La Facultad de Humanidades de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Rio Piedras, ofrecerá una serie talleres de creación literaria y análisis de textos literarios libre de costo para maestros del sistema de educación pública de Puerto Rico.

Tres áreas se cubrirán para el mejoramiento de la enseñanza creativa en el aula de clases:
  • Repaso de los nuevos cambios en la ortografía de la RAE (3 horas)
  • Herramientas para el análisis de textos literarios con fines creativos (3 horas)
  • Redacción literaria en ensayo, poesía y cuento (12 horas)
Los talleres se ofrecerán en tres sesiones de 1 día a la semanadurante junio de 2012, en horas de la mañana y la tarde. Los maestros se asistirán una vez a la semana durante uno de las siguientes secuencias: .
  • Los maestros que asistan a la Sesión A de los martes vendrán al Recinto el los días 12, 19 y 26 de junio.
  • Los maestros que asistan a la Sesión B de los miércoles vendrán al Recinto los días 13, 20 y 27 de junio.
  • Los maestros que asistan a la Sesión C de los jueves vendrán al Recinto los días 14, 21 y 28 de junio.
Los participantes recibirán estipendio por asistencia a los días de taller y certificado al completar de la sesión.

Los profesores confirmados incluyen a los profesores de la UPR Mayra Santos Fébres, Sofía Irene Cardona, Janette Becerra, Noel Luna, Melanie Pérez, Zaira Rivera, Yolanda Rivera y Elidio La Torre Lagares, entre otros.

¡¡MATRICÚLATE!! 
Escríbenos a creacionenlaupr@gmail.com,
o llama al 787.764.0000 x 4871, 2247

También al 787.618.2070, con Xiomara Feliberty

Visiten el blog del proyecto en: http://creacionenlaupr.blogspot.com/
The Great Gatsby, de F. Scott Fitzgerald. Una de mis novelas fundacionales, digamos. Junto a On the Road, de Kerouac, y el Quijote, de Cervantes, es una de las obras que más veces he leído, tanto por placer como por compromiso académico.

La versión de 1974 con Robert Redford y Mia Farrow, dirigida por John Clayton, y adaptación del libreto por parte de Francis Coppola, hasta ahora es insuperable. La nueva versión con Leonardo Di Caprio y Carey Mulligan viene de la mano de Baz Luhrmann.

A continución, el trailer de la película. Veremos que tal queda.
La gente a principios del siglo XX escribiría sobre las virtudes de la Coca Cola, de lo grandioso de la maquinilla, de lo fascinante del teléfono. Y nosotros... del control remoto.


Hoy murió Eugene Polley, el inventor del control remoto para el televisor, una aportación que pronto se fue trasladando hacia otros aparatos que hacen nuestra vida más cómoda, por no decir más sedentaria. Como quiera, es innegable: el control remoto nos cambio la vida. Como dijo el periodista @jorgeramosnews, aún recuerdo pararme del sofá a cambiar el canal.

Pues del love/hate con el remoto, escribí este poema titulado, aptamente, "Control remoto".


"Control remoto"
de Cuerpos sin sombras (Isla Negra, 1998)

Ascendiendo por la línea de televisión por cable, soy espiral entre estática y señal— ésta caja del diablo es la panacea—  bifurcada linealidad que nos homogeneiza y pasteuriza>> [COMPRA,  COMPRA, COMPRA]— los héroes Rambodianos deifican la violencia—las palabras sagradas de un R-15 estremecen  mis oídos— [RAT-TA-TAT, RAT-TA-TAT]<<la libidinosa rubia de parlamentos limitados se excita y secreta los glaseados jugos arcanos: “Oh, baby, me quema el infierno entre las piernas”— virilidad fálica en el cañón de un largo rifle— se distorsiona la realidad—experiencia mediada>> [BUM, BUM,  BUM]: “Lo maté por no pensar como yo”—{Anuncios}>>  [COME,  COME,  COME]— comida sintética, dietética,  diurética, maravillas de la ingeniería genética— T.V. Dinner Jam >>[COMPRA, COMPRA,  COMPRA]<< permuta tu coraza por algo verdaderamente chic— generacionalmente X— la uniformidad de gustos asegura el sentido de pertenencia a una masa poliforme, pero amasable masa—<<núcleos que friccionan termodinámicamente generando Sistema— [MIRA,  MIRA,  MIRA]>>absorto, atónito,  los brazos de la butaca me envuelven mullidamente>> vivo otras vidas, no la mía— fantaseo, me enajeno, levito fuera de mi ser embebido en microondeante Zen<< {más anuncios}>> [SEXO,  SEXO,  SEXO]>> ron, mujeres, y sexo>>saben de mi debilidad— ¿a quién amarga un dulce?<<{servicio público  de esta emisora: modera tus  ansias, encadena tus deseos, cultiva psicosis}>> mi mejor amigo es un profiláctico, algo práctico>> [NO PIENSES,  NO PIENSES,  NO PIENSES]>> baseball, hot dogs, Apple pie and Chevrolet— shopping club, shopping mall, shopping court,  shopping center, shopping fuck<<[COMPRA, COME, MATA, NO PIENSES, NO SIENTAS]>> “Con su préstamo personal, le regalamos un beeper, celular y tres meses sin hacer un pago”<<(la araña teje su trampa)>> “Dios me ha ordenado personalmente que recoja entre los 10 mil presentes 100 dólares por cabeza”<< (el diablo se disfrazará de ángel de luz)>> [NO PIENSES,  NO PIENSES,  NO PIENSES]>> “Hay aviso de inundaciones debido a la saturación del terreno después de dos semanas de intensa lluvia. Por otra parte, los niveles de agua en las represas del país continúan bajando”>>[CONTROL, CONTROL, CONTROL]>> “Y en otras informaciones, la economía prospera mientras el nivel de desempleo desciende vertiginosamente. El Gobernador ha manifestado que espera ser reelecto”>>[CONTROL, CONTROL, CONTROL]<<“Bud- wei- ser”: los sapos no beben cerveza,  ¿o sí?>> ¿cuál será  el mensaje?<< [no pienses, no pienses, no pienses]>> “Hoy en nuestro programa tendremos de invitados a hijos de madres que han tenido sexo con caballos”— mira como relincho— medios medio-medio, mediocres>>“Próximo, el programa número uno de la televisión de sueños: ‘La Vida es una Tómbola’, donde regalaremos dinero, dinero, dinero redentor del lamento borincano” <<>> [CONSUME,CONSUME, CONSUME]>>“La guerra en Bosnia prosigue; el virus de ebola alcanza proporciones apocalípticas; la democracia en Haití no llega. Pasemos ahora a unos mensajes de Soma, la tableta para los dolores del  cuerpo,  del alma,  y de la mente”>>Blah, Blah, Blah— mis párpados se deslizan por la cóncava pendiente que delinea el arco de mis ojos— mis sentidos levitan y se hacen lago de aceite, mi cuerpo agua de espejo— estrecho un puente hasta el lado oscuro de mi mente y me fugo en alas del onírico cuervo que surca imperioso bajo la cúpula de mi cráneo—Morfeo me reclama.

    “OH,  SAY,   CAN YOU SEE. . .”
    Click.
 (sleep)



La poesía es todo, pero no cualquier cosa. Justamente cuando me preguntaba qué de nuevo había en la poesía puertorriqueña, recibo los Murciélagos de vidrio, de Emma Jeannette Rodríguez, una colección de poemas que, a mi entender, sirven como imágenes adecuadas de lo que es el poema híbrido, aquel que se debe a las desarticuaciones de la vanguardia y que a la vez encierra el lirismo clásico.

El libro tiene dos momentos: "Los dioses mudos" y "Solo recuerdo la luz", en los que Emma funciona como operadora de palabras. Las mueve, las remueve, las dispone como si tratara de descifrar un código que, al accederse, nos revelará verdades poéticas.

La hablante de estos poemas habla desde su conciencia de objeto deseado ("Soy senos de cartón/ de un tigre amarillo/ que nadie extraña") hasta lo fundamentalmente etéreo del indeterminismo existencial ("Viva está la luz/ en su estancia bendecida/ por mis besos/ enredados y perdido"). Siendo temas relacionados con el sujeto femenino, no obstante, estos poemas se destacan más por sus inquietudes desde el topos del sujeto poético.

El argumento es válido. 

La lucha entre la existencia física y la existencia anímica es la tónica de gran parte de este poemario, como expresan los siguientes versos: "No soy la misma/ el cuerpo no me reconoce/ la vida no se siente/ la nada ha desaparecido/ soy invisible/ desconocida".

Yo siempre digo que la materia de la poesía se compone de las grandes interrogantes de la existencia. Y los poemas de Emma no son se tornan indiferentes ante tal valor. El concepto del poemario es por supuesto más que una hablante femenina buscando estrechar las distancias entre la carne y el aliento; también proclama una de las dificultades que plantea el lenguaje como mediador de la realidad, que es la de su función nominadora. O sea, una poeta (biológicamente mujer) que busca dimensionalidad a través de las limitaciones (o potestades, como quiera verse) del lenguaje.

Porque, a fin de cuentas, ¿qué hace un poeta con las palabras, sino tratar de expresar el mundo como lo ve y lo siente?

Quede claro que en Murciélagos de vidrio hay más pasión por la riqueza fonológica que por el racionalismo comunicativo. En brevedades versificadas, casi a la velocidad del pensamiento, la poeta ponceña crea subjetividades amplias: "Ya entendí que mi placer/ es negro/ y que los pájaros/ tienen alas".

Y aquí el modesto acierto del libro: su título. Los murciélagos son animales de hábitos nocturnos que abandonan sus refugios a la caída del sol para ir en busca de alimento o de pareja. Generalmente, no ven en el sentido propio del ojo, sino que se guian por las sondas sonoras que emiten las cuales, al encontrar un objeto, regresan y le remiten la verificación de una presencia. 

Los poemas nos encuentran. El sonido es la voz de la poeta. 

Asimismo, el libro avanza por una densa oscuridad a través del silencio, la soledad y la muerte que propone que su señal -el sonido de sus versos- no sea escuchado. "Formas simples/ vivir la verdad/ sobre el último filo/ del ojo alborotado", cierra el libro.

No, en realidad termina así: "-¿Quieres crear una especie de leyenda?/ -Sí, quiero."

Eso es lo que hace una poeta con las palabras.

El pasado domingo, durante los comicios electorales, la República Dominicana amplió el perímetro de su alcance político cuando eligió, por primera vez en su historia, siete diputados de ultramar que representarán las voces hermanas en diez distintos países. El resultado final favoreció a Danilo Medina, del Partido de Liberación Dominicana, pero esto no añade o quita al hecho vigoroso de que, en efecto, los dominicanos se reconocen más allá de su ámbito geográfico.

Los pueblos colonizados, de naturaleza postcolonial, venimos obligados al ojocentrismo europeo. Es decir, desde la institucionalización de la conquista de los pueblos del nuevo mundo, en particular los del Caribe, nos cultivaron la prisión cartográfica, o la representción espacial delimitada por los mapas que, obviamente, los europeos diseñaban. Es precisamente de este modo que aprendemos a asociar identidad con nación y dimensión geográfica.

Mas llegadas las trasnformaciones del siglo XX con sus guerras, desiguldades sociales, pobreza extrema y procesos de transformación, la identidad comienza, por necesidad, a ser un ente vivo y en movimiento. El desarollo de los medios de transportación, la velocidad con que se recorrían las distancias y el vaciar del tieo fueron dando paso a la expansión cultural de los pueblos, a la transculturización plural e híbrida que se convirtió, entonces, en otra forma de mapa: una nueva cartografía social donde el interior de una cultura particular es suma, convergencia, diálogo.

Ser es muchas cosas y espacios.

Los medios sociales y la tecnología cibernética, así como los medios de comunicación interactivos, han coaccionado fuerzas de importancia social en toda esta metamorfosis de la identidad. Volviendo al ejemplo que me convoca, las elecciones dominicanas gozaron de una cobertura sin precedentes en Puerto Rico, como supongo tuvieron en España, Estados Unidos, Holanda o Venezuela. Este tema es tela de otro costal, seguro, pero lo que sí quiero subrayar es que, como dicen Deleuze y Guattari: “Sólo el pensamiento puede inventar la ficción de un Estado universal por derecho".

No queda duda: el Estado, como una comunidad imaginada, tiene carácter de artefacto cultural y no de esencia natural, según Benedict Anderson.

Así, la República Dominicana ha sido imaginada más allá de la frontera con Haití o más allá del Canal de la Mona. Es un pueblo en movimiento, en expansión y en modulación. En fin, el cambio es la única premisa de lo eterno.

Por ello, prosperan, mientras en Puerto Rico vemos el cielo caerse a plazos.

Carlos Fuentes en la Universidad de Puerto Rico

A Carlos Fuentes le conocí por obligación, cuando llegué a aquel curso de español de Aida Elsa Ramírez Mattei, durante mi primer año de universidad, y todo lo que leímos fue Carlos Fuentes y los libros de la profesora. Ya venía yo equipado con la lectura de Aura y era todo lo que conocía, hasta que me enfrenté a La región más transparente y a La muerte de Artemio Cruz.

Hoy, a los 83 años de edad, Carlos Fuentes abandonó esta fase de la vida. Fundador y editor de varios jornales durante las décadas de los ’50 y ’60, tales como la Revista Mexicana de Literatura, El Espectador, Siempre, y Política, Fuentes publicó su primera colección de cuentos en 1954: Los días enmascarados, en donde desuella la tradición mexicana que Fuentes pensaba que apartaba a México de la modernidad. Dicho tema entonces es elaborado en forma más amplia durante la primera novela, La región más transparente (1958), donde Fuentes ensaya con personajes prototípicos que funcionan más en su carácter actancial que en su dimensión de individuos, haciéndoles parecer marionetas portadoras de símbolos, un criterio prohibido o quizás no recomendado en la construcción narrativa, pero que Fuentes, magistralmente, manipula a su favor.

Lo curioso de la novela es la decisiva y admitida influencia del Manhattan Transfer de John Dos Passos.

Seguro que Carlos Fuentes era un hombre muy leído, más allá de la frontera, cono sur abajo y allende el océano Atlántico. Sin complejos.

De La muerte de Artemio Cruz (1962), se dice que es su obra más sobresaliente. Los juegos de focalización narrativa y punto de vista –intercalando primera, segunda y tercera persona- denotan una admiración por Henry James, quien también influye en su Aura (1961). 

La muerte de Artemio Cruz nos presenta a Artemio, un peón de la Revolución Mexicana convertido en capataz de una industria y dueño influyente de un periódico sindicado, que al momento de la narración se enfrenta a su muerte –la cual se nos da en doce episodios que va repasando desde sus días de la revolución hasta el presente. En todo caso, es Artemio desdoblado y hablándose a sí mismo.

De aquel curso de español, pues me quedan las lecturas. De Fuentes, su maestría.

Nominado varias veces al Nobel, Fuentes ha logrado hacer su narrativa una mezcla de arte performático escriturario, que se mira a sí mismo, y a la vez social y político, que apunta a lo nacional mexicano.

Y probablemente esa sea su mejor contribución: que aún cuando escribe acerca de México, nos enseña del resto del universo.

Que descanse en paz Carlos Fuentes.

El popcorn es el acompañante por excelencia del entretenimiento voyerista pasivo. A continuación, mi curaduría en Storify sobre el término, según se ha desarrollado recientemente en Twitter

La revista mexicana de poesía Blanco Móvil acaba de editar en su número 119, un volumen monográfico sobre la literatura de Puerto Rico en las últimas tres décadas. Su director, Eduardo Montes, trabajó la compilación junto a la poeta puertorriqueña Etnairis Rivera. La portada de la revista y las ilustraciones interiores es el trabajo de Anna Nicholson.

Entre los nombres incluidos se encuentran Kattia Chico, Yolanda Arroyo Pizarro, Mayda Colón, Pedro López Adorno, Félix Córdova Iturregui, Mayrim Cruz-Bernal, Vanessa Droz, Rosario Ferré, Hjalmar Flax, Ana María Fuster, Zoé Jiménez Corretjer, Pepe Liboy, Luis López Nieves, Alberto Martínez Márquez, Jan Martínez, Ángel Luis Méndez, Madeline Millán, Edgardo Nieves Mieles, Myrna Nieves, Yvonne Ochart, Irizelma Robles, Beatriz Mayté Santiago-Ibarra, Maribel Sánchez Pagán, Mayra Santos-Febres, Yván Silén, Áurea María Sotomayor, Lourdes Vázquez, José Luis Vega y un servidor, Elidio La Torre Lagares.

La revista será presentada el jueves, 17 de mayo de 2012, a las 7:00pm, en la Casa Aboy de la Avenida Ponce de León 500, en Santurce.

No sé qué publicaron mío. Mas, como en el poema de Eliot:
"No preguntes qué es/ Vayamos a ver".



Las inequívocas tensiones de la cultura de la espectacularización literaria resultan siempre en gradaciones cualitativas que no siempre se advierten al ojo. El lector, sin duda, falla en prejuicio en base al nombre del autor. Mas, sin duda, siempre agrada rescatar una cómoda soledad como la de Janette Becerra.

Nadie escribe como ella. No anda en modas o movimientos (si alguno) literario. En su lugar, la editora, poeta, narradora e investigadora ha venido cruzando la literatura puertorriqueña sin fuegos artificiales o conspiraciones fraternales. Eso sí: en su calma de tejedora de relatos, Janette Becerra seguramente merece que se incorpore ya de una vez a la gran producción literaria hispanoamericana.

A Janette la conozco, incluso, de compositora de canciones para Willie Colón y Rubén Blades, y por su amistad con mi hermano y agent provocateur profesional, Javier Ávila. Pero la conozco más por sus poemas y cuentos, el mejor colofón para una amistad que, más allá de ser lazo entre colegas, es literaria.

Recuerdo, al final de aquella junta en la que acordamos crear una colección de poesía joven para la Editorial de la Universidad de Puerto Rico (en la cual yo era Director de Edición), que pensé en dos nombres: Noel Luna y Janette Becerra. Ambos padecían del mismo mal: eran poseedores de varios reconocimientos literarios, gozaban del favor crítico y académico, pero ninguno de los dos contaba con una publicación que le imprimiera presencia en el libro mayor de la literatura puertorriqueña. De Noel, ya escribiré luego; pero de Janette, al cursarle la llamada de invitación, y para mi sorpresa, me contestó: «Pero yo no tengo libro de poemas, solo poemas sueltos». Dos o tres segundos más tarde, llegó mi respuesta: «Pues armamos uno». De ahí nació Elusiones, su primer (y hasta ahora, único) libro de poemas de Janette Becerra.

Luego de diez años y después de varios premios literarios de carácter internacional, Becerra publica su primera colección de cuentos titulada Doce versiones de soledad (Callejón, 2011). Y me llegó así, como llegan las mejores cosas de la vida: sin anunciarse, tranquilo, solitario en el estante de libros de una cadena de farmacias. Mas, acontecimiento es.

Doce versiones de soledad es un libro variado en acercamientos narrativos, en donde al menos media docena de cuentos han sido premiados previamente y, por supuesto, escritos sin pensar el uno en el otro como unidad. No obstante, el ingenio reina y Janette Becerra, que hila fino, ingenia un cuerpo textual en el cual recoge el tema de la soledad como si fueran doce cuentos peregrinos. O como los doce relatos que Harry Bailly anuncia en los Cuentos de Canterbury. Como doce marcas de tiempo.

La soledad siempre es tiempo...

El estilo de Becerra se aparta de cualquier pretensión narrativa de innovar el lenguaje o revertir las formas. El tejido semántico nos delata, por supuesto, sus posibles lecturas (todos los nacidos entre los ’60 y los ’80, hemos utilizado la palabra “parsimonia” en algún momento; pero también asoma Borges y Cortázar, sus deudas con el Boom). Son relatos invitan a una lectura inteligente, poética, y dejan la sensación de que nos han contado algo. Mas el logro mayor es de hacer de la soledad de los doce protagonistas una soledad compartida con la del lector. Es la soledad, precisamente, como la niebla de O’Neill enLong Days Journey into Night, ese otro personaje silente que hila el libro.

Impresionante es el primer relato, “Afición por los terrarios”, finalista en el XXII Premio Internacional de Narración Breve de la UNED 2011, en Madrid. Aquí el narrador me maravilla con su fijación científica, algo nerdy, al convertirse en un ensayo de dios disponiendo su obra sobre la biología del terrario. “El problema mayor que confronta el artista de terrarios es que, una vez alcanzado el equilibrio idóneo, el panorama puede tornarse aburrido”, admite el narrador. El cuento entonces evoluciona como una alegoría de todo aquello que comienza a parecernos uniforme y repetido. Lo que no progresa, muera, dijo William Blake. “Afición por los terrarios” esconde lo que queramos nombrar, desde vidas privadas de insatisfactorio matiz hasta la pérdida de Dios.

En “El Sastre”, Segundo Premio en IX Premio Internacional de Relato Corto Encarna León 2010, nos presenta un personaje suskindiano y a la vez nos rememora aquel relato de Steven Millhauser, “Historia de la moda”. En la historia de Becerra, Palmiro se decide a confeccionar un traje milagroso y camaleónico que anticipara y encubriera la imperfección corporal de la hermosa Delfina, cuya débil constitución ósea va obrando en deformidad. Con dominio de las secuencias narrativas y la capacidad descriptiva de un alquimista apalabrado, el cuento nos entrega el placer esencial de la ficción: crearnos mundos e historias que, a la larga, son la mitología de nuestros miedos y deseos.

En cuentos como “La reconciliación”, no sólo se vuelve a la casa materna de la infancia de la personaje principal en un intento por cruzar las grietas de la memoria, sino que también parece querer reconciliarse con el relato de la rularía del cual han venido huyendo muchos de los coetáneos de Becerra, y que prefieren la narración que es estría por los espacios urbanos. En ese sentido, la enfermedad del Alzheimer que reverbera en el personaje de Eugenia funciona como metonimia de la incapacidad de agregarse al pasado reciente en la medida que sustituye sus recuerdos por aquellos del pasado remoto.

Y esto es sólo una cuarta parte de un libro que maravilla y abastece al más exigente epicúreo literario.

Sin embargo, la soledad predominante en todos cuentos es la del creador, el palabrista, el artífice de las palabras que va llenando los espacios con palabras ante la inefable realización de que, en efecto, somos seres discontinuos en el tiempo, y la literatura, esa gran metáfora de todo, nos crece como las uñas a los dedos. Así nos aferramos a las carnalidades del espacio para sentirnos, quizás, menos solos.

Hablando de tiempo: ya es hora de invadir la soledad de Janette Becerra.

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