Reflejos de ficción y realidad



Carmen Graciela Díaz publicó, la semana pasada en El Nuevo Día, una interesante relación sobre los espejos en la cultura, titulada "Reflejos de ficción y realidad", para la cual me hizo algunas preguntas. Aquí mi breve intervención:

Mitos como el de Narciso y aquella fascinación letal por su propia imagen reflejada en el agua, con “la función especular de reflejar la condición humana” de acuerdo con el autor y editor Elidio La Torre Lagares, se unen al cuerpo literario que ha reinterpretado los espejos.

“Uno de los escritores que más ha mencionado el espejo es (Jorge Luis) Borges que veía al hombre como reflejo de Dios y el personaje como reflejo del escritor”, abunda La Torre del proyecto borgiano en el que se cultivó el tema en obras como cuentos y poesía con un tratamiento que perturba y fascina, como puerta a otras percepciones.

En El aleph, ilustra, “hay un reflejo en el que todo está contenido y el narrador lo narra en forma secuencial aunque se plantea que lo está viendo todo a la misma vez”. De ese relato se desprenden potentes líneas como “vi todos los espejos del planeta y ninguno me reflejó”.

Desde ese enigma llegamos a la vertiente que considera que los espejos pueden tener rasgos sobrenaturales. “Existen leyendas donde los espejos están dotados de propiedades mágicas con apariciones, imágenes del pasado o como puertas para pasar a otro lado que nos permiten que nuestra alma, según dicen, pueda desasociarse y estar en dos lugares a la vez”, indica Gómez como muestra de las cualidades misteriosas asignadas al espejo, plasmadas en trabajos como la película Candyman.

En esa línea también se encuentran los que, anclados a supersticiones, jamás quisieran que un espejo se rompa para evitar la mala suerte o una maldición. La Torre resalta además el significado místico que rodea al espejo como artefacto vinculado a los cimientos de la humanidad en la magia y en religiones como el cristianismo que afirma que Dios creó al hombre “a su imagen y semejanza”.

Pero, cuando el espejo se pronuncia en la cultura, en las imágenes más inmediatas están los relatos de dos protagonistas femeninas que acompañan la niñez y la adolescencia de muchos. La Torre menciona que en Alicia a través del espejo de Lewis Carroll, la curiosa niña accede a otro mundo por medio del espejo y que, en Blancanieves, de los Hermanos Grimm, el espejo habla.

Esa preocupación que se captura en el “espejito, espejito, quién es la más bella”, la fatalidad como en el cuento En el fondo del caño hay un negrito de José Luis González o la búsqueda de belleza revelan que en el espejo habitan enormes posibilidades del “yo” (y de la metáfora de la otredad, de nuestra tridimensionalidad, dice La Torre). Nos queda buscar uno y encantarnos con ese objeto que habla de verdades y de tanta fantasía extraña y cercana.


El artículo íntegro lo acceden aquí.

Foto: Lucas 2012


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