sammy-hagar_bookSammy Hagar –a.k.a. The Red Rocker-, connoisseur de tequila y violador de los límites de velocidad en zonas de 55 millas, amanece con el libro número uno en las listas de los más vendidos en la categoría de  no-ficción: Red: My Uncensored Life in Rock, al mismo tiempo que Alex Rodríguez –a.k.a. A-Rod-, multimillonaria estrella del béisbol, anuncia que su novia Cameron Díaz le gestiona una incursión en el cine Hollywoodense.

Rock y béisbol, ¿eh? Béisbol y rock.

Del más literario de los deportes, puedo decir que lo practiqué con éxito por mucho tiempo en mi vida, al punto que ser pelotero era mi primer sueño para “cuando fuera grande”. Entonces, un accidente tronchó mi capacidad de seguir jugando el deporte y fue entonces que incursioné en la otra pasión, que es la música. Aquí el accidente fue de otra índole: tocar rock en español cuando en Puerto Rico sólo interesaban las bandas que tocaban Top 40 en inglés –a.k.a., Top Banana y Rainfall-. Fue así que un “purista” en letras de canciones leyó mis textos y me dijo: “Pero es que esto no son canciones, son poemas”. Como si la poesía no fuera musicalidad.

Volvemos al asunto del roquero escritor y un beisbolista actor. Y, pues, no me parece tanto un tercer accidente en mi vida descubrirme que yo en realidad era un escritor que tocaba música rock y le encantaba jugar al béisbol.

En fin, hoy, un día después del agradable lanzamiento de mi novela, me dispongo a disfrutar del inicio de otra temporada de Grandes Ligas. Y a leer a Sammy Hagar.

Se siente bien. Eso de entrar en contacto con las cosas comunes y simples que le gustan a uno en la vida, quiero decir.

Al final, no creo que haya accidentes: sólo designios que nos superan y que nunca podremos entender.

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"El lector debe ser precavido al tragar. Es imprescindible abrir el libro como se abre una bolsa de chocolates e ingerir cada página. El placer puede tornarse venenoso si no se degusta con calma. Brad Molloy y su socio Dolo Morales, son expertos en traficar los chocolates popularizados por el nombre San Juan Sour, cuyo contenido es el afrodisiaco Chan Su.

La muerte de un hombre le trae a Brad el violín del talentoso músico cubano José Claudio Brindis de Salas o mejor conocido como el Paganini negro. El histórico instrumento desencadena confabulación y se revela toda una jerarquía criminal; intercambian piezas de arte robadas por drogas y armas.

El contrabando intenta satisfacer la ambición de algunos por poseer las obras de arte como si se adueñara de  la memoria colectiva. El protagonista, Brad Molloy, se encuentra en la trama vinculado a mundos (como ejecutor corrupto en medio de la pequeña  sociedad poderosa) dentro de muchos otros mundos (el de sus pensamientos). Ausculta en su existencia mientras se devela la avivada pasión por Aura Lee.

Elidio Latorre Lagares presenta Correr tras el viento, publicación con la que regresa luego de siete años sin escribir narrativa”.

Así comienza un magnífico artículo de Michelle Rodríguez preparado para Diálogo Digital, el periódico universitario del país, y publicado ayer martes, 29 de marzo de 2011, como antesala a la presentación de la novela, que es hoy.

El escrito completo lo pueden leer aquí: http://www.dialogodigital.com/index.php/Correr-tras-el-viento-de-Elidio-Latorre-Lagares-contrabando-de-intrigas-y-afrodisiacos.html#itemVideoAnchor.

Los espero a las 7PM en la Sala René Marqués, Centro de Bellas Artes en Santurce.

invitacion correr tras el vientoQuedan invitados a acompañarme el miércoles 30 de marzo de 2011, a las 7pm, en la Sala René Marqués del Centro Bellas Artes, en Santurce, para compartir en el conversatorio sobre Correr tras el viento, novela de mi autoría.

La Dra. Nina Torres, de la Universidad del Sagrado Corazón, y el Dr. José Santos, de la Universidad de Puerto Rico en Mayagüez, hablarán sobre las características que han ayudado al éxito de la novela, entre las más vendidas al momento en Puerto Rico. Correr tras el viento ya se ha agotado en Borders.

Con nosotros estarán Noelia Cruz, poeta y violinista refinada, y Daniel Zambrana, poeta y guitarrista clásico, y entre ambos nos deleitarán con algo de Paganini.

La entrada, por supuesto, es libre de costo. Espero saludarlos esa noche.

1983_05_Topological Abduction of Europe - Homage to Rene Thom, 1983“A las buenas gentes no les gusta que se siga un camino distinto al suyo”, dice la canción “La mala reputación” de George Brassens. “Todo el mundo vendrá a verme ahorcado, salvo los ciegos, es natural”, añade. Conmovedor, si se quiere. El ‘mal-reputado’ acepta su condición marginal y la vive. En fin, que esa “opinión o consideración en que se tiene a alguien o algo”, o en su defecto, el “prestigio o estima en que son tenidos alguien o algo” (según el mataburros de la RAE).

La reputación, por su supuesto, es algo que al menos se gana. Sea buena o mala, es de uno.

“I don’t give me a damn ‘bout a bad reputation/ you’re living in the past, it’s a new generation”, dice Joan Jett y estoy más con sus tres acordes. Total: El hecho de que la vida no tenga ningún sentido es una razón para vivir, la única en realidad (Cioran).

Por eso, cuando un colectivo se autodenomina “La mala reputación”, hay que hablar de ellos. Como colectivo poético que busca “proyectar la poesía en sus múltiples formas”, se dicen a la “búsqueda de nuevas voces para ser escuchadas”. Pero del muestrario que hasta ahora aparece publicado en el blog, advierto una poesía móvil, cinética, como propiedades físicas que conectan a la filosofía con la poesía, con la salvedad de que la primera busca la verdad; la segunda, la inventa.

Que conste: lo de ‘nueva generación’ es algo completamente actitudinal, de reconocimiento del sentido del poema y de la motivación a producir un texto sin edad. En el colectivo hay poetas que pudieran ser mis hermanos menores y otros que pudieran ser los mayores.

Mi turno es el 23. Como en la película de Jim Carrey. El hombre tiene 23 pares de cromosomas y el número 23 es el que determina el género, la columna vertebral se compone de 23 discos, Julio César fue apuñalado 23 veces, el alfabeto latino tiene 23 letras, según la teoría de biorritmos el mundo sigue un cíclo físico de 23 días, la Tierra tiene una inclinación de 23º y medio, un 23 nació Shakespeare, otro 23 murió coincidiendo con Cervantes, 23 eran los Grandes Maestros Templarios, Michael Jordan triunfó con el 23 en la espalda, como Beckham, en España.

2 y 3, que da a cinco: mi número de siempre.

Estos poemas no pretenden. Son. Como la poesía. Pueden visitar “La mala reputación” al pulsar aquí.

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“No se puede vender la novela Correr tras el viento para que interese al lector”, dice sobre mi novela el reseñista cultural Héctor Aponte Alequín del rotativo Primera Hora, en la edición del diario para hoy sábado 19 de marzo de 2011. “Hay que leerla y ya”. Y estoy de acuerdo. Hay que leerla.

Reconozco que no es una novela fácil o para no iniciados, aunque su lectura es, hasta cierto punto, ligera.

“Las psicologías de los personajes son mucho más oscuras” que los chocolates que trafican Brad Molloy y Dolo Morales y que la propia trama, añade. A la larga, contarla es rehacer la novela. Un cuento largo, aunque sea de amor.

En todo caso, la novela ya va asentando el paso y ganando nuevos lectores. Hay que leerla.

Nota: Hace poco aprendí el término “shameless promotion”. Pues…

Correr tras el viento, de Elidio La Torre Lagares (2011). Música de Blakevox.

El 30 de marzo de 2011 a las 7PM en la Sala René Marqués del Centro de Bellas Artes se llevará a cabo el conversatorio de mi novela /Correr tras el viento/, en la cual estaremos dialogando el escritor y profesor José Santos y la profesora de literatura y bibliófila Nina Torres. La novela ya corre por las librerías del país. Y aquí, el trailer promocional del libro, que se torna viral en YouTube. todos quedan invitados a compartirlo y, por supuesto, a asistir a la charla donde hablaremos de chocolates, afrodisíacos y arte robado. Ah, y literatura.
Flyer 6 debateEl curso graduado Teoría de la Comunicación de la Universidad del Sagrado Corazón me ha invitado a su sexto debate “Vínculos entre la comunicación y la cultura en Puerto Rico”, en el que se comentará sobre el existentes entre ambos conceptos, desde distintas perspectivas pertinentes. La charla se efectuará el jueves 17 de marzo de 2011, a las 6PM, en el salón BS219, en Barat Sur del recinto universitario.

El tema es exquisito. En la actividad participarán un nutrido grupo de expertos del campo de las comunicaciones y la cultura. Disfrutaremos de las presentaciones de los ponentes, y de las opiniones y preguntas de los comentaristas y de los estudiantes. Los ponentes de la actividad son: Andrés Claudio (presidente Grey Puerto Rico) Carlos Ayala (profesor, relacionista) Rafael Mediavilla (guionista) y Marcos Pérez (editor Diálogo) y un servidor, Elidio La Torre Lagares, escritor.
 
La actividad tendrá como comentaristas a Sonia Valentín (productora, actriz, animadora), Jorge Orama (publicista y relacionista), Yetzenia Álvarez (relacionista) y José A. Ribas Dominicci (director ejecutivo de la Asociación de Radiodifusores de Puerto Rico).

La entrada es libre y quedan todos invitados.

no_masLolita Bosch tira por las bridas a las quimeras. Sueña, siente, sabe. Desde su blog Nuestra aparente rendición, la escritora ha convocado a artistas, lectores, escritores, profesores, estudiantes y a los ciudadanos en general para que problematicen el síndrome social que tensa en la envilecida violencia que arropa a México. Se trata de pensar soluciones. Imaginarlas. Hablarlas. Proponerlas. Liberarse de la prisión de miedo en que se han sumido nuestras vidas.

De un alcance ambisioso, desprende de Nuestra aparente rendición el proyecto llamado El mapa latinoamericano de nuestro futuro, en el que se ha solicitado la colaboración de diversos escritores deseosos de comentar sobre las consecuencias de la violencia en sus respectivos países. La idea, dice Lolita, es que “nos ayuden a pensar qué nos espera en México”. El proyecto es grande, admite. Carlos Labbé, uno de los invitados de Chile, ha categorizado a la antología como un grupo de "textos que proyectarán un posible futuro, una construcción nueva sobre las ruinas que dejaron la violencia física y organizada en otros países de América."

Y esperemos que así sea, afirma Lolita. Yo la secundo.

Hasta ahora, la antología, a ser publicada pronto, ha quedado configurada por los siguientes escritores, entre los cuales se incluyen de Puerto Rico a Marta Aponte Alsina, Carlos Vásquez Cruz y a un servidor:

 EL MAPA LATINOAMERICANO DE NUESTRO FUTURO

Un proyecto de Lolita Bosch para Nuestra aparente rendición.

ÍNDICE

-          María Rivera: Los muertos

-          Lolita Bosch: Ésta es nuesta muerte

-          Nuestra Aparente Rendición: Carta a Hillary Clinton, como respuesta a una invitación para participar en una reunión a puerta cerrada.

La frontera

-          Santiago Vaquera Vásquez: ¿Ves la línea?

-          Sergio Troncoso: ¿Cómo ha afectado la violencia en Juárez a la cultura fronteriza?

México

-          Alfonso Orejel: Los Mochis: la ciudad extraviada

-          José Eugenio Sánchez: Monterrey

-          Alma Guillermoprieto: El fracaso de una guerra brutal

-          Fernanda Melchor: Insomnio

-          Enrique Díaz Álvarez: Contra la idiotez

Guatemala

-          Eduardo Halfón: Postales desde una tierra violenta

-          Rodrigo Rey Rosa: Recomendaciones

Honduras

-          Samuel Villeda Arita: La violencia en Honduras, aspectos psicológicos.

-          Ernesto Bondy Reyes: Violencia que no has de beber dejala correr.

El Salvador

-          Óscar Martínez: Si del cielo caen fusiles… (y otras anécdotas)

-          Vanessa Núñez: ¿Quién le teme al miedo?

Nicaragua

-          Rodrigo Peñalba: “Los Malos” vs. 1984.

Costa Rica

-          Anacristina Rossi: De Limón Reggae, varios fragmentos sobre la violencia en El Salvador

-          Rodrigo Soto: Violencia, arrepentimiento y perdón

Panamá

-          Carlos Oriel Wynter Melo: Una vez creí soñar con aviones invisibles

-          David C. Róbinson: Una sola sombra

Cuba

-          Antonio José Ponte: La violencia en la que vivimos y la violencia que vendrá

Puerto Rico

-          Marta Aponte Alsina: Violencia

-          Carlos Vázquez Cruz: La gran familia puertorriqueña

-          Elidio Latorre Lagares: El imperio de la nada

República Dominicana

-          Ariadna Vásquez: Dormir en paz

-          Jochy Herrera: Memoria y feminicidios

-          Rey Andújar: Latitudes: una isla partida por el odio

-          Frank Báez: Perdona que no haya logrado escribir un texto

Colombia

-          Jineth Bedoya: Aprendiendo de lo malo

-          Tomás González: Nostalgia por el mar ya visto

-          Yesid Arteta: Juntar los jirones para tejer la memoria

-          Ricardo Silva Romero: A uno lo pueden matar

-          Evelio Rosero: Fragmento de Los ejércitos

Venezuela

-          Alberto Barrera Tyszka: Y salimos a matar gente

-          Slavko Zupcic: Funeraria girasoles: autobiografía de la carroza

-          Israel Centeno: Es ingobernable para nosotros

Ecuador

-          Eduardo Varas C.: Lo violento serán las ideas

-          Solange Rodríguez Pappe: GuayaKILL CITY

Perú

-          Mario Bellatin: No he podido hacer el texto

-          Gabriel Arriarán: La Comisión de la Verdad y Reconciliación del Perú: la historia de un éxito técnico y de un fracaso ético y político

-          Toño Angulo: Gracias por el miedo

-          Ernesto Escobar Ulloa: 1986

Bolivia

-          Edmundo Paz Soldán: Bolivia, 1978-1982

-          Giovanna Rivero: Una cuestión personal

Paraguay

-          José Pérez Reyes: Vio.Leen.Cia

Chile

-          Diamela Eltit: La impunidad de la riqueza

-          Carlos Labbé: El órgano tirado en calle Fuenteovejuna

-          Lina Meruane: El campo minado de la memoria

Uruguay

-          Inés Bortagaray: He aquí un dios más fuerte que yo

Argentina

-          Felix Bruzzone: Ratas en el techo

-          Sandra Lorenzano: Poética de ruinas

-          Samantha Schwelin: Matar un pero

-          Matías Néspolo: Una cuestión de perspectiva

-          Pablo Ramos: La chica del pelo verde

 

Los autores.

Nuestra aparente rendición: el proyecto.

otroLa Revista Hispanoamericana de Cultura OTROLUNES llega a su número 17, nos informa desde Alemania Amir Valle. Este número, el 17, correspondiente a Marzo 2011, Año 5, dedica el dossier literario UNOS ESCRIBEN al escritor colombiano Ricardo Silva Romero, una de las voces más originales de la actual literatura en Colombia, preparado por nuestra corresponsal en América Latina, la periodista colombiana Laura García; el dossier de artes plásticas y visuales, OTROS MIRAN, va dedicado a un hombre mítico por su larga y reconocida labor como fotoreportero, el español Enrique Meneses, dossier realizado por uno de nuestros ditrectores editoriales, el escritor Ladislao Aguado; CUARTO DE VISITA tiene como invitado al novelista búlgaro Angel Wagenstein, y la sección de entrevistas OTROLUNES CONVERSA trae a nuestras páginas a la española Nerea Riesco, al cubano Antonio Álvarez Gil, al guatemalteco Francisco Alejandro Méndez y al español David G. Panadero, estas tres últimas en video.

Los escritores Lorenzo Rodríguez, Recaredo Veredas y Jorge de Arco, siempre coordinados por nuestro Director Ejecutivo, el también escritor Javier Vázquez Losada, nuevamente se encargan de actualizarnos con lo que sucede en el mundo de la edición mediante las reseñas de la sección LIBRARIO.
Y ya nos hemos hecho la costumbre de ver qué nos proponen en sus columnas personales los escritores Uriel Quesada de Costa Rica, Alejandra Costamagna de Chile, Edmundo Paz Soldán de Bolivia, Francisco Alejandro Méndez de Guatemala, José Luis Muñoz de España, Santiago Gamboa y Marco Tulio Aguilera de Colombia, junto a los cubanos Ladislao Aguado, Armando de Armas, Antonio Álvarez Gil, León de la Hoz, Arturo González Dorado y, por supuesto, Amir Valle. También se presenta un artículo mío. Que disfruten.

propiedad privadaMucho se ha escuchado, durante las últimas dos décadas, sobre la privatización de los llamados patrimonios nacionales. Varias millas han sido recorridas por marchantes y protestantes que levantan su voz en contra de las llamadas políticas neoliberales. La tinta invertida en infinidad de escritos en torno al tema, las pinturas, los grafitos y la misma protesta a viva voz han declarado desde diversos ángulos la muerte del capitalismo globalizador, con especial interés en Puerto Rico. Sin embargo, nada se ha dicho sobre la privatización de la literatura.

Concurro con Bourdieu en la afirmación de la existencia de un capital cultural, el tesoro de la estructura social de una sociedad capitalista que no se valora por poder adquisitivo monetario o bienes raíces, pero que se suele reclamar como un valor y del cual ciertos círculos, grupos o sectores participantes de la comunidad cultural de nuestro país frecuentemente se apropian con la codicia que los imanta al valor material.

No por ser nefasto es descabellado. Como bien en la sociedad, la cultura es tasada como una forma de capital, afirma Bourdieu. En mi campo, que es la literatura, se ha validado la tendencia a requerirla como manera de acceder al poder en el espacio social. Esto, por supuesto, ha suplantado las caducas distinciones de alta y baja cultura por la privatización de otros modos –nuevos o tradicionales, es irrelevante- de producción y  distribución del mencionado capital cultural.

El comentario viene a propósito de un trabajo en curso de Juliana Spahr, co-curadora del proyecto “El futuro de la escritura”, en el California Institute of Arts, quien originalmente acuñó la frase ‘privatización de la poesía’ como título del escrito en el que ella asume el riesgo declarado de “molestar” o “irritar” a sus interlocutores. Y dice:

I kept replacing the word “community” with “privatization.” So that is the slide I am talking about. I used to argue against the relentless charges of elitism that are so regularly lobbed at any small group defined by certain ways of thinking together, that the psychosocialsexual poetry scene I consider myself a part of was closed but permeable. By which I meant that it was partial to a certain way of thinking but anyone was welcome to show up and think that way. I’m now wondering how true this “permeable” part is…

Se trata de que muchos que pregonaban diversidad y plurivalencia en la literatura han acabado por institucionalizarse, por crear su propia ‘oficialidad’, que es el principio modernista de exclusión. La literatura (en el caso de Spahr, la poesía) ha sido desvestida de su capacidad representativa de la diversidad cultural y trasvestida en consumo privado de grupos que bien pudieran o no pudieran comulgar unos con otros, asunto que se torna inconsecuente ante la realidad matriz: se han convertido en circuito cerrado, una operación o network de promotores, críticos residentes, roadies y groupies que se autoconsumen. En un endeble panorama editorial y cultural como el que vive Puerto Rico, la supervivencia de las especies se basa en la exterminación de las amenazas.

La visión de Spahr es, de hecho, extensiva no sólo a la literatura, sino a la cultura y su consumo. Inevitablemente, nos ha sido etiquetado y presentado como mercancía de unos pocos que no necesariamente pertenecen a un grupo social económicamente privilegiado, sino a una nueva clase de “unívoros” (Peterson) donde, contrario a los “omnívoros”, menos que distinguirse por logros particulares, mantienen una dieta limitada –lo limitado, nuevamente, excluye; es frontera, demarcación, segmentación; en última instancia, reducción- prescrita entre ellos mismos.  El acceso a la esfera se cierra. Es un sistema interno. Su penetración es mediada como lo es regulada.

Que conste: como creador de una de las editoriales de mayor alcance en los últimos 8 años, podría parecer que hasta mi propio planteamiento se volverá en mi contra. Pero si bien las editoriales son, en gran parte, gestoras mismas del espacio cultural-literario, no creo que Terranova sea contraria al esbozo teórico que presento, pues a pesar de los muchos detractores, pocas editoriales en Puerto Rico producen tantas oportunidades de publicación como la pequeña casa editorial localizada en el Viejo San Juan. Que conste: de todas las formas posibles de hacer cultura, nuestra contribución ha sido innegable.

En Puerto Rico, donde el tribalismo siempre ha sido algo así como el hábitat natural de mucha de la actividad cultural (razón principal de muchos escritores olvidados, como José de Diego Padró), encontramos criterios de rigor intransferible, como lo son el talento y la presencia del trabajo literario, sepultados bajo el bien de la “franquicia”, cuyos accionistas deciden y estipulan el valor de la comunidad en la medida que la tornan selectiva.  Por tanto, no es un criterio de inclusividad lo que predomina como valor unitario, sino de exclusividad, condiciones de lo inequívocamente unilateral. En su “gusto”, el “unívoro” (contrario al omnívoro) consume únicamente aquello que ha definido como su delimitación cultural, la cual sí puede obedecer a criterios de raza, estatus social o ideología política, pero no es restrictiva a ninguno de estos renglones porque de lo que se trata es de acceder al poder. De ahí, irónicamente, que se procreen los monopolios culturales que ven la diferencia como amenaza, un signo de adversidad.

La privatización de la literatura a la que aludo, entonces, se puede apreciar en los alcances nocivos que tiene el apartheid literario que se da en estos días en Puerto Rico, que a veces se escuda bajo en del espacio físico (digamos, un pueblo, una región, quizá un recinto de estudios) o del espacio simbólico (digamos, un sello editorial, un grupo literario, un movimiento o un club).
En el peor de los casos, la uniformidad sectaria cancela toda posibilidad de apertura y, por tanto, de progreso en el tiempo.  Paupérrimamente, la literatura es tratada como un valor personal de unos pocos que incurren en la paradoja de querer conquistar las masas, en cuya aceptación subyace la riqueza de la privatización.

Como muchos de los productos de primera necesidad en nuestro país, mientras menos oferta haya, más limitada será la capacidad de selección, que, en el mundo de la literatura, equiparo con la atención que reciba o no el autor. El que más tiene es el más suene, el que más lean, el que más adoren, cosa a la cual no me opongo en condiciones de competencia justa y libre comercio.
De ahí la presencia de unos y la ausencia de otros. De ahí que no siempre están todos los que son.
Pertinentemente, pienso desarrollar y documentar mi planteamiento. Por el momento, brillar no luce tanto como consesión del talento propio, como el lustre que reluce en tanto se desluce a los otros.

Es la manera del gueto.

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