realidad el mismo idioma en Santiago, Bogotá, Managua o San Juan?

La idea de homogeneizar la cultura no necesariamente implica reconocernos cómo somos, sino como nos dicen que somos.

La cultura puertorriqueña es amplia, profunda, compleja; irreducible; es un secante que lo absorbe todo y desperdicia nada; es una confluencia de historias en constante modulación, nunca estancada, y eso nos hace, tal vez, inasibles, indefinibles, difíciles de encasillar, hasta para nosotros mismos. En fin: somos pluriverso.

Los puertorriqueños, con presunción martiana (que a su vez llega cortesía de Whitman), somos todo y todo el mundo.

Estas cosas no son fáciles de digerir porque muchas veces contradicen todo aquello que nos han enseñado a pensar. Pero, claro, no intento convencer a nadie de que mi razón sea la única razón.

De la manera en que se manifiesta nuestra diversidad cultural más allá de la narrativa imperante, ya escribiré más adelante.

ebook-reader2La historia de la humanidad se ha conjugado como resultado de ese dialogismo intrínseco al curso del tiempo y a las tensiones climáticas que, dentro del mismo, provocan los giros, reacciones y síntesis que nos cargan con su sentido de movimiento. Es así que vamos formulando la memoria. Sin opuestos, no hay progresión, dijo Blake. Por eso, como me dijo una vez Luis López Nieves, oponerse a la llegada de los libros electrónicos equivaldría a la manera en que un escriba o copista debió oponerse a la llegada de la imprenta. Detractores habrá tenido Guttenberg en su época, pero lo que sí logro, en el mismo sentido que lo hacen los libros electrónicos en nuestro tiempo, es cambiar la manera en que accedemos a la información.

La Revista de El Nuevo Día presenta en su edición de hoy un lúcido reportaje titulado “La emancipación de las letras”, firmado por la pluma de Ana Teresa Toro. El mismo lo acceden aquí.

Atacar la llegada de los ebooks, de todas formas, es desviar la atención del verdadero enemigo, que son la ignorancia y el analfabetismo.

Cada quien llegará a su propia conclusión y opinión sobre los libros electrónicos, pero eso nadie se debe equivocar: los libros electrónicos no se tratan de deshumanizar la literatura, sino de humanizar la tecnología.

correr blogEl crítico e historiador Mario R. Cancel se ha separado un espacio en su blog Lugares imaginarios: literatura puertorriqueña para comentar la novela Correr tras el viento: nirvana de chocolate, un violín y una mujer.

Dentro del apartheid actual que vive la literatura puertorriqueña, el mero de hecho de que Cancel lea mi novela me es más que suficiente para sobornar la sensación de gratificación que todo escritor experimenta al saber que su obra atrajo alguien a la lectura, porque quiso, y no por encargo o compromiso.

«Leer Correr tras el viento me produce la sensación de que estoy ante una novela gráfica o por entregas, con el sabor de un thriller bien articulado capaz de mantenerme al borde de la silla mientras miro/leo la pantalla/página», comenta Mario, y añade: «Las transiciones de capítulo a capítulo son bien visibles y están muy bien engranados, tanto como si se tratara de una pintura. Elidio es uno de los escritores más visuales que conozco, su capacidad de sugerir una escena es obvia y, en un mercado lector acostumbrado a la imagen en movimiento, ello me parece una virtud técnica loable».

La primera parte del comentario en dos entregas la pueden acceder aquí:

http://lugaresimaginarios.wordpress.com/2011/01/19/correr-tras-el-viento-metaforadecadencia/.

warning-250000-visitasDurante el día de hoy, a dos semanas de cumplir nuestro quinto año (en línea desde febrero de 2006), Genérika ha registrado su visitante número 250,000. El agraciado que marca el cuarto de millón de visitas fue El Rata, jodedor de parto profesional y uno de los editores de El Ñame. Próximamente, anunciaremos la entrega de las Llaves de Genérika, acompañado de $250,000 dólares para jugar Monopoly y un combo de $2.50 en un restaurante de comida rápida en el que se pueda comer con $2.50. Quizá mejor será tranzar por una cerveza.

No todos los visitantes son roedores, debo aclarar. Seguro que hay otra gente de similar coolness y encanto intelectual también.

La visita es simbólica por demás: muchas veces me han llamado ratón de biblioteca. Me encanta, además, Firmín, la rata literaria de Sam Savage; y me recuerda aquel cassette célebre de UB40, Rat in the Kitchen, que me acompaño muchos domingos a la playa. Sin embargo, paso con Mickey Mouse.

Este logro sin precedente (nunca antes había tenido un blog, claro), ha sido , por supuesto, a pulso: sin fan club –el hate club no cuenta, porque se supone que sus miembros no me lean-, sin corrillo, sin bolas de naftalina, ni molotovs, ni siquiera con lodo; sin cuadrilátero rodeado de alambres de púas y sin conejos apareciendo de la chistera o mujeres rebanadas con sierra; sin discursos de romanticismo incandescente, de esos que son muy cómodos decir porque siempre han sido dichos, o con el fin de decir justamente lo que se espera escuchar; sin purismos ni esnobismos, ni depuraciones lingüísticas, pero sí con mucha honestidad, poética o de cualquier otra índole, pero una buena honestidad, a fin de cuentas.

Debe ser por ello que, según las estadísticas, 80% de mis lectores provienen de otros países, un signo feliz de que no soy profeta en mi tierra.

Después de todo, mi tierra es Genérika, que es el término que describe este continuo de la realidad post-industrial caribeña. Curva en el tiempo o enana blanca, es un espacio adimensional que se recorre siempre de manera estriada, pocas veces de manera lisa. En Genérika, los fragmentos de experiencia borincana (centros comerciales, cadenas de restaurantes, casa prefabricadas de techo plano, cadenas de restaurantes, entre otros) recrean la sensación de linealidad existencial. No importa dónde vamos, todo parece lo mismo, aunque sea desigual.

La forma de vestir. La cerveza que tomamos. La manera en que escribimos. Las narrativas que repetimos y que creemos que pensamos. Todo marcha con el tatuaje mnemónico del déjà vu inmaculado.

Y de ahí la geografía desplazada de este blog.

Espero que nos leamos en 250,000 visitas más.

otrolunesEl escenario es cualquiera y en cualquier lugar, pero tecnológico. Sin embargo, no será una historia de ciencia especulativa, sino que nos enfrentaremos a la confección de un realismo impresionante, con un leve dislocamiento de los referentes espaciales.

Beam me down, Scotty. La promesa de los Jetsons no ha llegado del todo, pues a la altura de la segunda década del siglo XXI los autos todavía no vuelan y las aceras no se deslizan hasta nuestros lugares de trabajo,  pero el futuro se ha convertido en crónica. Acostumbrados a los foros sociales donde compartimos con miles de desconocidos separados unos de los otros en el espacio físico real y a las salas de charlas, donde somos cuerpos de palabras representados por un nombre código o screen name, ya podemos hablar de rebeldes cibernéticos e insurrecciones virtuales. Y todo con una inmediatez cotidiana, como la de leer un correo electrónico, informarse por medio de un diario cibernético o leer un libro electrónico. Y como toda historia necesita un héroe, hablo de la aventura de ser Julian Assange.

Es un hombre y es una idea. Aquí hay un héroe de los que prescribía Joseph Campbell.

Las corporalidades digitales y sus desplazamientos han adquirido una dimensión protagónica recientemente con las acusaciones de espionaje y piratería cibernética al creador de WikiLeaks, un hacker buona fide y ducho programador de computadores. William Wallace o Beowulf con algo de Pascal Votán. Cuando nació, en 1971, Walt Disney World abrió en Florida y el Apollo 15 regresó de su viaje espacial a la tierra. Hiperrealidad y ciencia. 

Assange, como todo héroe que rechaza el emplazamiento inicial, ha rehusado adjudicarse el crédito de fundador de la página de Internet, pero recibió el llamado de convertirse en el libertador de la información como pirata cibernético desde aquella mañana del treinta de marzo de 2007 cuando proyectó por primera vez evidencia fílmica en la que soldados estadounidenses a bordo de un helicóptero Apache disparaban contra dieciocho civiles iraníes y dos corresponsales de la agencia noticiosa Reuters. Las incontestables imágenes, que superaban las ficciones fílmicas de Hamburguer Hill, causaron estruendo inmediato tanto por la abominable masacre como por el hecho de que el mensaje superaba al medio: el vídeo era material vedado a la circulación y conocimiento público por la inteligencia militar. La vulnerabilidad quedaba al desnudo. Y WikiLeaks.org se establecía como el primer enemigo estadounidense en la geografía virtual.

El resto de la historia la pueden acceder en la primera entrega del 2011 de la revista de cultura hispanoamericana Otro lunes, con nuevo formato y más dinámico diseño. Hay dossier de Jorge Franco, conversaciones con José María Merino, Leonardo Padura y Edmundo Paz Soldán, entre otros, y las columnas del ‘staff’ de la revista. La mía la pueden leer aquí.

09-08-08.juan_rulfo.BIGCuando me acerco a una novela o algún trabajo de ficción de narrativa, siempre me equipo de dos pronombres interrogativos: el qué y el cómo. Qué se dice y cómo lo dice. Qué hace y cómo lo hace. Cortázar lo ha discutido mucho más elocuentemente, pero sin duda que soy partidario del cómo más que del qué, aunque el primero no se logra sin el último, y viceversa.

De todas las novelas que he leído en mi vida, la que mejor balance representa entre estos dos criterios es Pedro Páramo, de Juan Rulfo, narrador mexicano que dejó de compartir físicamente con nosotros exactamente hace 25 años.

De celebrar los muertos saben bien los mexicanos, pero Rulfo sigue más vivo que nunca. Es el cómo, más que el qué, lo que lo alojado en un lugar preferencial de la literatura mundial, haya o no haya animosidad hacia las tendencias costumbristas y mágico realistas que desprendieron de su literatura (García Márquez dice que no hay Cien años de soledad sin Rulfo, aunque tampoco sin Melville), muy a pesar que su trabajo rasga más bajo la superficie del existencialismo absurdista que otra cosa.

Al tratar el cómo en Juan Rulfo podemos hablar de la vanguardia: el multifocalismo, el contrapunto, la focalización múltiple y el desplazamiento del sentido del tiempo por medio del lenguaje, que no puede existir sin cronometría por ser sonido desplazado en el tiempo mismo. Por eso, es el alto grado poético del nivel semántico del relato lo que desplaza a Pedro Páramo de ser una novela a ser una gran novela. Aquí es que conforma eso que llamamos literatura

Del qué podemos decir otra decena de cosas todas conocidas sobre el México de post-revolucionario de principios de siglo XX, los hijos del limo (como los llamó Octavio Paz) o la indiferencia de la naturaleza ante la angustia de la humanidad, pero existe un punto menos discutido sobre la novela de Rulfo y es que Pedro Páramo sigue el modelo que Edgar Lee Masters fijara para su colección de poemas The Spoon River Anthology, un conjunto de versos donde los hablantes son los fantasmas de los muertos en un cementerio y que salen a hacer sus historias, las que frecuentemente se bisecan y se afectan unas a otras.

La diferencia fundamental entre el qué y el cómo la puedo ilustrar comparando dos obras parecidas en temática pero muy distantes una de la otra: La llamarada de Enrique Laguerre, novelista boricua de principios del siglo XX, y The Farming of Bones, de Edwidge Danticat, novelista haitiana de fines del siglo pasado. Ambas tratan la explotación trágica de la vida en los cañaverales, la primera en Puerto Rico y la segunda en Haití. Las obras se separan, no obstante, en el cómo configuran las secuencias narrativas sus respectivos autores. Más de una persona coincidirá en que escribir una novela del cañaveral casi a la llegada del siglo XXI podría ocasionar urticaria y malestar estomacal severo, pero Danticat no sólo escribe una novela histórica, sino que lo hace elegantemente, y así torna el tema más objetado por las promociones literarias del post-Macondismo en nueva vibra, en literatura contemporánea. Es el cómo lo hace Danticat (toma el estilo de las novelas clásicas decimonónicas y le da otorga el protagonismo a la sirvienta, Amabelle), no lo que hace, aunque tiene la ventaja de que escribir una novela acerca de un país que está por escribirse es una ventaja.

He tenido muchas conversaciones literarias donde siempre sale alguien que nombra un escritor francés oscuro y desconocido, no por ello más legible, o algún otro narrador maldito de limitada circulación (con el cual, de no haberse leído, intentan hacer pasar a uno por inculto o, en su defecto, bruto). Esto puede que tenga en su mérito y su entretenimiento para el que enuncia, pero, al final, uno termina por (re)leer  obras de memorable angustia humana y triunfo de la imaginación como la de Rulfo.

blog_or_not1Los blogs en Puerto Rico han ido proliferando como las cabezas de una Hidra y eso es bueno. En un país donde se controla la información que recibimos, la blogósfera se ha convertido en un medio de información primaria, inclusive para los medios noticiosos tradicionales. A mi entender, de los blogs de comentario social y cultural son los que más amplitud han desarrollado, porque son los renglones de menor cobertura en la prensa escrita. Son muchos los hijos del muerto, claro, pero en mi opinión, mi contacto con los blogs me hace sentir en contacto –aunque sea virtualmente– con el mundo al cual pertenece mi oficio de escritor.


Sería poco meritorio –y menos justo- hacer un listado de los mejores blogs, porque tal cosa no debe existir: cada persona tiene su propia lista, y pretender establecer una rúbrica de excelencia contraviene la naturaleza misma del blog, que es la expresión libre e incondicional de quien escribe. Por tanto, la blogósfera es un buffet: uno se sirve de lo que quiera.


Así que se me antoja reconocer a los suguientes blogs, sin establecer orden de preferencia, porque constituyen tanto lecturas amenas –por puro entretenimiento– como contribuciones serias al quehacer cultural y literario –aún cuando algunos sean parte del vacilón inmaculado que es vivir en Puerto Rico–.
Estos espacios se han localizado en su propia geografía. Algunos los conocen, otros no. En fin, un día de paseo por estos blogs es mejor que una hora de un noticiario de televisión.


1. No es fácil vivir en el trópico
Carolene Fontanet Smith es una escritora joven, en formación, cuyo blog tiene como propósito “ser el lugar donde pueda vaciar mi mente ajetreada por lo que  leo, veo y siento”. Nada como escuchar la opinión de los jóvenes del país, entre los cuales no todos son apáticos a su circunstancia. Hay que mantener el oído en tierra.


2. Quantum de la cuneta
Eric Álvarez escribe “artículos de actualidad, ensayos, comentarios breves, poemas, neuras, cebollas, vínculos con los otros... desde algún lugar del Caribe”. O sea: escribe lo que le da la gana, pero eso sí: lo hace con cierta formalidad y gusto por el lenguaje, y sobre todo, algo que es requisito necesario para que yo siga un blog: inteligencia.


3. Desde las palabras
Mildred Meléndez se avienta hacia el periodismo cultural cubriendo temas de literatura y periodismo. A veces me pregunto por qué los diarios de Puerto Rico prefieren bajar una información publicada en El Mercurio, El País o inclusive el New York Times si tenemos personas capaces de literariezar nuestra experiencia. Aunque me temo que sé la respuesta, el trabajo de Mildred adquiere valor por que no es pretensioso ni snob.


4. Esoez
Siempre cabe la palabra “soez” cuando tiene función poética. También es un grito de ayuda, un “S.O.S.”. Eso “ez” Nerdote.


5. El ñame
Lacan dijo que el mimicry es un efecto de camuflaje. Para Bhabha, las exigencias de la identidad y la stasis –como la presión de diacronía en la historia –cambio, diferencia- hacen de el mimicry un compromiso irónico. El sinsentido colonial, desplazado en relaciones binarias tradicionales del espacio colonizadol: naturaleza–cultura, caos–urbanidad, es la grafía del silencio al cual hemos sido inducidos. Para revertirlo, existe la parodia y la sátira. Y si en Estados Unidos existe The Onion, aquí tenemos El Ñame.

6. 80 grados.net
Con un dream team de columnistas, colaboradores, asesores editoriales y grupo editorial ejecutivo, 80grados es una publicación única en la blogósfera, un espacio que a mi entender los intelectuales del país miraban con desconfianza, hasta que apareció 80 grados. 


7. Bromelias
Yo no era fanático de los blogs de poesía hasta que leí éste. Sobrio, humilde, sin vuvuzelas ni fuegos artificiales, la poesía que publica Angie Camacho se sostiene en cualquier soporte. Pide papel a gritos, la escucho. Y de paso, gracias a Angie, comencé un blog para momentos creativos que he titulado La mancha, y que acceden aquí: http://lamanchaenalgunlugar.blogspot.com/.


En otro momento, creo que haré mi lista global de blogs que leo y que no necesariamente se originan desde Puerto Rico.

el_cuarto_rey_magoDicen que eran tres. Es más, eran cuatro, pero uno se distrajo o se perdió. Llegaban de oriente. Seguían un acontecimiento celestial representado en la llamada Estrella de Belén. Y venían a adorar al Mesías recién nacido y a honrarle con preciados regalos de la época. Un día como hoy se conmemora la víspera del Día de los Tres Santos Reyes como una hermosa tradición que ejemplifica que todos somos una hermosa ficción.

Aunque para muchas personas sea una insolencia, sostengo el punto de que las tradiciones no son formas naturales de la cultura, sino construcciones. La primera vez que dije eso, por poco me enfrento a un linchamiento. Cuando lo dije en mi salón de clases, temí por un exilio en masa de estudiantes. Para mi sorpresa, solamente una persona se ofendió. Pero hoy, el onceno Día de Reyes del Tercer Milenio, me asalta el tema nuevamente con insistencia.

La primera noticia que tenemos de los Reyes se registra en el Evangelio de San Mateo, y solamente son nombrados como "magos que llegaron del Oriente". Como sucede con las vidas de San Joaquín y Santa Ana, los patronos de mi pueblo (y que ni siquiera aparecen nombrados en la Biblia), el Antiguo Testamento no hace descripciones impresionistas en torno a la vestimenta, apariencia, o edad de los Sabios de Oriente. Ni siquiera dice cuántos eran.

Por muchos siglos se debatió el número de Magos que habían llegado a Belén, iniciando en el siglo III con la idea de que eran solamente dos, según representaciones en los templos, pero que en las catacumbas se duplicaban, originando la idea de que eran cuatro. Según un libro escrito por el periodista español Pepe Rodríguez, titulado Mitos y ritos de la Navidad, en algunas pinturas del siglo IV aparecían seis Magos (del latin “magi” o “sabios”). Es entonces que los teólogos Orígenes y Tertuliano fijan durante ese siglo el número en tres. Cuatro siglos más tarde, los tres Reyes Magos reciben nombre, color y rostro: Melchor, Gaspar y Baltasar, aunque su uso y aceptación común no se afianzó hasta el siglo X.

Que hayan sido tres, no me sorprende: de la misma manera se estableció, en el Concilio de Constantinopla del 381, la Santa Trinidad (Padre, Hijo y Espíritu Santo)

E.M. Butler, en El mito del mago, habla del linaje de la raza de los Magos, y establece relación directa entre el interés de los Sabios por el nacimiento de Jesús. Es evidente: como Zoroastro, Pitágoras, Moisés y Salomón, entre otros, Cristo pertenecía a un linaje de hombres sabios y con capacidad de controlar los elementos en la materia de la tierra. Irónicamente, con el despertar del cristianismo, muere la divinidad del mago y nace la demonización de dicha casta.

Así, acordados los Magos en número, fue preciso entonces quitarles el estigma maléfico que connota la palabra ‘mago’ y en el siglo III son coronados como “reyes”, puesto que no era propio publicitar que Jesús había recibido honores provenientes de tres paganos, y, en su lugar, sí de tres reyes sabios.

En 1896, Henry Van Dyke publica su historia “El cuarto Rey Mago”, donde cuenta las tribulaciones de Artabán, relato evocado como una de las múltiples secuencias transversales en la novela del mismo nombre escrita por Marta Aponte Alsina en 1996. Mucha gente, e inclusive estudiosos, dan veracidad a la creación de Van Dyke, extraída a su vez de alguna leyenda rusa.

Y así es como hemos venido a hacernos: en palimpsesto tallado y pulido. Después de todo, una ficción.

Feliz Víspera del Día de los Magos.

Object_Graveyards_03Decir que Puerto Rico es un país en descontrol es un casi oxímoron. Hay una fatiga constante en eso de definir lo que es ser puertorriqueño que nos agota y se nos confronta como un pareo mal hecho. De pronto, 2 más 2 no da a 4. Es el efecto de las narrativas que se anudan de maneras crónicas, ininteligibles, o en su mejor momento, cínicas. Por un lado, nos dicen que el país es una cosa y de la banda opuesta nos dicen que es otra, cuando somos todo a la vez, o nada de ésto.

La situación no es fácil  de asimilar porque socavan la integridad misma de décadas de modelación y construcción de la psique isleña. Es como un karma malo, que otro oxímoron, porque no hay karma bueno, aunque de las experiencias limitantes uno siempre extrae algo de enseñanza. No hacerlo, declara un grado de estupidez severa, porque la inteligencia es saber sobreponerse a los obstáculos. Ese ha sido, tal vez, el problema de la Academia en Puerto Rico: nos preparan para ser empleados de otro, nunca para ser uno mismo su dueño. La futilidad realmente estriba de estudiar carreras como administración de empresas, o contabilidad, o inclusive administración hotelera: ¿qué empresas quedan administrar? ¿El dinero de quién vamos a contar? ¿El hotel de qué compañía, sin contar que, como decía Emilio S. Belaval, fundamentar un país en el turismo es perpetuar el servilismo? Y después hay quien diga que estudiar humanidades es una pérdida de tiempo.

Karma malo.

Recuerdo que desde comienzos del año pasado, hemos perdido más de 100,000 empleos. Durante el mismo período, una tromba marina arruinó la inauguración de unos desabridos Juegos Centroamericanos y del Caribe, la Madre Naturaleza no hay dejado de sorprendernos con lluvia y frío (sin habernos tocado un huracán, que conste), y hasta la tierra tembló en Nochebuena. Asimismo, la melodiosa e inspiradora canción “White Christmas”, sublimada en himno navideño por Bing Crosby, la hemos tornado en un “Red Christmas”, dado el hecho que el país se ha empantanado en un gran arrabal y los ciudadanos somos blanco de tiro.

Ya al comienzo del año 2011, un joven que caminaba con su padre fue impactado de muerte por una bala perdida. Lo curioso es que durante la investigación se recogieron cerca de 22 casquillos de bala de diversos calibres y, por tanto, disparados desde diferentes armas de fuego, pero ninguno pertenecía al proyectil mortal, lo que nos dice que más de una persona hizo tiros al aire. Nadie ha visto nada, como siempre sucede.

Y entonces uno dice: «Son tiempos de aferrarse a la familia», pero la paranoia es superior a la fe cuando nos enteramos que, en el pueblo de Florida, un hombre le prendió fuego a su familia durante una cena de año nuevo. Como consecuencia, murieron dos jóvenes y apenas hoy en la mañana murió la madre del pirómano, afectada con quemaduras en 50% de su cuerpo.

Si pensamos en estos casos, ya no hay norte social, ni como parte de una comunidad ni en la unidad mínima de una sociedad, que es la familia. Tampoco hay un norte económico, ya que Puerto Rico despunta como una de las peores economías mundiales.

La pregunta es: ¿es este el país futuro? ¿Son éstos boricuas, para que lo sepamos? ¿Es este el consabido ‘pueblo de Puerto Rico’ con el que se todo el mundo, desde artistas hasta políticos, se llena la boca hablando en su nombre? ¿Somos el país que persigue criaturas míticas como La Gárgola y El Chupacabras?

A todo esto, durante la celebración del Día de Reyes, el gobierno de Puerto Rico entregará juguetes bajo una nevada hiperreal que caerá sobre los presentes. Para colmo, escuché a alguien decir que ojalá la nieve se torné verde y se convierta en billetes.

Karma malo. Sin duda.

Seguimos. Feliz 2011 a todos!

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