la manchaLa Twitteratura se define como literatura a través del Twitter, pero lo que constituya literatura en Twitter está por definirse. A saber: si se es escritor y se twittea, ¿se es twitterato? ¿O es twitteratura un modo compacto de escritura –de no más de 140 caracteres (Twitter se encargará de hacernos saber que “tendremos que ser más creativos” si nos excedemos, y el Tweet no se generará)- que incluye citas, pensamientos, versos sueltos y todo lo que aguante?

En todo caso, mientras en México, España y Argentina se preparan foros para la discusión de la literatura en Twitter, existe un producto al que se acude poco y es la novela en Twitter. Penguin Books, segun reporta Clarín.com, ha encargado un volumen que “reducirá clásicos de la literatura a una medida equivalente a, como máximo, veinte tweets”. O sea, cada versión publicada no tendrá más de 2.800 caracteres. El escritor Alberto Chimal ha expresado en México que  “la literatura se renueva constantemente, de hecho cada vez que aparece una nueva tecnología la literatura la toma, la aprovecha ? Una manera de estar en contacto con otras personas, de expresarse, de comunicarse, particularmente la posibilidad que da de expresarse”. Y por ahí vamos.

Por eso, he iniciado una novela en mi cuenta de Twitter, cuyo título por el momento es “Twitterela” (exacto, eso mismo es). Mi reglas autoimpuestas son, en primer lugar, que la novela será improvisada –no hay bosquejo formal, aunque sí un plan-, y que debe tener argumento reconocible. Lo demás, es Twitter –cada entrada será de 140 caracteres o menos- y literatura –whatever that means-.

La Twitterela la pueden seguir en mi blog de creación La mancha en algún lugar, al que acceden aquí: http://lamanchaenalgunlugar.blogspot.com.

Y si a alguien le interesa seguirla de manera espontánea en Twitter, pueden buscarme aquí: http://twitter.com/elidiolatorre

Lo que resulte de esto, ¿quién sabe?

vieja nocheEl diario cibernético La Vieja Noche es una publicación en tinta digital en la que colaboran distinguidas mentes en son de búsqueda por un espacio sonoro que alimente con otras voces el reducido espectro crítico de nuestros medios de información. “La vieja noche es vampiro. Sabe de mandamientos escritos en tablas podridas que arrastró hasta nuestras costas la fuerte marea del Mar de Las Américas”, dice su director editorial Tomás Vargas.

Es en La Vieja Noche donde recientemente han comentado mi novela Correr tras el viento. Adjunto les dejo el enlace: http://laviejanoche.com/cul-libros-correr.html.

chocolate_1En El Nuevo Día de hoy aparece una entrevista en torno a mi novela Correr tras el viento: nirvana de chocolate, una mujer y un violín, realizada por Ana Teresa Toro, en la cual cambiamos impresiones en torno a la publicación del texto. Verdaderamente, tras siete años sin publicar narrativa, pues la sensación es diferente.

En la novela, un hombre cae muerto por envenenamiento a causa del Chan Su, un afrodisíaco ilegal que Brad Molly trafica en la forma de unos chocolates que ha hecho famosos bajo el nombre San Juan Sour. Tras su muerte, queda un Stradivarius cargado de historias que será asediado por traficantes de arte robado. Sobre todo, debido a que el instrumento perteneció al virtuoso músico cubano José Claudio Brindis de Salas, conocido en su tiempo como el Paganini negro por el famoso violinista italiano. En ese mundo en el que se cambian obras de arte por drogas y armas, Brad Molly y su socio, Dolo Morales, responderán a sus truculentas circunstancias en las que no faltará la imposible historia de amor.

El libro, en sus primeros días disponible en papel, ha arrancado bien por sí sola, pero eso no hará el camino más concurrido. Veremos a ver cómo nos va.

El artículo completo lo acceden aquí.

correr tras el viento-1A propósito de Correr tras el viento, el crítico e historiador Mario R. Cancel acaba de publicar, en Lugares Imaginarios, la segunda parte de sus impresiones en torno a la novela que apenas llega a las librerías y cuyo lanzamiento se oficializa hoy. “Lo que más me llama la atención, sin embargo, es la sensación de desesperanza y juego que insufla estos textos”, dice el autor de Literatura y narrativa puertorriqueña: la escritura entre siglos , entre otras obras. Y añade:

El Brad Molloy de Correr tras el viento completa una trilogía que argumenta alrededor del hecho de que la salvación por la literatura es una ilusión o una parodia. La sugerencia beckettiana del nombre del personaje no está demás. Brad seliteraturiza vagamente cuando recuerda la vieja pasión que le unió a la mujer que ahora es de otro. Pero literaturizarse significa hacerse más irreal, absurdo y ridículo. Reducida a un gesto, la literatura no es más que una máscara endeble que llama la atención sobre ciertos asuntos, entretiene poco o mucho, pero no resuelve nada, como si se tratara de un personaje extra invisible para todos que pulula por el plató de una película serie B que nunca termina”.

Lo que me agrada es que Cancel ha hecho una lectura bastante certera del proyecto de mi novela.

La reseña crítica, que se informa íntegramente al pulsar aquí, viene acompañada de otra noticia: se acaba de completar la primera tesis doctoral en torno a mi obra narrativa, lo que constituye no sólo un atrevimiento, sino casi un certificado de defunción.

En su primera fase como libro electrónico para en formato Kindle, Correr tras el viento logró escalar hasta número 4 en las listas de Amazon y ahora la novela se transforma en papel.

Han sido siete años desde mi última novela. Hacía tiempo no me daba ese friíto de haber lanzado un libro. 

lips-angie-0409La verdad, que nos hace libres si es que nos la creemos, se encuentra hasta en el buzón del correo electrónico. No hay que salir a buscarla: le llega a uno, ahí, a una tecla o un click de distancia.

Por eso, cuando recibo una de las entregas diarias de The Toilet Paper que habla del negocio de engrosar los labios a pulso de colágeno, no puedo hacer más que sentir música celestial descender de los cielos, como si Azrael (el ángel de la trompeta que espera la señal para indicar, a fuerza de soplidos, el fin del mundo) tocara Sketches from Spain de Miles Davis (para ir calentando nada más). Y es que debo aceptar que quien quiera que le haya dicho a las mujeres (y a algunos hombres) que los labios engordados artificialmente encienden a uno como si fuera fósforo al contacto con el oxígeno es un genio merecedor del Nobel por la Mejor Mentira.

Es decir, ¿qué fascinación podría derivar alguien de llevar los labios como si fueran dos biftecs de hígado, y que hacen que cuando la mujer hable parezca que aplaude? Ya hay un Mick Jagger, de todos modos.

Aunque a Othello le llamaban “the thick lipped” (cosa racista que será para otro escrito), el modelo es el comienzo: Angelina Jolie, el original primario. Las demás son copias de copias de copias, y a inyección pura.

Los labios de Angelina son carnosos, pulposos, comestibles (Damn you, Brad Pitt). Pero son así de nacimiento.

«Si es para consumo personal, no me importa», me dijo un amigo una vez, quien se llenaba la boca y las palabras hasta se le salían por la comisura de los labios cuando anunció que “le metí $8,000 al cuerpo de mi mujer”, como si se tratara de $8,000 dólares en gomas, aros, suspensión, motor y equipo estereofónico en un auto.

Que si me hablan de cirugía estética en los senos, digo: «Bueno…»; si me hablan de liposucción, pienso: «Jummm…»; si se trata de las nalgas, opino que: «Qué rayos…». Cirugía estética vaginal… ehhhh....

Lo que me lleva a los labios, para los que se inventó el lápiz labial como si se tratara de una segunda boca, que insinuaba hacia otro par de labios unos cuantos dedos hacia el sur, cosa que, de ser así, entonces uno no quisiera ver un par de labios que sean mayor que la suma de las partes del rostro que los exhibe. Digno de un B-Movie. Un fetiche de 5,000 años, desde los sumerios.

Durante el renacimiento, los labios pintados de rojo eran un símbolo de pasión y belleza, el fuego recesivo que esperaba la boca del amado. O la amada. «El trabajo del Diablo», escribió en 1653 Thomas Hall, pastor y poeta inglés que denunciaba que el lápiz labial "entrampaba para encender el fuego y la llama de la lujuria en el corazón de aquel ” que mirara a los labios de una mujer. En el siglo XIX, en la época victoriana, se les consideró un símbolo de mujeres libertinas, un inducidor al pecado. Y llegado el siglo XX, el lápiz labial se convirtió en el cosmético de mayor consumo entre las mujeres en la medida que el sexo adquirió mayor apertura en nuestra sociedad (there’s no pun intended, okay?).

La obsesión por los labios gordos ha alcanzado límites tales que en el 2003, Priscilla Presley se sometió a un proceso anunciado como mejor que el Botox: silicón de baja calidad, muy frecuentemente utilizado en la lubricación de piezas de automóviles. En un poema mío de 1998, del libro Cuerpos sin sombras y titulado “Labios de exilio”, yo hablaba de “labios de sal y de smog…/ labios de llantas Goodyear…/ labios de espectros…”, pero creo que algunas cosas que uno escribe regresan para atormentar a uno.

Pero que si me hablan de labios ficticios, digo: «¿Para qué?». De todas formas, a menos que una mujer pretenda momificarse en vida, la gravedad funciona. Y el asunto se va a poner feo. Muy feo.

Los labios, si van a ser gruesos, que sean por condición propia.

Los de AnaIve son naturales. Y gordos. Sufre, Brad Pitt.

ForrestGumpBubbaGenérika –que a veces se llama Puerto Rico- es un continuo surrealista que no nos deja de sorprender. Ayer el candidato del Partido Popular Democratico, Alejandro García Padilla, inmune a la Gorgona, catalogó de “fresita” al trabajo de la Primera Dama de Puerto Rico, Luce Vela, suscitando un tsunami de ridiculeces y parodias que han opacado el hecho de que el gobernador Luis Fortuño ha salido a la defensa de su esposa catalogando de “cobarde” a García Padilla.

Only in Genérika.

Entonces, en Genérika hemos solicitado a Bubba, directamente del filme Forrest Gump, para que nos explique el fenómeno de las fresas de la misma manera que su monólogo sobre los camarones lo hiciera famoso en todo el Bayou La Batre de Alabama. Alá y Obama aparte, esto fue lo que nos ofreció Bubba:

De todos modos, como decía, la fresa es el camarón de las frutas. Puedes comerlas frías, tibias, al tiempo. Hay, uh, fresas americanas, europeas, de bosque y bayas. Fresas silvestres, de cultivo y fresones. Se pueden preparar, uh, en mousse de fresas, licuado de fresa, gelatina de fresa. También está la banda Fresas con Crema, Banda Fresa y Mr. Jay y las Fresitas. Está Rodrigo Fresán y están los “Eternos campos de fresa”. Existe una fresadora, que mi mamá utilizaba, pero no creo que tenía que ver con fresas, aunque ella siempre decía: “Ay, qué rico” cuando la encendía. Mi papá, que era encuadernador de libros, hablaba del fresado de los libros, de la fresa de polvo, la fresa de corte y de la encuadernación fresada. Pero de la fresa-fresa, hay torlebus de fresa, pastel de fresas, yogurt de fresas, helado de fresas, budín de fresas. Hay jugo de fresas, fresas con crema, con chocolate, mermelada de fresas y fresas con galletas Ritz y queso filadelfia. Y luego queda Luce Vela Fresa. Eso- eso es casi todo.

Only in Genérika, my friends.

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