Las bestias y la poesía: Beasts of the Southern Wild



El poder del lenguaje para mediar y conectar con nuestras percepciones del mundo es la base primordial de nuestra coexistencia con lo maravilloso e inexplicable. 

Ciertamente, en esa lectura de nuestra inmediatez, la realidad se comporta como una serie de yuxtaposiciones entre muchas realidades que coligen en categorizaciones semánticas. Lo maravilloso e irracional se articula imaginativamente tanto como amplitud y limitación del que enuncia. 

De ahí que, luego de tantos años y de tantos obituarios para el realismo mágico, surja un film como Beasts of the Southern Wild, donde la materia pierde su cualidad temporal para resaltar el espacio acallado por la pobreza en donde la condición humana -ese reino bestial- triunfa.

The Bathtub has more holidays than the whole rest of the world. 

Ideada presuntamente en torno a la llegada y consecuencia del huracán Katrina a la región del bayou en New Orleans, Beasts of the Southern Wild es narrada por un personaje de seis años de edad, Hushpuppy (Quvenzhané Wallis), quien cuenta su vida junto a su padre, Wink (Dwight Henry) en el barrio conocido como el Bathtub, una comunidad localizada a la sombra del dique que separa el Golfo de México del Big Easy.

In a million years, when kids go to school, they gonna know: Once there was a Hushpuppy, and she lived with her daddy in The Bathtub.

La narrativa cruza toda una tradición literaria desde la Biblia hasta William Faulkner y Toni Morrison para ilustrarnos, con magia, candor y dolor, la vida de los olvidados de la tierra en el sur estadounidense oprimido por la cultura de sus antípodas del norte.

They think we're all gonna drown down here. But we ain't going nowhere.

Beast of the Southern Wild es una historia que propone alguna suerte de neo-realismo mágico sureño. Es arquetípica de otros filmes/novelas como Big Fish y Forrest Gump que se repiten de algún modo en ella. Por ejemplo, la madre de Hushpuppie no solo habla desde su estado fantasmal (como en Beloved, de Morrison) sino que también la mitifica (como se hace con el padre en Big Fish, de Daniel Wallace). La madre de Hushpuppy podía encender las hornillas y hacer que el agua hirviera de tan solo acercarse a la cocina.

Sometimes you can break something so bad, that it can't get put back together.

Además, al perder a su esposa, el corazón de Wink se envenena de tal manera que toda la sangre de su cuerpo desenfrena en una extraña enfermedad que le costara la vida.

The whole universe depends on everything fitting together just right. If one piece busts, even the smallest piece... the whole universe will get busted.

En otra escena, en medio del huracán, Wink toma su escopeta y sale a retar la tormenta, como hace el Teniente Dan en el Forrest Gump de Winston Groom. Come and get me storm, proclama mientras dispara al vacío, con la esperanza de matar al huracán.

I'm your daddy, and it's my job to take care of you, OK?, le dice Wink a su niña.

En la medida que se va alejando de la vida, Wink desarrolla una relación más íntima con su hija.

Lo que persevera es una poética de la subsistencia. La tragedia es vista a través de la imaginación de Hushpuppy, quien imagina, a través de todo el filme, a una especie de jabalíes prehistóricos -las otras bestias del sur- que emerge del fondo del pantano donde ubica el Bathtub, una prestación elegante de las muchas que ha hecho el director debutante Behn Zeitlin del Tree of Life de Terrence Malick. El filme queda dicho, poetizado y representado, como un “Gótico Apocalíptico Sureño”.

Everybody loses the thing that made them. The brave men stay and watch it happen. They don't run, poetiza Hushpuppy.

Al morir Wink, Hushpuppy queda huérfana y, como su madre, se vuelve mito, que es el traje de gala de la memoria.

When it all goes quiet behind my eyes, I see everything that made me flying around in invisible pieces.





You may also like

Blog Archive